POBLACIÓN Y ESTADOS DEL BRONCE FINAL

INTRODUCCIÓN

En lo que se refiere a población y asentamientos humanos, el paso de la Edad del Bronce Medio a la Edad del Bronce Tardío (o Reciente/Final, en torno al siglo XVI-XV a.C.) se caracteriza por un fenómeno que se fue dando poco a poco durante un largo periodo de tiempo: la disminución de las zonas urbanizadas y la cantidad de asentamientos en la zona del curso medio del río Eúfrates, en la Alta Mesopotamia, en la meseta interior de Siria y en lo que viene a ser Transjordania. Las zonas semiáridas, donde se habían desarrollado las grandes ciudades del Bronce Antiguo y Medio, después de ser abandonadas, pasan a una economía más primaria, basada mayormente en el pastoreo semi nómada. Esta misma decadencia, aunque en menor medida, se nota en importantes sitios como Tuttul, Mari, Terqa, Shubat Enlil, Ebla, Qatna… Por el contrario, los asentamientos de las zonas en las que llovía lo suficiente mantienen sus niveles urbanizadores y demográficos, sobre todo a lo largo de los ríos y las costas.

De arriba a abajo y de izquierda a derecha,
Mapas políticos de Próximo Oriente: Arriba a la izquierda, aprox. 1600 a.C.; abajo a la izquierda, aprox. 1450 a.C.; arriba a la derecha, aprox. 1350 a.C.; abajo a la derecha, aprox. 1220 a.C.

EL DECRECIMIENTO POBLACIONAL

Grosso modo, la población total de Oriente Próximo se reduce, pero hay que distinguir por zonas para ver dónde se reduce más, dónde menos, y dónde nada. Debido a la ya mencionada decadencia de las ciudades del curso medio del río Eúfrates, en el centro y sur de Mesopotamia se produce un doble proceso: la población total se reduce desde tiempos paleobabilónicos hasta la dinastía casita al mismo tiempo que se va concentrando en torno a las grandes ciudades. Si miramos al este, lo mismo podemos decir grosso modo del mundo elamita, donde hay importantes vacíos demográficos en torno al área semiárida central. Girando la vista hacia el norte, se puede decir con seguridad que el despoblamiento de la Alta Mesopotamia es notable, a excepción de algunas zonas como el triángulo de Asiria. Y lo mismo hay que decir de las comunidades de la franja siropalestina, donde la desaparición de asentamientos en las mesetas semiáridas contrasta con la concentración poblacional en las ciudades de los valles y las costas. Para terminar este repaso general, si nos dirigimos a la península de Anatolia habría que hablar del mismo proceso de despoblamiento y concentración, pero aun más intensificado, de tal modo que existían ciudades en los valles super pobladas rodeadas de montañas despobladas.

Parte del equipamiento de una armadura de la Edad del Bronce Final
Parte del equipamiento de una armadura de la Edad del Bronce Final

Fuera del Oriente Próximo, en las regiones más cercanas y más vinculadas a su Historia, también se están experimentando diversas tendencias demográficas: hay un claro crecimiento demográfico y urbano en las civilizaciones del Mar Egeo y en Egipto, un decrecimiento general en Asia Central, y un notable hundimiento en torno al valle del Indo. A nivel general, podemos decir que se crea un contexto internacional en el que la hostilidad entre los Estados sedentarios y urbanizados y los grupos pastorales nómadas o semi nómadas es máxima.

EL SISTEMA DE EQUILIBRIO REGIONAL

La posición central que ocupaba Babilonia desde hacia siglos en el Antiguo Oriente Próximo desaparece por dos razones, principalmente: en primer lugar, porque cada vez está más aislada y se involucra menos en los contactos a larga distancia con el occidente sirio o con el oriente iraní. Y en segundo lugar, porque el descenso de su peso demográfico, productivo, económico y militar hace que deje de ser la mayor potencia de la zona, pasando a ser los nuevos centros neurálgicos de la política y el comercio la Alta Mesopotamia, la Anatolia hitita y el Egipto del Reino Nuevo. A esta posición central del sur de Mesopotamia le sucede un sistema de equilibrio regional, un mosaico formado por un determinado número de potencias medianas-grandes que controlan y tienen en su órbita de influencia a otras potencias menores de su región, pero sin que ninguna de estas potencias medianas destaque especialmente por encima de otra. De este modo, como si un precursor del sistema de equilibrio europeo de la Edad Moderna fuera, se forma ahora un tablero político equilibrado que caracterizará a todo el Bronce Tardío. Los jugadores de ese tablero, es decir, las potencias medianas-grandes, son de este a oeste: Elam, que controla parte de la meseta sur de Irán; la Babilonia de la dinastía casita; en la Alta Mesopotamia primero el reino de Mittani (del que hablaré a partir del viernes) y después el reino medio de Asiria; el reino hitita de la península de Anatolia; y por último, hacen su aparición viniendo de fuera del Oriente Próximo el Egipto del Reino Nuevo y el mundo micénico, sobre todo por los contactos comerciales con la franja siropalestina.

Mapa que muestra los cuatro grandes Estados del siglo XV aC en el Próximo Oriente antiguo
Mapa que muestra los cuatro grandes Estados del siglo XV aC en el Próximo Oriente antiguo

LAS RELACIONES INTERNACIONALES

En este tablero de juego que es el sistema de equilibrio regional del Bronce final próximo oriental se pueden dar dos tipos de relaciones: horizontales o verticales. Las relaciones horizontales son las que mantienen los Estados del mismo rango entre sí, es decir, las potencias medianas con otras medianas o las pequeñas con otras pequeñas. Por el contrario, las relaciones verticales son las que implican una subordinación de un Estado a otro, ya que implica la relación entre un Estado mediano-grande y una potencia pequeña. Esto se ve claramente incluso en el tratamiento que se hacen los reyes en los textos o en su titulatura, ya que los reyes de las grandes potencias ostentan el título de “grandes reyes”, mientras que los de las potencias menores ostentan el de “pequeños reyes”.  La existencia de estos pequeños reyes se reconoce sobre todo en la franja siropalestina, en la península de Anatolia y en la Alta Mesopotamia. Entre los reyes de igual rango, mayormente entre los de las grandes potencias, las relaciones políticas tienden a ser igualitarias y pacíficas, tratándose unos con otros de hermanos o amigos, independientemente de su poderío militar, económico, político, o demográfico. Como era de esperar, estas relaciones se afianzan celebrando matrimonios interdinásticos o creando una red comercial de intercambios.

Parte de la guerra en el estandarte de Ur en el que se ven carros de guerra
Parte de la guerra en el estandarte de Ur en el que se ven carros de guerra

 

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