ECONOMÍA DE LA III DINASTÍA DE UR

INTRODUCCIÓN

La III Dinastía de Ur es un periodo de la Historia de la Baja Mesopotamia que ocupa aproximadamente 120 años, entre el 2120 y el 2000 a.C. Hay que destacar que es el último periodo cultural en el que se divide el Bronce Antiguo, siendo un momento de renacimiento del poder sumerio del sur tras el dominio primero de los acadios que vinieron del norte y después de los Guti que vinieron de las montañas.

ANTECEDENTES ECONÓMICOS

A nivel general, y a pesar de los conflictos y turbulencias que se vivían en las zonas periféricas (tratando de contener ataques hurritas y amorritas como hemos visto), el periodo de la III Dinastía de Ur fue de gran prosperidad económica. Sin embargo, este periodo de bonanza económica no se había iniciado exclusivamente en el periodo neosumerio, sino que ya podría haber empezado desde la semi autonomía económica de la que disfrutaban las ciudades sumerias durante el dominio de los Guti. Como es obvio, el sistema económico de la III Dinastía de Ur no podía ser igual al del Protodinástico o el periodo de Akkad, ya que desde entonces habían sucedido las destrucciones provocadas por los acadios, o los impactos económicos dejados por las invasiones de los pueblos exteriores, como los Guti.

Mapa del Imperio de Ur a finales del III milenio a.C.
Mapa del Imperio de Ur a finales del III milenio a.C.

DEMOGRAFÍA Y POBLACIÓN

Como primera característica evidente, durante este periodo podemos hablar de una crisis demográfica de los asentamientos humanos más pequeños (tanto las aldeas que quedaban como los centros administrativos más alejados de grandes centros). Esta crisis demográfica se debe a dos razones fundamentales: en primer lugar, al impacto de las incursiones amorritas o guti, que dejan mucho peor unas aldeas indefensas y de economía débil que unos recintos urbanos amurallados. Esto tiene como consecuencia principal el que se produzca la concentración de la población en los centros urbanos, huyendo de la inseguridad y la inestabilidad de los pequeños asentamientos. Ligado con esto tenemos la segunda causa, ya que al producirse un vacío de población en las aldeas el tipo de propiedad y gestión de la tierra cambia y se concentra sobre todo o en manos del templo o en manos del gobierno. Sin embargo, a pesar de esta crisis de población, a nivel general podemos decir que la población total creció durante el periodo de la III Dinastía de Ur, apoyado mayoritariamente por el crecimiento de las ciudades.

Mapa político y económico a mediados del siglo XXI a.C.
Mapa político y económico a mediados del siglo XXI a.C.

CRECIMIENTO POR CIUDADES

En cuanto al crecimiento por ciudades, tenemos tres ritmos diferentes: en primer lugar, algunas de las ciudades que durante el periodo Protodinástico habían sido muy importantes se encuentran ahora en plena decadencia, como Eridu, Shuruppak o Uruk. En segundo lugar, otras ciudades, como Umma, Larsa e Isin, viven un periodo de apogeo, aumentando de tamaño. Y en tercer lugar, asistimos a la aparición de nuevas ciudades que se convierten en importantes centros administrativos, siendo Babilonia la más famosa. Pero sin duda, la ciudad que más crece es la capital, Ur, ya que ahí es donde se concentra la mayor parte de las actividades económicas y administrativas de toda la Baja Mesopotamia, gracias también a que es en la que más se llevan a cabo grandes programas constructivos. En estos momentos, se estima que la población total de Ur podía haber fluctuado entre los 200 y los 360 000 habitantes.

Mapa mesopotámico en el que se ven las ciudades de Larsa e Isin
Mapa mesopotámico en el que se ven las ciudades de Larsa e Isin

ADMINISTRACIÓN ECONÓMICA DE LOS RECURSOS

1) Actividades agrícolas:

No es ninguna sorpresa si digo que para sostener a tal cantidad de habitantes debía de existir un gran sistema agrícola que diera de comer a tanta gente. Sin embargo, partiendo de esta premisa, la mayor innovación del sistema de abastecimiento de la III Dinastía de Ur es una obsesión por la racionalización y la unificación de la administración de la economía. Es decir, que se buscaba producir justamente lo estrictamente necesario para abastecerse y comerciar y otras necesidades. Junto a este incremento poblacional, y por tanto, agrícola, viene un importante aumento de los textos administrativos, los cuales destacan por ser bastante homogéneos independientemente de la región de la Baja Mesopotamia donde se hallaran. Los neosumerios pensaban que solo podrían abastecer a tal contingente de personas llevando a cabo una gestión de los recursos eficaz y homogénea, con unos estrictos y perfectamente diseñados cálculos de previsión, resultados, trabajos empleados y productos obtenidos.

Esquema cronológico aproximado de finales del III milenio a.C.
Esquema cronológico aproximado de finales del III milenio a.C.

Antes del periodo de la III Dinastía de Ur, la administración económica de los recursos no se llevaba a cabo de manera directa, sino que era a través de ciudades tributarias. Ahora los reyes de Ur pretender gestionar todo esto de manera directa, quitando la autonomía de las ciudades para llevar esto a cabo. La Baja Mesopotamia se divide entonces en varias provincias, al frente de las cuales hay un gobernador ensi nombrado por el rey de Ur, y que forma parte de la red burocrática estatal. El funcionamiento de esta red burocrática se sostiene gracias a unas ininterrumpidas comunicaciones entre los gobernadores provinciales y el rey de Ur, gracias a las continuas idas y venidas de mensajeros reales.

Mesopotamia durante la III Dinastía de Ur
Mesopotamia durante la III Dinastía de Ur

Para que entendáis hasta que punto llega este afán por tenerlo todo controlado, os explicaré brevemente cómo era la gestión de los paisajes agrarios. Se cultiva en grandes parcelas, decenas de veces más grandes por un lado que por otro, las cuales están pegadas unas a otras, y con acceso a las acequias de agua por los lados cortos. Pues bien,. el Estado tiene calculado minuciosamente cuánto mide cada parcela, cuánto se puede producir en cada una, cuántas personas pueden trabajar, etc. Tened en cuenta que para calcular todo esto hay que conocer la calidad del suelo, la distancia entre los surcos, la intensidad de la siembra, o la productividad de los agricultores. De este modo, la administración estatal fija y calcula todo a la perfección.

Planos esquemáticos de la ciudad de Ur durante la III Dinastía
Planos esquemáticos de la ciudad de Ur durante la III Dinastía

2) Actividades ganaderas:

Esta misma racionalización de la economía no solo se aplica a la agricultura, sino que también llega a la ganadería lanar y bovina. Por ejemplo, el ganado bovino proporciona leche y derivados lácteos, como mantequilla y queso, así que cuando el Estado asigna un determinado grupo de animales a una unidad productiva, sabe perfectamente cuántos animales ha dado, cuánto tiene que producir cada animal, cuánto debe ser la producción total de esos animales, etc. Por otra parte, pasa lo mismo cuando se entregaba un rebaño de ovejas a un pastor, clasificando su producción de lana en base a su calidad o el tiempo necesario para conseguir el total de la lana.

Fotografía de las ruinas de la ciudad de Ur
Fotografía de las ruinas de la ciudad de Ur

5 Comentarios

  1. me encanta. Una cosa, en el plano esquemático de la ciudad de ur en realidad es el recinto religioso de ur según Woolley o por lo menos asi lo ponen en el manual de la uned.

    • Hola Santiago. Lo primero, muchas gracias por leer mi artículo. La imagen la he extraído de un manual de uno de los historiadores del Antiguo Oriente Próximo más importantes de los últimos años, Mario Liverani, así que, sin ánimo de desacreditar al británico Woolley, creo más a Liverani 🙂

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