CRÍTICA DE “CIUDADANO X” (II)

Artículo escrito por Jorge Álvarez, licenciado en Historia.

Con este material Chris Gerolmo dirigió su primera película y casi única, pues curiosamente sólo volvió a ponerse tras la cámara en otra ocasión, trabajando más habitualmente como guionista (su texto más conocido es el de Arde Missisipi). La realización sobria, periodística, desprovista de los tópicos habituales del género (no hay persecuciones absurdas ni peleas) y de estética totalmente realista (a lo que ayuda estar rodada en Budapest), resulta especialmente apropiada para darle a Ciudadano X el debido carácter de reconstrucción histórica, casi de crónica negra (el guión también es suyo pero adaptado en colaboración con Robert Cullen, autor del libro original, titulado The Killer Department).

Chris Gerolmo, director del telefilm
Chris Gerolmo, director del telefilm

Stpehen Rea encabeza el reparto encarnado al comisario Viktor Bukarov, el esforzado policía que vive tan intensamente la investigación que sufre, llora y siente tanto como los familiares de las víctimas, a las que él mismo va informando una por una en una escena desgarradora, y además se desespera más de una vez cuando se encuentra el muro implacable que levanta el camarada Bondarchuk, el secretario de ideología del partido, quien niega tajantemente la posibilidad de asesinos en serie en la URSS porque ese tipo de criminales “son un fenómeno de la decadencia occidental” y atribuye los crímenes a bandas u homosexuales.

Uno de los fotogramas de "Ciudadano X"
Uno de los fotogramas de “Ciudadano X”

Hasta entonces, Bukarov sólo era un sencillo forense que había osado proponer esa explicación ante el descubrimiento de varios cadáveres en una granja comunal y un bosque -por cierto, escena genialmente sintetizada en pocos segundos enlazando varios planos de camillas entrando por la puerta- y su posterior autopsia (los cuerpos son obra del experto en efectos especiales Greg Nicotero, famoso hoy por sus zombis de The Walking Dead) No obstante, no toda la jerarquía estaba tan segura como Bondarchuk y la prueba es que el coronel Fetisov (un espléndido Donald Sutherland que ganó un Emmy y un Globo de Oro por este trabajo) no sólo le pone al frente sino que refrenda sus osados pasos; osados porque son muy diferentes a los anticuados que sugiere el Comité; Bukarov pide hombres suficientes, dar publicidad al caso (para encontrar testigos, para identificar los cuerpos y para advertir a la población) y, escándalo supremo, obtener permiso para consultar al FBI.

Todo es rechazado y únicamente se le concederá contratar al dr. Bukhanovsky,  un experto psiquiatra (Max von Sydow, tan perfecto como siempre), para la elaboración de un perfil del asesino (Ciudadano X es el título de su informe, en el que adelanta que el asesino no es gay sino padre de familia). Lo cierto es que hoy en día todos conocemos ese concepto gracias al cine y la televisión pero por aquellos años era una novedad, lo último en investigación criminal. Y las novedades no eran del todo bien recibidas en la URSS, como se ve en el empeño de los superiores en mantener las redadas de homosexuales.

Fotografía del real Andrei Chikatilo, uno de los mayores asesinos en serie de la Historia
Fotografía del real Andrei Chikatilo, uno de los mayores asesinos en serie de la Historia

La paradoja es que una de esas redadas compromete a Bondarchuk y deja las manos libres para investigar en serio: “Cuando pasas mucho tiempo con un león la idea de rugir empieza a parecerte aceptable”. Y todo gracias a la capacidad de Fetisov para moverse en el fango. De ahí que poco a poco se vaya labrando una peculiar relación de amistad o de respeto entre él y Bukarov -a pesar de un comienzo poco prometedor y de que nunca rompen el trato de usted jerárquico- y que se sublima cuando el personaje de Sutherland proclama al investigador ante los críticos y estupefactos miembros del Comité como el mejor policía de todo el departamento. Bukarov no sólo le juzgo mal a priori sino que al final terminará adoptando métodos parecidos en una graciosa inversión de roles. “Juntos hacen una persona maravillosa” les dirá el psiquiatra socarronamente en la última escena.

Cartel original del telefilm "Ciudadano X"
Cartel original del telefilm “Ciudadano X”

No pasa nada si desvelamos el final, dado que se trata de hechos reales y desde el principio se muestra el rostro del asesino, algo muy acertado porque el guión entiende perfectamente que la clave del film no está en el misterio de su identidad, justo lo contrario de lo que pasaba en la fallida Desde el Infierno. Chikatilo cae casi de casualidad pero se niega a admitir asesinato alguno y sólo concede abusos sexuales, los mismos que le costaron su puesto de profesor años atrás. Sin embargo, los tiempos son distintos; corre el año 1990, el comunismo ha caído (muy simbólica la toma de un cartel callejero con la figura de Lenin que, tras aparecer de fondo varias veces en la película, ahora se muestra rasgado) y al asesino ya no le sirve el paraguas protector que tuvo antes por ser miembro del Partido Comunista. Además, el psiquiatra le arranca una confesión con astuta habilidad, poniendo en el tapete su mediocridad y su frustración, tanto en el trabajo como en casa e incluso en su infancia, de lo que se vengaba asesinando a terceros para mayor vergüenza.

El actor Donald Sutherland en su papel en Ciudadano X
El actor Donald Sutherland en su papel en “Ciudadano X”

El aplauso final que la gente dedica a los protagonistas al acabar el juicio viene a ser el justo colofón por más de una década de dura lucha contra todo tipo de adversidades, desvelos, crisis emocionales, stress al límite y, sobre todo horror. En cierta forma, esos aplausos complementan lo que un Fetisov ascendido a general le cuenta en confianza a un Bukarov que ha pasado de forense a coronel, algo que constituye el mejor premio para éste: el agente especial Pickford del FBI, trasunto del prestigioso Robert Ressler (algunos nombres se cambiaron en la película), impulsor de la elaboración de perfiles psicológicos de asesinos y creador del concepto serial killer, ha manifestado admiración por su trabajo y su esfuerzo modélicos. En cambio, el epílogo antes de los créditos es para un Chikatilo que termina su repulsiva existencia con un tiro en la nuca.

Stephen Rea y Donald Sutherland, protagonistas del telefilm
Stephen Rea y Donald Sutherland, protagonistas del telefilm

Artículo escrito por Jorge Álvarez, licenciado en Historia.

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       Jorge Álvarez es licenciado en Historia y diplomado en Archivística y Biblioteconomía. Fue fundador y director de la revista Apuntes (2002-2005), creador del blog “El Viajero Incidental”, y bloguero de viajes y turismo desde 2009 en “Viajeros”. Además, es editor de “La Brújula Verde”. Forma parte del equipo de editores de Tylium.

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