La escritura jeroglífica en el antiguo Egipto

Escritura jeroglífica egipcia de la Estela de Minnakht, jefe de escribas durante el reinado de Ay An
Escritura jeroglífica egipcia de la Estela de Minnakht, jefe de escribas durante el reinado de Ay An

Fragmento de un artículo sobre la escritura jeroglífica publicado por mí en el número 12 de la revista Egiptología 2.0. Puedes acceder al artículo completo, y al resto de la revista, a través de este enlace.

¿Qué es la escritura jeroglífica egipcia?

En la Historia de la Humanidad, la invención de la escritura se ha producido de manera independiente en cinco ocasiones y cinco regiones del planeta: en la Baja Mesopotamia y el Alto Egipto en torno al 3300 a.C., en el valle del Indo hacia el 2600 a.C., en China en torno al 1300 a.C., y en Mesoamérica en la primera mitad del I milenio a.C.

En el valle del Nilo, a lo largo de sus cinco mil años de Historia, la lengua utilizada en el antiguo Egipto fue escrita con cuatro sistemas de escritura diferentes: el jeroglífico, el hierático, el demótico y el copto. Los primeros dos son los más antiguos, ya que se utilizaron desde la aparición misma de la escritura (último cuarto del IV milenio a.C.) hasta el final de la civilización egipcia antigua (395 d.C.). En cambio, los otros dos son mucho más recientes. Por un lado, la escritura demótica surgió en el siglo VII a.C. y desapareció en el siglo V d.C.; por otro lado, los primeros testimonios de la escritura copta datan del siglo II a.C. y se sigue utilizando aun en la actualidad.

Escritura jeroglífica egipcia de la Estela de Minnakht, jefe de escribas durante el reinado de Ay An
Escritura jeroglífica egipcia de la Estela de Minnakht, jefe de escribas durante el reinado de Ay

Concretando más, los jeroglíficos son dibujos en los que se representa personas, animales, plantas y objetos. Por tanto, por su forma gráfica, los jeroglíficos egipcios son además una escritura pictográfica. Estas representaciones escritas de la lengua pueden presentarse tanto en líneas horizontales como verticales, y en la mayor parte de los casos se leen de derecha a izquierda. La variedad en la orientación de aparición y lectura se debe a la variedad de espacios y materiales en las que era representada esta escritura, teniendo que adaptarse de la mejor manera posible a cada uno de estos soportes.

Evolución de la escritura jeroglífica egipcia

A pesar de que sus orígenes se remontan al final del periodo Predinástico, a finales del IV milenio a.C., el sistema jeroglífico egipcio como tal no apareció definitivamente configurado hasta comienzos del Reino Antiguo (2686-2125 a.C.), cuando contaba con unos mil signos. Y no es hasta el Reino Medio (2055-1650 a.C.) cuando reciben la forma clásica que está en el imaginario colectivo, reduciéndose el número de signos a unos 750.

A medida que se acerca el final de la Historia faraónica, más compleja se hacía la escritura, de tal modo que en la época grecorromana pudo haber unos 5000 signos. Por lo que sabemos, la última inscripción jeroglífica conocida se hizo en la puerta de los Antoninos del templo ptolemaico de Isis en Filae en el año 394 a.C., un año antes de la división del Imperio Romano.

Escritura jeroglífica egipcia del obelisco de Hatshepsut erigido en el templo de Karnak
Escritura jeroglífica egipcia del obelisco de Hatshepsut erigido en el templo de Karnak

Es probable que en sus orígenes la escritura jeroglífica egipcia comenzara simplemente con ideogramas, es decir, signos que representaban ideas. Sin embargo, este sistema era muy limitado para servir a la comunicación escrita de una lengua completa, por lo que pronto evolucionó para expresar ideas abstractas o partículas gramaticales diversas. También existía el inconveniente de que un mismo dibujo podía hacer referencia a varias palabras, por lo que, para superar este obstáculo, los jeroglíficos egipcios van a desarrollar la fonetización de sus signos.

Características básicas de la escritura jeroglífica egipcia

Una vez que se concreta el sentido de la lectura, la escritura jeroglífica egipcia se lee siguiendo dos normas básicas: los signos superiores se leen antes que los inferiores, y los signos del lado de inicio de la lectura se leen antes que los posteriores. También cabe decir que algunos signos pueden escribirse indistintamente de forma horizontal o vertical. Además, su complejidad es mayor por el hecho de que es una escritura consonántica, es decir, sin vocales, y por el hecho de ser una escritura sin marcas de puntuación, es decir, sin puntos o comas que separen las frases. A pesar de que solo se utilizaron en el mundo egipcio, donde recibían el nombre de medu-netjer (“palabras divinas”), el nombre “jeroglífico” que recibe hoy en día es de origen griego, y significa literalmente “caracteres esculpidos sagrados”.

La Piedra de Rosetta expuesta en el Museo Británico en Londres
La Piedra de Rosetta, uno de los descubrimientos más importantes de la egiptología, expuesta en el Museo Británico en Londres

En su conjunto, los cientos o miles de jeroglíficos egipcios representaban totalmente la realidad de un egipcio, dividiéndola en distintas categorías como seres humanos, seres divinos, animales, plantas, naturaleza, objetos cotidianos, objetos sagrados, mundo funerario, armas y objetos bélicos… A lo largo de los siglos, este corpus de signos fue evolucionando, abandonando algunos viejos y adoptando algunos nuevos para seguir siendo un fiel reflejo del mundo que querían representar. Por ejemplo, el caballo y el carro de guerra empezaron a ser representados a partir del Reino Nuevo (1550-1069 a.C.), después de que los hyksos los introdujeran en el Segundo Periodo Intermedio (1650-1550 a.C.).

La escritura jeroglífica egipcia divide todos sus signos en dos grandes categorías: los fonogramas y los semagramas. Los llamados fonogramas o signos-sonido son signos que, independientemente de lo que representan, sirven para anotar sonidos consonánticos de entre uno y tres caracteres. La segunda categoría es la de los semagramas o signos-imagen, aquellos signos que reproducen una imagen cuyo significado forma parte intrínseca del mensaje a transmitir.

A su vez, los semagramas se subdividen en logogramas (signos que representan una idea y se bastan por sí solos para representarla) y determinativos (signos que no se leen, sino que anuncian genéricamente particularidades de la palabra que viene a continuación). Todos estos tipos de signos se combinan entre ellos para crear todas las palabras necesarias para transmitir el mensaje que se quiera comunicar. De entre ellos, los más numerosos son los semagramas, ya que en teoría cualquier ser, objeto o idea podía ser representado. En cambio, los fonogramas son mucho más restringidos, ya que son como mucho unos 180 de los 750 signos clásicos jeroglíficos.

Escritura jeroglífica egipcia de la tumba de Pashedu
Escritura jeroglífica egipcia de la tumba de Pashedu

Bibliografía

CERVELLÓ, J. (2016): Escrituras, lengua y cultura en el Antiguo Egipto. Ediciones UAB, Barcelona.

SÁNCHEZ, A. (2010): Manual de traducción de jeroglíficos egipcios. Alderabán, Cuenca.

SÁNCHEZ, A. (2013): Diccionario de jeroglíficos egipcios. Aldebarán, Madrid.

SHAW, I. (2014). Historia del Antiguo Egipto. La esfera de Libros. Madrid.

AUTORES, VARIOS (2013). Egipto. National Geographic, RBA. Barcelona

Fragmento de un artículo sobre la escritura jeroglífica publicado por mí en el número 12 de la revista Egiptología 2.0. Puedes acceder al artículo completo, y al resto de la revista, a través de este enlace.

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