CHAMPOLLION Y LA PIEDRA ROSETTA

Litografía que muestra a diversos expertos analizando la piedra Rosetta en 1874

Artículo redactado por Fulvia Celera

“Soy adicto a Egipto, Egipto lo es todo para mí”. Jean- François Champollion

La historia se ha escrito por personas apasionadas que, con esfuerzo y esmero, a veces hasta límites demenciales, han conseguido convertir lo normal en genial y transformar una vocación en su sentido vital. Jean-François Champollion consagró su vida al estudio de la historia de Egipto, llegando a descifrar la piedra de Rosetta, un hito que representó una revolución en la comprensión de la Historia Antigua de Egipto.

Para comprender todo este apasionante proceso, hemos de tener en cuenta que, en el año 343 a.C., la última dinastía nativa egipcia fue derrotada por los persas de Artajerjes III, y en el año 332 a.C., Alejandro Magno conquistó el país, dando entrada a la cultura griega. Por tanto, Egipto fue durante siglos morada de griegos, romanos, cristianos coptos, árabes… cada uno de ellos introdujo su religión, cultura y, por supuesto, lengua, condenando al olvido a una de las civilizaciones más importantes de nuestra historia.

Mapa que muestra la extensión del imperio macedónico al incorporar Egipto, Anatolia y la franja sirio palestina
Mapa que muestra la extensión del imperio macedónico al incorporar Egipto, Anatolia y la franja sirio palestina

Más de dos mil años después, Napoleón inició su campaña en Egipto en 1798, con una armada compuesta por unos 40.000 hombres y 167 científicos, lingüistas, delineantes, artistas y académicos con la misión de estudiar todos los aspectos de la Historia y cultura egipcia. En ese mismo año, en una excavación en el pueblo de Rosetta, Pierre François Bouchard, descubrió una gran losa que contenía inscripciones en griego antiguo, demótico y jeroglífico, la hoy conocida como piedra de Rosetta. Tras la batalla del Nilo y tres años de asedio, los británicos vencieron y expulsaron a los franceses. En las capitulaciones de Alejandría pactaron que Egipto y todo lo descubierto en él pertenecían a Gran Bretaña, así que se hicieron con la piedra de Rosetta y la trasladaron a Londres, donde se exhibe en el British Museum desde 1802.

Cuadro que representaría la Batalla de las Pirámides, en 1798
Cuadro que representaría la Batalla de las Pirámides, en 1798

El día 23 de diciembre de 1790, nacía en Figeac el que sería considerado como padre de la egiptología, Jean- François Champollion, conocido como Champollion el joven. Desde pequeño fue educado por su hermano mayor, Jacques Joseph, conocido como Champollion Figeac, un erudito en Historia Antigua y arqueología que decidió mantenerse en un segundo plano y ayudar a su hermano en sus estudios. Jean-François tenía capacidades extraordinarias para el estudio como demostraba el que a los 16 de años de edad ya supiera hablar griego, latín, árabe, persa, hebreo, sánscrito y chino antiguo.

Retrato que muestra a Champolion, actualmente conservado en el Museo del Louvre
Retrato que muestra a Champolion, actualmente conservado en el Museo del Louvre

Con la ayuda de su hermano se trasladó a París para estudiar en la École Nationale de Langues Orientales, donde conoció al profesor Silvestre de Sacy, uno de los estudiosos de la piedra de Rosetta. Éste debía contentarse con meras copias para su estudio, ya que el original estaba en posesión de los británicos. Precisamente en el Reino Unido, el científico Thomas Young, médico reconocido y gran intelectual, pretendía descifrar los jeroglíficos aplicando las matemáticas, basándose en la lógica y el análisis numérico, contando las palabras en griego y comparándolas con grupos de símbolos en los jeroglíficos. Este método, a priori, parecía correcto, pero incurrió en un grave error al creer que los jeroglíficos contenían únicamente símbolos. Champollion, años más tarde, demostraría que esa tesis era incorrecta, ya que los caracteres jeroglíficos no tenían solamente un valor fonético, ni tampoco un valor ideográfico, sino que se trataba de una combinación de ambos. Mientras Young presentaba sus primeros estudios, Champollion estaba inmerso en el estudio de las copias de la piedra de Rosetta, entendiendo que debía conocer las lenguas habladas en el antiguo Egipto para desentrañar sus misterios.

Retrato que muestra a Thomas Young
Retrato que muestra a Thomas Young

Como lingüista e historiador, Champollion creía que la clave se encontraba en el estudio del copto, idioma propio de los cristianos egipcios que descendía directamente del egipcio hablado. Aprendió ese idioma en algunas iglesias coptas que aún existían en París. Con el estudio del copto vio que algunas grafías y sonidos coincidían con los jeroglíficos de la piedra de Rosetta. Por ejemplo, el sol se pronunciaba “Rae” en copto, y el dios del Sol en Egipto era Ra. Por otro lado, Young había descubierto según su sistema de comparación que la piedra de Rosetta incluía el nombre de Ptolomeo, y que los nombres propios se señalaban con un cartucho o cilindro.

Litografía que muestra a diversos expertos analizando la piedra Rosetta en 1874
Litografía que muestra a diversos expertos analizando la piedra Rosetta en 1874

Con la caída de Napoleón en Waterloo en 1815, y el ascenso de la monarquía de Luis XVIII, los hermanos Champollion fueron acusados de conspiración contra el Rey al haber realizado manifiestos anti monárquicos. Perdieron sus puestos de profesores y fueron desterrados a Figeac. Paralelamente, un noble inglés, descubrió un obelisco egipcio en la isla de Filae, donde se encontraron diversas inscripciones jeroglíficas, que fueron copiadas para ser estudiadas por ingleses y franceses. Al regreso de su exilio Champollion estudió los jeroglíficos de dicho obelisco, y, al igual que Young, vio que en él se contenía una inscripción griega en la que se leía el nombre de Ptolomeo y el de Cleopatra. También había una inscripción jeroglífica con dos cartuchos distintos, uno de ellos idéntico al de la piedra de Rosetta, por lo que concluyó que correspondía a Ptolomeo, luego, el otro había de ser el de Cleopatra. Al ser Cleopatra un nombre en griego moderno dedujo que el jeroglífico era una traducción y no algo antiguo. Sin embargo, aun no había hallado la clave, ya que los cartuchos conocidos eran traducciones del griego y él pretendía descifrar la escritura anterior.

Imagen que muestra el alfabeto jeroglífico egipcio según Champollion
Imagen que muestra el alfabeto jeroglífico egipcio según Champollion

Esto lo logró con el estudio de la copia de unas inscripciones del templo de Abu Simbel, que contenían cartuchos muy antiguos que no habían sido alterados por griegos ni romanos. Aplicando sus conocimientos de Historia, religión y copto descifró las palabras Ramsés y Tutmosis, y con ellas los secretos de dicha piedra. Su teoría se verificaba: el sistema de escritura egipcia compaginaba un entramado ideográfico y fonético. Una anécdota dice que, en otoño de 1822, al percatarse de su descubrimiento, fue a casa de su hermano y le dijo “je tiens l’affaire”, desmayándose ahí mismo al instante.

Esta es la forma jeroglífica que aparece en la Piedra Rosetta para el nombre Ramsés
Esta es la forma jeroglífica que aparece en la Piedra Rosetta para el nombre Ramsés

El 27 de septiembre de 1822 escribió su “Carta a Dacier sobre el alfabeto jeroglífico fonético” donde explicaba parte de su descubrimiento. En Francia fue felicitado, salvo por su antiguo profesor Sacy, quien creía que estaba equivocado. En Reino Unido, Young le acusó de haber robado sus ideas, aunque posteriormente, terminó por reconocer su logro. La Iglesia Católica también se mostró desdeñosa con este descubrimiento, ya que desde el principio se mostró contraria al estudio de los jeroglíficos. El motivo de esta oposición era sencillo: si se descifraban los jeroglíficos, parte del conocimiento contenido en las Sagradas Escrituras podría ponerse en entredicho. La Historia no comenzaría con la Biblia, sino antes, y eso sería algo impermisible, ya que sólo la Iglesia podía determinar cuándo y cómo fue la creación del mundo.

Portada del libro de Champollion Carta a Dacier
Portada del libro de Champollion Carta a Dacier

Champollion siguió escribiendo y estudiando los jeroglíficos en los siguientes años. En 1824 publicó su “Précis du système hiéroglyphique des anciens égyptiens”. En 1826 fue nombrado el conservador general de la colección egipcia del Museo del Louvre de París. En 1828 cumplió su sueño, ya que realizó una expedición a Egipto donde pudo confirmar su descubrimiento e identificar los templos y los monumentos funerarios del valle del Nilo. A su regreso, fue elegido miembro de la Academia de las Inscripciones y Bellas-Letras. Lamentablemente, Champollion no tuvo tiempo de disfrutarlo, ya que falleció de un infarto el 4 de marzo de 1832. Champollion el joven dejó inacabados diversos estudios sobre gramática egipcia que fueron terminados por su hermano Jacques-Joseph.

Monumento funerario en Francia en memoria de Champollion
Monumento funerario en Francia en memoria de Champollion

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