CRÍTICA DE “EL HUNDIMIENTO DEL LACONIA”

Fragmento de un artículo publicado originalmente por Sergio Alejandro Chifflet en el blog El Kronoscopio el día 22/02/2016. Puedes acceder al artículo completo a través de este enlace.

El 12 de Septiembre de 1942, el Laconia, un crucero inglés reconvertido en transporte para las tropas, fue torpedeado y hundido por el submarino alemán U-156, comandado por Werner Hartenstein. El barco transportaba en su mayor parte mujeres, niños, soldados heridos y prisioneros de guerra italianos. Tras el hundimiento, Hartenstein, en lugar de abandonar a su suerte a los supervivientes, decidió salvar el mayor número de vidas posible. Una historia real de insólita humanidad en medio de la crueldad de la guerra. Es casi una película revisionista, lejos ya de aquellas vistas en las que, siempre, los alemanes eran los más malos y los más tontos. En este caso, los alemanes quedan muy bien -incluso el almirante Doenitz-, los ingleses quedan bien, los americanos quedan mal y los polacos quedan muy mal.
Fotografía del verdadero Laconia

La historia

El 12 de Septiembre de 1942, el U-156, un submarino Clase IX “C” bajo el mando del Korvettenkapitan Werner Hartenstein, se vio envuelto en un incidente que tendría graves repercusiones para el desarrollo de la guerra submarina. Había zarpado de Lorient el 20 de Agosto de 1942 para operar en el Atlántico Sur junto al U-68, el U-172 y U-504 formando el Grupo Eisbär. El día 25 el U-214 divisó al convoy SL119 al Este de las Azores. Los submarinos del Grupo Eisbär se dirigieron a su encuentro. El convoy cambió de rumbo pero el Grupo Eisbär continuó rumbo Sur. El U-156 hundiría a un mercante que navegaba en solitario, el SS. Clan MacWhirter (británico 5.941tn) al Noroeste de Madeira el día 27 de Agosto. Por la tarde de aquel día, el U-156 encontró al Laconia, un barco de pasajeros de 20.000 toneladas perteneciente a la Cunard, que había partido de Inglaterra el día 1 de Septiembre con destino Ciudad del Cabo, navegando en solitario a unos 400 kms al noreste de la Isla Ascensión. El barco era una presa perfectamente legal, ya que era empleado como transporte de tropas y estaba armado con dos cañones de 4,7″, seis cañones antiaéreos de 1,5″ y cuatro antiaéreos Bofors. Por si había alguna duda, el Laconia estaba oficialmente registrado como un Crucero Mercante Armado. Este buque transportaba a 2.732 personas, entre ellas a 1.800 prisioneros Italianos.
Fotografía de la parte superior del U156, abarrotado de supervivientes del Laconia
Los comandantes alemanes tenían instrucciones, cuando fuera posible, de intentar identificar al capitán u otro oficial responsable de los barcos atacados, con el fin de al menos identificar de forma correcta al barco. El capitán Haternstein puso proa hacia la nave que se hundía, y quedó impresionado al darse cuenta del gran número de aliados italianos que había entre los supervivientes, pero aún se asombró más al comprobar que entre ellos también había mujeres y niños. Al darse cuenta de la situación y arriesgando la nave, se iniciaron las operaciones de rescate. Radió la posición del hundimiento y pidió que no atacaran a los buques de rescate. Haternstein era consciente del peligro que corrían tanto su tripulación como su barco, permaneciendo en esas aguas en las que pronto podían aparecer barcos o aviones enemigos que hubieran recibido la transmisión del Laconia. Pero por otra parte, no podía abandonar a su suerte a todas aquellas personas. En cuanto comenzaron a recoger supervivientes y a acomodarlos en la cubierta del submarino, Haternstein informó lo sucedido al Alto Mando de Submarinos cuando ya había rescatado a varias decenas de sobrevivientes y solicitó instrucciones.
Póster original de la TV movie
Doenitz respondió ordenando al U-156 permanecer en el lugar y continuar con la asistencia a los supervivientes, a la vez que ordenaba al U-506 y al U-507 que abandonaran sus patrullas para unirse al rescate. También se unieron a la operación varios barcos de la Francia de Vichy desde el puerto de Dakar. Hartenstein, envió un nuevo mensaje, esta vez en inglés y sin codificar:

“No atacaré a ningún barco que quiere rescatar a la tripulación del hundido Laconia, contando con que yo tampoco seré atacado por barcos o aviones. He recogido a 193 hombres. 4º 52’ Sur, 11º 26’ Oeste. Submarino alemán.”

Veamos que nos dice Doenitz al respecto en sus memorias:

“Al recibir esta comunicación tome una decisión que contradecía las normas fundamentales de la guerra marítima en todas las naciones, en las cuales los objetivos bélicos se anteponen siempre a los de salvamento, solo debe realizarse este si la misión bélica de una barco de guerra no se ve limitada por la presencia de náufragos… En este caso decidí, sin embargo, proceder de otra forma”

Fragmento de un artículo publicado originalmente por Sergio Alejandro Chifflet en el blog El Kronoscopio el día 22/02/2016. Puedes acceder al artículo completo a través de este enlace.

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