Los archivos de Ebla, la primera biblioteca de la Historia

Reconstrucción del aspecto y medidas de las estanterías de los archivos de Ebla
Reconstrucción del aspecto y medidas de las estanterías de los archivos de Ebla

Artículo sobre los archivos de Ebla publicado originalmente por mí en la web QueAprendemosHoy el día 24/08/2018. Puedes acceder a la versión original del mismo a través de este enlace.

Introducción

En el Próximo Oriente antiguo no existían las bibliotecas y los archivos tal y como los entendemos en la actualidad. A día de hoy, las dos funciones, inseparables la una de la otra, que cumple un archivo son las de conservar el patrimonio documental de la cultura en la que se inscribe, y difundir y facilitar su conocimiento a la sociedad que los ha producido. Por el contrario, en el Antiguo Oriente estos archivos se ubicaban en los templos y palacios, y solo tenían acceso a ellos los reyes, los sacerdotes y los escribas.

En la actualidad se calcula que existen distribuidas por los museos y entidades científicas entre 700.000 y 1.000.000 tablillas de arcilla, de las cuales en torno a un 10% son textos literarios. Además, se ha estimado que, solo durante el periodo de tiempo que transcurre entre el 1500 y el 300 a.C., existieron más de 200 archivos y bibliotecas, distribuidos a lo largo de más de 50 ciudades diferentes de todo el Próximo Oriente antiguo.

Vista aérea de Tell Mardikh, en el norte de Siria, identificada con la antigua Ebla
Vista aérea de Tell Mardikh, en el norte de Siria, identificada con la antigua Ebla

Descubrimiento de los archivos de Ebla

Antes de los sensacionales descubrimientos de los archivos de Ebla, es decir, hasta 1974, nadie hubiera imaginado que la ciudad siria de Ebla fuera un importante centro demográfico, económico, artístico y cultural que mantuvo relaciones comerciales a larga distancia con Egipto, Anatolia (lo que hoy es Turquía) y Mesopotamia hasta su destrucción por el emperador acadio Naram Sin (c. 2254-2218 a.C.). Y todo esto a pesar de que la ciudad de Ebla se había comenzado a excavar en 1962 gracias al descubrimiento de los arqueólogos italianos Sabatino Moscati y Paolo Matthiae.

El descubrimiento de los archivos de Ebla, ubicados en el Palacio Real G, se sucedió a partir de agosto de 1974. El primer hallazgo consistió en unas cuarenta tablillas en el ala noroeste del palacio, no en el sitio original del archivo, a partir de las cuales el sumeriólogo y epigrafista Giovanni Pettinato pudo deducir que estaban escritas en una nueva lengua semítica desconocida hasta el momento. La gran biblioteca de Ebla se halló en torno al Patio de las Audiencias del Palacio Real G, sacando a la luz en tres campañas arqueológicas más de 17.000 fragmentos de arcilla, los cuales se calcula que pertenecieron a unas 4000 tablillas completas.

La mayor parte de los fragmentos se encontraron en dos habitaciones diferentes, de tal modo que la habitación más pequeña guardaba un millar de textos, mientras que en la más grande salieron a la luz más de 15.000 textos. En aspectos como éste reside el carácter excepcional de la biblioteca de Ebla, ya que son muy escasos los ejemplos de archivos reales que se hallaran prácticamente íntegros e in situ, pudiendo reconstruir desde el principio su número, su disposición y su orden en las dos habitaciones.

Mapa del reino de Ebla durante la época del rey acadio Naram Sin
Mapa del reino de Ebla durante la época del rey acadio Naram Sin

Más allá de las dos habitaciones principales, en 1976 se recuperó otro millar de tablillas en el vestíbulo, depositadas sobre dos mostradores de arcilla. Asimismo, en este enclave se hallaron también instrumentos propios de escribas, por lo que se ha supuesto que este vestíbulo podría ser la sala de escritura donde se redactaban los documentos.

Contenido de los Archivos de Ebla

Entre los tesoros de los archivos de Ebla sobresalen los abundantes textos literarios, tanto eblaitas como sumerios, entre los que se incluyen himnos, encantamientos, poemas épicos y mitológicos, o proverbios; y la treintena de recopilaciones lexicográficas de términos en sumerio y eblaita para su comparación a nivel escrito y fonético, sirviendo a modo de diccionario. Estos descubrimientos no es ya solo que enriquecieran en gran medida los conocimientos que se tenía hasta el momento del sumerio y que ayudaran a descifrar el eblaita, sino que retrasaron la fecha del origen de la literatura sumeria varios siglos. Del total de tablas halladas (unas 17500, aproximadamente), unas 2500 se conservaron en perfecto estado, otras 5000 corresponden a fragmentos grandes y medianos, y las otras 10.000 a pequeños fragmentos.

Parte del yacimiento arqueológico de la ciudad de Ebla en la actualidad
Parte del yacimiento arqueológico de la ciudad de Ebla en la actualidad

La cronología atribuida a los archivos reales de Ebla, si bien no es del todo segura, se sitúa en el tercer cuarto del III milenio a.C., es decir, entre el 2500 y el 2250 a.C., aproximadamente. A pesar de que los documentos no aparecen datados de ninguna manera, a partir de las dataciones históricas de acontecimientos, eventos y personajes se ha podido situar esa fecha de origen, mientras que la fecha de final correspondería al saqueo y destrucción de Ebla acometido por el emperador acadio Naram Sin (c. 2254-2218 a.C.) en una de sus campañas expansionistas hacia el norte.

La primera biblioteca de la Historia

Otro rasgo extraordinario de la biblioteca de Ebla reside en el hecho de que contaba con una importante novedad técnica que muchos consideran el más lejano origen de la biblioteconomía moderna: existía una intención clara de querer conservar a largo plazo las tablillas, manifestada a través de unos criterios de conservación como su ubicación o su distribución por la base del contenido de los documentos. De esta manera, en una habitación se encontraron documentos de índole económica y en la otra los de índole administrativa (la inmensa mayoría, más del 80%), legal, lingüística y literaria. También se colocaban las tabletas en las estanterías siguiendo un orden, dejando las más pesadas para las estanterías inferiores y las más ligeras para las superiores.

Reconstrucción de la disposición de las tablillas en los archivos de Ebla
Reconstrucción de la disposición de las tablillas en el archivo de Ebla

Cabe destacar igualmente el formato de estos documentos, puesto que todas las tablillas estaban escritas por ambos lados, estaban divididas en columnas verticales, tenían un formato redondo si eran de aspectos administrativos y económicos y un formato cuadrado para los otros temas, y contaban con líneas de registro y un colofón final. Además, la mayoría ni siquiera se puede encajar en el modelo tradicional de tablilla mesopotámica, ya que se hallaron algunas que superaban ampliamente el metro de perímetro, dejándonos decenas de páginas solo con las transliteraciones.

Los documentos hallados en Ebla no solo suponen el mayor archivo de todo el III milenio a.C., sino además el primero de gran proyección exterior. Hasta ese momento, todos los archivos mesopotámicos encontrados (Uruk, Ur, Nippur, Fara, Adab o Lagash) se caracterizaban por tratar temáticas casi exclusivamente concernientes a sus propias ciudades-Estado, sin extenderse en las descripciones geográficas de sus escritos más de 50 kilómetros. En cambio, en los archivos de Ebla los escribas nos proporcionaron información sobre las relaciones con los otros Estados de su entorno, constituyendo una fuente de conocimiento de trascendental relevancia para conocer la Historia del Oriente Próximo antiguo en el III milenio a.C.

Reconstrucción del aspecto y medidas de las estanterías de los archivos de Ebla
Reconstrucción del aspecto y medidas de las estanterías de los archivos de Ebla

Bibliografía

BÁEZ, F. Nueva Historia universal de la destrucción de libros: de las tablillas sumerias a la era digital. Barcelona: Destino, 2013.

CASSON, L. Las bibliotecas del mundo antiguo. Barcelona: Bellatierra, 2003.

ESCOLAR SOBRINO, H. Historia de las bibliotecas. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1996.

LARA PEINADO, F. Ebla: una nueva historia, una nueva cultura. Madrid: Aldebarán, 2013.

LIVERANI, M. Antiguo Oriente: Historia, sociedad y economía. Barcelona: Crítica, 1995.

Artículo sobre los archivos de Ebla publicado originalmente por mí en la web QueAprendemosHoy el día 24/08/2018. Puedes acceder a la versión original del mismo a través de este enlace.

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