CRÍTICA DE “HISTORIA DE LA GUERRA” (II)

Datos técnicos

Título original: “The Cambridge History of Warfare”

Autor de la obra: Geoffrey Parker (coord.)

Lugar de edición: Madrid

Editorial: Akal

Fecha de publicación: 2010

Número de páginas: 544 páginas

Crítica

Con la excepción del siglo XX, el siglo XVI y XVII fueron los siglos de mayor actividad belicosa de la Historia, siendo una guerra que cada vez afectaba a más gente, tanto directa como indirectamente. A lo largo de estos dos siglos se produce el auge de los ejércitos profesionales de cada país, y con ello, el auge de las enseñas, los uniformes y los pertrechos característicos de cada Estado. Las distintas revoluciones acaecidas en la segunda mitad del siglo XVIII (la revolución francesa y la independencia de las colonias británicas en Norteamérica) cambiaron para siempre y de forma irreversible la práctica occidental de la guerra. A partir de estas revoluciones, los movimientos nacionalistas entraron de lleno en las guerras, de tal modo que el patriotismo que se esperaba de todos los soldados rasos influyó notablemente en las tácticas, logística y estrategias de las guerras libradas. El triunfo de las tropas militares napoleónicas, al igual que había sucedido con Alejandro Magno, se debió a una conjunción de distintos factores innovadores: la herencia del legado del ejército revolucionario francés, la existencia de un talentoso cuerpo de oficiales y generales experimentados en la guerra y protagonistas de una serie de buenas decisiones, y la existencia de un sistema táctico y flexible que superó al de sus enemigos.

Los primeros años del siglo XX estuvieron definidos por un importante incremento del poderío militar occidental por tierra, mar y aire, con la invención de la aviación. Hasta este momento, la I Guerra Mundial fue la peor y más devastadora guerra de la Historia, al mismo tiempo que fue la que mayor cantidad de innovaciones al mundo militar produjo: gases tóxicos, carros de combate, aviación, nuevas armas de mano, el alambre de espino, nuevas tácticas y estrategias de guerra, como las trincheras… también hay que destacar el carácter mundial que adquirió este conflicto, afectando a todos los continentes y ocasionando unas pérdidas económicas y humanas sin precedentes en batallas tan mortíferas como el Somme, Verdún, Gallipoli…

Fotografía de Geoffrey Parker

La forma en la que terminó la I Guerra Mundial daba casi por garantizado que habría otra gran guerra, por la situación política en la que quedaron las potencias vencidas, y todo al final acabó desembocando como todos sabemos en la II Guerra Mundial. Antes de la entrada de EEUU en la guerra en 1941, Alemania fue acumulando victorias, derrotando y provocando la rendición de Francia, llevando a cabo la guerra relámpago en Europa del Norte, y bombardeando sin éxito durante la Batalla de Inglaterra. Por otro lado, la Italia fascista de Benito Mussolini llevó a cabo la guerra en toda la zona de los Balcanes septentrionales y meridionales. Sin duda, desde el punto de vista táctico y estratégico, la peor decisión militar tomada por Hitler fue la puesta en marcha de la llamada Operación Barbarroja, es decir, intentar invadir la URSS. Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, Alemania selló su destino al declarar la guerra a EEUU. A partir de 1942, las campañas militares en el norte de África, las batallas marítimas y aéreas en el Atlántico y Pacífico se empezaron a volver a favor de los aliados, de tal modo que ya en el otoño de 1944 Alemania se encontraba en todos sus frentes de una forma defensiva, con sus enemigos amenazando con su expansión.

La II Guerra Mundial significó el triunfo de la aplicación de la ciencia y la tecnología para el desarrollo militar, produciéndose en las décadas siguientes de la Guerra Fría la aparición de armas y herramientas de destrucción cada vez de carácter más masivo y destructivo, desarrollándose la carrera nuclear entre las dos superpotencias que se disputaban el control del mundo: la URSS y EEUU. Como consecuencia de los procesos de descolonización producidos en el tiempo de posguerra, se han producido algunas de las guerras que marcaron la segunda mitad del siglo XX: la guerra de Corea, la guerra de Argelia, la guerra de Vietnam, las distintas guerras árabes e isralíes (Guerra de los Seis Días, Guerra de Yom Kippur…), las Guerras del Golfo Pérsico, la Guerra de las Malvinas, las guerras de Chechenia y los Balcanes… Lo que muestran estas guerras, así como las que llevan producidas en el siglo XXI, es que Occidente se niega a no controlar directamente la política de la mayor parte de los países del mundo, queriendo mantener intacta su influencia política, economía y cultural sobre todos los territorios que alguna vez fueron colonias o dependientes de ellos.

Portada del libro

VALORACIÓN: 4 de 5 estrellas

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