EL MATRIMONIO EN EL ANTIGUO EGIPTO

Artículo escrito por María González Rodríguez

En este artículo vamos a acercarnos un poco más a la vida amorosa en el Antiguo Egipto. No podemos acercarnos desde una mirada actual a una sociedad antigua, si no que tenemos que dejar de lado los prejuicios que se nos imponen desde nuestra propia perspectiva. Si lo hacemos de esta manera, descubriremos que la libertad amorosa del Antiguo Egipto es digna de conocerse.

Toma esposa cuando seas joven, para que te dé un hijo. Debe engendrar para ti mientras eres joven, el mundo debe ser poblado. El hombre con una gran familia es feliz, se le admira por su descendencia

Esta es una de las enseñanzas que un escriba del palacio de Nefertari, Any, da a los jóvenes para poder llevar un matrimonio próspero y feliz. Como ésta, podemos encontrar muchas más enseñanzas y consejos que los mayores intentan inculcar a los más jóvenes, puesto que el matrimonio era uno de los pilares de la sociedad del Antiguo Egipto. En el Antiguo Egipto, el matrimonio no requería de una ceremonia que lo formalizara, ni tampoco se requerían trámites judiciales ni religiosos para llevar a cabo una unión matrimonial, sino que el vínculo matrimonial se establecía cuando dos personas se iban a vivir juntos y querían formar una familia.

Estatuillas de un matrimonio egipcio y sus hijos
Estatuillas de un matrimonio egipcio y sus hijos

Dado que el matrimonio era un cimiento en la sociedad egipcia, los egipcios adultos siempre solían estar emparentados, puesto que se cree firmemente que el papel de los hombres es casarse y crear una familia. Lo normal era que los hombres se casaran a la edad de veinte años, aunque si eran de una familia adinerada, podría esperar hasta una edad más avanzada, puesto que el joven debía terminar su instrucción profesional. Las mujeres, solían casarse al inicio de la pubertad, con catorce años aproximadamente. Los novios solían conocerse antes del compromiso, prueba de ello son las cincuenta canciones amorosas que conservamos del Imperio Nuevo. En ellas se puede ver el deseo de los enamorados, siempre de una forma delicada y sensible, aunque también lo podemos encontrar en algunos relieves, esculturas y papiros referentes al tema erótico. El consentimiento de la mujer careció de importancia hasta la Dinastía XXVI, y aún después la mujer podía ser entregada en matrimonio por el padre, sin consentimiento de la contrayente.

Esculturas de un matrimonio egipcio
Esculturas de un matrimonio egipcio

Normalmente el matrimonio entre hermanastros y primos no estaba mal considerado, pero en ocasiones los matrimonios con línea de consanguinidad directa eran vetados, a excepción de la familia real. Además, los egipcios normalmente solo tenían una esposa, pues eran pocos los que podían mantener a más de una, aunque el faraón podía tener a tantas esposas como quisiera. El matrimonio se simbolizaba con la entrega de un anillo, símbolo de la eternidad, y que a menudo eran muy sencillos, de cáñamo trenzado. Como ya mencioné antes, el acto del matrimonio tenía lugar cuando la novia trasladaba sus pertenencias a su nuevo hogar. El día previo, la novia recibía a las mujeres del entorno del novio que la adornaban con alheña y pintura corporal. El novio era visitado por otros hombres en compañía de los cuales se pasaba la noche cantando y bailando, vestidos con sus mejores galas.

Imagen que aparece en la Estela de los Enamorados, del periodo amárnico egipcio
Imagen que aparece en la Estela de los Enamorados, del periodo amárnico egipcio

“El día de la boda”, es decir, el día del traslado, la mujer vestía una túnica larga y el novio una corta, generalmente azul, color que simbolizaba la eternidad, aunque las clases más pudientes solían casarse de blanco. Ese día, la pareja firmaba el contrato matrimonial, los cuales empezaron a utilizarse desde el siglo IX a.C. y consistían en un documento con la fecha, los contratantes, los futuros esposos, el nombre de los padres de los cónyuges, la profesión del esposo y el nombre de los testigos. Este documento era firmado en presencia de un sacerdote del templo que lo registraba, pero no se celebraba ningún tipo de ceremonia, ni jurídica, ni religiosa, simplemente con el hecho de comenzar a vivir juntos, se daba por hecho de que esas personas ya estaban casadas. A pesar de que no existía una ceremonia como tal, al atardecer tenía lugar una fiesta en la que la esposa era conducida a casa del marido con música y cánticos y como símbolo de fertilidad se arrojaba arroz a su paso. Después había un banquete que se alargaba hasta bien entrada la noche. Cuando la mujer se casaba, conservaba su nombre, al que se añadía “esposa de X”, mantenía su independencia, e incluso podía tener su propio oficio o negocio.

Relieve en el que se representa al matrimonio de Akhenaton y Nefertiti con sus hijos
Relieve en el que se representa al matrimonio de Akhenaton y Nefertiti con sus hijos

Cuando se producía el divorcio, por una causa diferente al adulterio de la esposa, ésta recibía indemnizaciones por parte del marido, ya que la mujer tenía una dependencia económica de este. Para divorciarse bastaba con dejar de vivir juntos, y ambos podían volver a casarse de nuevo si así lo deseaban. Al igual que el matrimonio, era algo entre los dos cónyuges, el divorcio, tampoco requería un reconocimiento jurídico, pues se trataba de una decisión privada. Este podía ser solicitado por el hombre o por la mujer. Podían existir diferentes motivos que causaran la separación, como la esterilidad de la mujer (a menudo en los contratos matrimoniales, se daba un año de plazo para comprobar que la mujer era fértil), o el adulterio, que en caso de haber sido producido por la mujer, podía tener consecuencias legales, morales y religiosas muy rígidas, no tanto si éste se producía por parte del marido. Pero también había casos de divorcio de mutuo acuerdo, donde se esgrimían intereses y sentimientos personales, y eran aceptados sin mayor explicación.

Detalle de un acuerdo matrimonial escrito en lengua demótica
Detalle de un acuerdo matrimonial escrito en lengua demótica

Artículo escrito por María González Rodríguez

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3 Comentarios

  1. Mencionas en tu articulo que “No se celebraba ningun tipo de ceremonia, ni juridica, ni religiosa, simplemente con el hecho de comenzar a vivir juntos, se daba por hecho que esas personas ya estaban casadas”. Que hay al hecho de romper una jarra?

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