LA PINTURA EN EL ANTIGUO EGIPTO

Artículo escrito por María González Rodríguez

Que los europeos de hoy en día somos hijos del Renacimiento y la Ilustración no cabe duda; quizá por eso cuando hoy vemos esculturas griegas o romanas nos las imaginamos esculpidas en mármoles blancos, pero lo cierto es que tanto los templos como las estatuas que hoy conocemos, también las del Antiguo Egipto, estuvieron en su época cubiertos por colores que en la mayoría de casos el tiempo ha hecho desaparecer. Los pintores y escultores del Antiguo Egipto, no eran artistas, sino que eran artesanos y se les remuneraba como a cualquier otro obrero con bienes que le permitieran subsistir. Algunos de ellos lograron cierto reconocimiento, pero estos eran una minoría y por supuesto prácticamente ninguna de la obras de pintura o escultura están firmadas por el autor.

Posible reconstrucción del templo de Abu Simbel en tiempos del reinado de Ramsés II
Posible reconstrucción del templo de Abu Simbel en tiempos del reinado de Ramsés II

En el caso de la pintura, esta estaba ligada a la vida cotidiana, que se representaba en casas, templos y en las tumbas donde además, aparecían imágenes relacionadas con la muerte y la resurrección en el Más Allá, pues la función, compartida con estatuas y  la momificación del cuerpo, era preservar la imagen del difunto y de sus posesiones para poder resucitar en el Más Allá. Un capataz, dirigía todo el proceso de elaboración de la pintura que comenzaban con la preparación de la pared que era estucada para quitar las imperfecciones que pudiera tener y después se trazaba una cuadrícula. Esta cuadrícula se hacía empapando una cuerda en pintura roja y estampándola contra la pared  donde el dibujante o “escriba de contornos” realizaba su dibujo con unas proporciones milimétricas; por ejemplo el cuerpo humano estaba regido por una escala en la que un hombre de pie, debía de medir unos 18 cuadrados de la cuadrícula, 2 correspondían a la cara, 5 al torso, 5 a la parte superior de las piernas y 6 que iban desde las rodillas hasta los pies. El dibujante diseñaba estas escenas primero en papiro, óstracon yo madera y después realizaba los contornos en amarillo, rojo o negro, sobre la pared elegida.

Reconstrucción de cómo sería el trabajo de pintura sobre la pared
Reconstrucción de cómo sería el trabajo de pintura sobre la pared

Cuando se tenía claro que se quería pintar la pared, se daba color al fondo y  se marcaba el contorno de las figuras para después colorearlas. Cada artesano se encargaba de un color, y lo aplicaba todo de una sola vez.  También se podía hacer en relieve, cincelando la pared con un mazo para rebajar así la superficie, y después darle color al interior. Los artesanos utilizaban una serie de herramientas específicas para el trabajo que debían realizar: el relieve se realizaba con un cincel y un mazo, las paletas de piedra servían para mezclar pigmentos con agua. Había dos tipos de pinceles: el pincel que utilizaba el dibujante para los contornos, simplemente un junco muy fino con un extremo machacado y el pincel para aplicar la pintura hecho con carrizos con las puntas mascadas, más o menos grueso dependiendo de lo que hubiera que pintar y también se utilizaban brochas hechas con fibra de palma para superficies grandes.

Pintura en la que se ve la distinta tonalidad de hombres y mujeres
Pintura en la que se ve la distinta tonalidad de hombres y mujeres

Los pigmentos se obtenían de diferentes materias primas: la malaquita molida servía para obtener el color verde, el óxido de hierro para el rojo, otros ocres naturales para amarillos y marrones, el carbón para el negro, el blanco era conseguido de la tiza o el yeso y el azul que se obtenía de una mezcla artificial de calcio y cobre. Estos fragmentos eran mezclados con agua y clara de huevo para aumentar la adherencia y en algunas ocasiones durante el Imperio Nuevo se utilizaba la cera de abeja para darle mayor brillo. Los pintores egipcios elegían los colores de manera que el fondo se distinguiera claramente de los dibujos, puesto que a menudo las imágenes tenían una carga mágica.  Además, los hombres eran pintados con una tonalidad más rojiza, mientras que las mujeres se pintaban de color amarillento.

Pintura de la tumba de Iti en Gebelein
Pintura de la tumba de Iti en Gebelein

BREVE RECORRIDO POR LA HISTORIA EGIPCIA DE LA PINTURA

Ahora vamos a realizar un breve recorrido por la pintura del Antiguo Egipto.

En el período predinástico (finales del V milenio a.C. – 3200 a.C.) nos encontramos pinturas sobre tela, como ocurre en el tejido de Gebelein. En los pocos fragmentos que nos quedan de esta tela de lino, observamos diferentes navíos. También tenemos pintura sobre cerámica, sobre todo en Nagada II, en la que se puede observar estilizaciones de barcos y animales. Durante el Reino Antiguo (2686-2181 a.C.) observamos una evolución de la pintura. Por ejemplo en la tumba de Nefermaat en Meidum, se representa una escena de ocas, siendo el primer ejemplo de secuencia completa. Durante el Primer Período Intermedio (2125-2055 a.C.) tenemos representaciones en las tumbas de los nobles de cómo estos realizaban actividades cotidianas o de almacenamiento. En el Reino Medio (2055-1650/1640 a.C.), empezamos a observar en las pinturas a personas extranjeras, que se diferencian de los egipcios por sus ropajes y por su tono de piel. Además empieza a destacar en pintura el hecho de marcar de una manera mucho más evidente la posición social a través del tamaño; de manera que por ejemplo un noble aparece en las pinturas de un tamaño superior a los sirvientes o campesinos. Durante el Reino Medio, las ofrendas y las fórmulas mágicas que aparecían en los sarcófagos y en muros se acompañaban de figuras de oferentes de manera que el difunto siempre recibiera esas ofrendas en el Más Allá, al menos de manera mágica.

Pintura de la tumba de Nefermaat en Meidum
Pintura de la tumba de Nefermaat en Meidum

Durante el Imperio Nuevo (1550-1069 a.C.) destacamos el período amarniense, pues tras la reforma religiosa de Akhenaton, el arte egipcio también cambió, volviéndose mucho más naturalista y realista de lo que había sido hasta entonces. La decoración de los palacios en esta época es una decoración de pinturas entre las que destacan las escenas de pantanos. Después de período amarniense, los cánones estéticos se recuperan. En el Imperio Nuevo, los nobles se hacen representar en sus tumbas con el mismo estilo que los faraones. A partir del Tercer Período Intermedio (1069-715 a.C.) las pinturas sobre papiro empiezan a ser cada vez más escasas, conservándose algunos fragmentos del Libro de los Muertos.

Pintura del periodo de Amarna
Pintura del periodo de Amarna

En un recorrido tan escueto por la pintura egipcia, apenas se pueden mostrar unas pequeñas pinceladas de su evolución y de los cientos de ejemplos que tenemos de ella. Para los egipcios, no existía el arte por el arte tal y como lo entendemos hoy en día, sino que este estaba al servicio de la religión, del poder del faraón… y por eso los pintores no eran artistas, sino simples artesanos que realizaban obras que hoy en día admiramos. Además la carga simbólica y mágica que esas pinturas tenían en el mundo egipcio, es algo que a menudo no podemos comprender, en algunas ocasiones preguntas como: por qué pintaban eso,  qué significado tenían en su mundo, pensamiento y cosmogonía, son preguntas  alas que no podemos responder y que quizá nunca podamos hacerlo, simplemente historiadores, historiadores del arte, egiptólogos y demás especialistas en la materia pueden dar sus hipótesis, pero muchas de ellas quizá nunca puedan demostrarse fehacientemente.

Fragmento del tejido de Gebelein donde se observa la pintura de un barco
Fragmento del tejido de Gebelein donde se observa la pintura de un barco

Artículo escrito por María González Rodríguez

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