Crítica de “Gerónimo” (II)

Fotograma de la película con Wes Studi como Gerónimo a la cabeza
Fotograma de la película con Wes Studi como Gerónimo a la cabeza

Segunda parte de la crítica sobre “Gerónimo una leyenda” escrita por Jorge Álvarez, licenciado en Historia. Puedes acceder a la primera parte a través de este enlace.

El retrato de los Chiricahuas

En la película también tenemos al teniente Britton Davies, narrador de la historia fílmica y personaje auténtico, al que interpreta un joven Matt Damon. Este personaje publicó en 1929 un libro titulado The truth about Geronimo (La verdad sobre Gerónimo) en el que contaba su experiencia en la captura del famoso apache. Britton se desmarcaba bastante del prototipo de militar estadounidense de entonces y le desagradaba el trato inflingido a los indios hasta el punto de abandonar el ejército, como se cuenta al final de la película, pero ésta únicamente utiliza pasajes positivos de su obra y se salta los más críticos hacia Gerónimo, que también los hay; Britton le reconoce valor pero a la vez le descalifica por cruel y traicionero, incapaz de cumplir la palabra dada.

Esos excesos del personaje, que en pantalla apenas se citan de pasada, llevaron a algunos de sus guerreros a enfrentársele e incluso amenazar con pegarle un tiro, como hizo por ejemplo Naiche, el hijo de Cochise, cuando quiso matar gratuitamente a unos niños o a algunos indios que trabajaban para colonos mexicanos. Y eso que Naiche le acompañó siempre en sus correrías hasta el final, junto a algunos incondicionales como Juh, el viejo Nana o la guerrera Lozen (que era hermana de Victorio).

Cartel de la película "Gerónimo una leyenda americana"
Cartel de la película Gerónimo, una leyenda americana

Pero es que Gerónimo cargaba con un odio mortal hacia los mexicanos, superior incluso al que les tenían todos los apaches en general, debido a que tropas de ese país asesinaron a su madre, su esposa y sus tres hijos en una incursión. No deja de ser irónico que también fueran soldados mexicanos quienes le dieran el apelativo con que pasó a la Historia (presuntamente por invocar a San Jerónimo en medio de una batalla en la que Goyaalé, que tal era su verdadero nombre, los masacró).

Ese extremo comportamiento asustaba a los productores quienes, pese a que en pantalla apenas se muestran las barbaridades cometidas por los chiricahuas, preferían mostrar a los indios en la línea de Bailando con lobos, menos violentos de lo que las circunstancias les impulsaban a ser, a pesar de que la vida en sus condiciones era tremendamente dura y les forzaba a esa dureza para sobrevivir. Un puñado de frases de varios personajes sí resulta expresiva en ese sentido: “El apache monta hasta que mata al caballo y luego se lo come”, “Hace falta un  apache para cazar a otro apache” (en alusión a los scouts contratados por el ejército, de los que en el film asume un protagonismo Chato, que al final termina desengañado con sus jefes blancos) o la que recomienda que en caso de enfrentarse a esa tribu conviene guardar una última bala para uno mismo ante la perspectiva de caer en sus manos y ser torturado.

Fotograma de la película Gerónimo una leyenda americana
Fotograma de la película Gerónimo, una leyenda americana

El reparto detrás de “Gerónimo una leyenda americana”

El caso es que ese Gerónimo positivo que interpreta el cherokee Wes Studi (Walter Hill se negó a la pretensión de los productores de poner a un actor blanco y el éxito de Bailando con lobos y El último mohicano le ayudó no sólo a disuadirlos sino a contratar al antagonista de la segunda, aplaudido por su papel de Magua, pese a que no se parece nada físicamente al personaje) sí gustó a las asociaciones de nativos americanos, claro; las únicas satisfechas porque el resto de público y la crítica le dieron la espalda a la película (y sólo conseguiría una nominación al Mejor Sonido en los Óscar).

Es más, ni siquiera Hill quedó contento. La alegría que se llevó cuando, estando a punto de suspenderse el proyecto, se contrató a un consistente elenco de actores que daban el impulso final, se convirtió luego en algo agridulce al comprobar que con alguno no había forma de empatizar o su simple presencia imponía cambios en el guión.

Lo primero ocurrió con Jason Patric, que interpreta al teniente Charles B. Gatewood (el oficial que localizó a Gerónimo y le convenció para rendirse, y que fue apartado por el petulante general Nelson Miles para no compartir el éxito con él), un actor de quien todos recelaron siempre por ser una gran promesa que nunca triunfaba en taquilla y que, encima, se empeñaba en repetir las tomas una y otra vez; al parecer incluso se fue del estreno, horrorizado con lo que estaba contemplando, aunque luego volvió.

Wes Studi caracterizado como Gerónimo
Wes Studi caracterizado como Gerónimo

Lo segundo pasó con Robert Duvall, que asumió el rol de Al Sieber, el veterano jefe de exploradores: inicialmente, y a pesar de su pintoresco interés, ese personaje no había sido incluido en la historia pero en el filme tiene cierto peso hasta el punto de que algunas de las principales escenas de acción las protagoniza él; por cierto, ambas prescindibles y la última, ese absurdo tiroteo con los cazarrecompensas, completamente fuera de lugar, como una concesión fácil al espectáculo.

Ya puestos, completemos el repaso del reparto resaltando la presencia siempre ejemplar de Gene Hackman como el general George Crook, otro tipo peculiar que iba siempre a la cabeza de la tropa (por eso los apaches le odiaban pero le respetaban, mientras que a Miles le despreciaban por no moverse de retaguardia), vistiendo ropa civil y a lomos de una mula, como muestra acertadamente la película (por cierto, al principio se ve una diligencia tirada por mulas, como debe ser; los caballos son cosa de Hollywood).

Hubiera sido interesante poner la visita de Crook a la reserva de Florida donde fueron recluidos los apaches en contra de su opinión (él, que había dirigido las Guerras Apaches y participado en la expedición contra los sioux que terminó con la muerte de Custer, fue cambiando su postura y se convirtió en un defensor de los indios); hubiera sido interesante, digo, porque se negó a ver a Gerónimo al considerar que le había traicionado faltando a su promesa de no rebelarse más.

Los personajes de Robert Duvall y Gene Hackman en Gerónimo una leyenda americana
Los personajes de Robert Duvall y Gene Hackman en Gerónimo, una leyenda americana

El final de la película, con ese tren que se aleja llevándose a los apaches al destierro, casi podría servir como metáfora del western cinematográfico a partir de entonces. Todavía dio unas cuantas obras en un par de oleadas: la primera aprovechando el tirón de las citadas (Tombstone, Wyatt Earp, Maverick, Rápida y mortal…), la segunda ya en el siglo XXI (Open Range, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, Appaloosa, Los odiosos ocho…). La mayoría son remakes, caso de Valor de ley, Django desencadenado, Los siete magníficos y El renacido, o se salen un poco del género en sí, como Lone Star, Comanchería, Cowboys & aliens, etc. ¿Habrá un oasis en la televisión?

Segunda parte de la crítica sobre “Gerónimo” escrita por Jorge Álvarez, licenciado en Historia. Puedes acceder a la primera parte a través de este enlace.

Para saber más


       Jorge Álvarez es licenciado en Historia y diplomado en Archivística y Biblioteconomía. Fue fundador y director de la revista Apuntes (2002-2005), creador del blog “El Viajero Incidental”, y bloguero de viajes y turismo desde 2009 en “Viajeros”. Además, es editor de “La Brújula Verde”. Forma parte del equipo de editores de Tylium.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.