Druidesas, bardos y vates en la religión celta

Artículo sobre las otras figuras de la religión celta escrito por Enol Alonso Capín, graduado en Historia.

Introducción

Bienvenidos a esta nueva saga en la que se abordará el tema del druidismo y los druidas en la religión celta. El objetivo de esta saga será conocer el contexto en el que se desarrolló el druidismo y cómo fue evolucionando históricamente en relación con los romanos. En esta tercera entrega analizaremos las otras figuras dentro del druidismo, tales como las discutidas druidesas, y los bardos y vates. Aquí se prestará atención a la problemática que pueden suscitar las druidesas, y también se profundizará en las funciones y la relación de los bardos y los vates.

Uno de los druidas idealizado con varios símbolos paganos de la sabiduría y sus funciones
Uno de los druidas idealizado con varios símbolos paganos de la sabiduría y sus funciones

Las cuestionadas druidesas de la religión celta

Para continuar el hilo que dejamos en el anterior capítulo sobre los druidas, ahora me gustaría hablar en primer lugar sobre las druidesas. Sobre estas mujeres sabemos poco, y lo que nos ha llegado ha sido principalmente a través de leyendas irlandesas y autores tardorromanos, a excepción de Estrabón y Pomponio Mela. Sólo Lampridio y Vopisco en la Historia Augusta para la Antigüedad Tardía nos hablan de druidesas sobre los emperadores Alejandro Severo, Aureliano y Domiciano, tema del que hablaremos más adelante. Así que, según las fuentes romanas y de monjes medievales, parece claro que sólo los hombres eran druidas.

Aun así, existe la denominación de dryade. A este respecto, Lucano en su Farsalia nos habla de dryadae, habiendo quien propone de forma popular que se trata de una referencia a mujeres druidas o druidesas; pero dicha referencia puede deberse a una forma arcaica del término druida, ya que una de las variantes del deru era dry y las traducciones siempre son para este término, en el caso de la Farsalia, de druida.

Para autores como King es posible que la falta de referencias a mujeres en calidad de druidesas fuera por el hecho de que las fuentes eran escritas por hombres. También es posible que el papel de estas fuera inferior al de los druidas y su función fuera exclusivamente adivinatoria, pues en los relatos mitológicos irlandeses suelen estar vinculadas a esta función. Ahora bien, investigaciones sobre las mujeres, como la que hizo Christina Harrington en su libro Women in a Celtic Church, demuestran que la existencia de esas “druidesas” nació durante la época del romanticismo céltico del siglo XVIII. Esta visión romántica vino de manos de mujeres de un estatus social y económico superior, y a veces totalmente independiente de los hombres, llegando a asegurar la existencia de academias druídicas en Britania con esa búsqueda de combatir la sociedad.

The Druidess, Alexandre Cabanel
«The Druidess», de Alexandre Cabanel

En ese sentido, los principales estudios que se realizaron sobre las hipotéticas druidesas fueron realizados en ese siglo por especialistas que, basándose en el relato de Pomponio Mela y el anterior de Estrabón, consideraron como totalmente atestiguado la existencia de escuelas druídicas femeninas. De esta forma se consideró Kildare como un claro ejemplo en el que buscaban relativizar la presencia cristiana en esa zona. Todo esto para defender un ideal entroncado con el romanticismo vinculado al neo-paganismo y al feminismo de la época, pues empleaban a esas “druidesas” como ejemplo de los derechos de la mujer.

Si la existencia de un sacerdocio femenino respondía a las funciones adivinatorias lo desconocemos, pues no podemos afirmar ni rechazar tajantemente la presencia normalizada de mujeres dentro de la religión celta, si bien lo que se cree es que su papel druídico debía ser algo claramente excepcional y muy poco usual; pero sí confirmar que cuando se encuentran dentro de esa esfera religiosa contaban con una serie de capacidades mágicas relacionadas con la adivinación.

"Druids and druidesses", de Joseph Aubert, es una muestra del romanticismo neo-druídico de la religión celta
«Druids and druidesses», de Joseph Aubert, es una muestra del romanticismo neo-druídico de la religión celta

Los bardos en la religión celta

Siguiendo con la temática, nos enfrentamos a los bardos y vates, ovates o filidh. Esta unión entre ambas figuras es porque los primeros eran poetas menores, mientras que los segundos eran de un rango superior y estaban vinculados a figuras de importancia, como héroes o reyes.

En cuanto a los bardos, de quienes sabemos poco, se considera que serían un conjunto de hombres cuya dedicación consistiría en cantar y transmitir las tradiciones, así como las hazañas de los grandes héroes y señores a los que servían. Para llegar a ese puesto los aspirantes debían estudiar durante siete años los cantos, ya que estos no sólo servían para gloriar, sino que eran capaces de componer las sátiras con las que llegaban a matar.

Esto es importante si consideramos que de esta forma se gloriaba la épica de los hombres y mujeres que protagonizaban los distintos episodios cantados. Con ello estaríamos ante un tipo de personaje cuya función se encontraría vinculada a la de alguien de un escalafón superior, o que al menos fuera una persona destacada.

Irish Ollamh and an Heraldic Bard Mientras los bardos eran más cercanos al común, los vates eran poetas cortesanos cuya máxima figura era el Ollamh
«Irish Ollamh and an Heraldic Bard». Mientras los bardos eran más cercanos al común, los vates eran poetas cortesanos cuya máxima figura era el Ollamh

Si bien estas personalidades no se encuentran mencionadas en el periodo de la Antigüedad, sí que se encuentran en las leyendas irlandesas altomedievales. Así nos encontramos a Cuhelyn, quien era un bardo britano del siglo IX al servicio de un gran señor, y que aparece mencionado en el Libro Negro de Caermarthen. También en el Ciclo Osiánico, uno de los conjuntos mitológicos irlandeses, el protagonista es Finn Mac Cumhaill, héroe mítico irlandés cuyas hazañas son narradas por su hijo Ossian, que es un bardo.

Los vates en la religión celta

Acerca de los vates o filidh de la religión celta, sabemos que la palabra vates es latina, si bien hay especialistas que creen que se trata de un cognado con las lenguas célticas. Esto pudiera parecer irrelevante si no fuera porque este se encontraba vinculado con los filidh irlandeses, de los que también se dice que realizaban cantos y memorizaban leyes. En este sentido sabemos que en Irlanda existía el Ollam, un rango de poeta superior. A esta figura se le situaba sirviendo a los reyes y aparecía investido con los símbolos de la sabiduría y poder del manto rojo de plumas de pájaro y la rama de oro musical.

En los textos contamos con varias figuras identificadas como filidh. Así vemos en el Libro de las Invasiones, un conjunto de manuscritos de la épica irlandesa, a los Tuatha Dé Danann, un pueblo mítico que llegó a Irlanda desde los cielos, según la leyenda. A su llegada se aliaron con los Fomoré, otro pueblo mítico irlandés, y aceptaron la autoridad del príncipe Bress. Ante la avaricia y tacañería del rey, y el odio a los filidh, Corpré realizó la primera sátira irlandesa, que hizo que los Tuatha Dé Danann se rebelaran y provocaran la huida pacífica y apresurada de Bress.

The Bard, John Harrison colorizado por Philip James de Loutherbourg
«The Bard», de John Harrison, colorizado por Philip James de Loutherbourg

También nos encontramos en el Ciclo de Ulster, más específicamente en la Leyenda de Conchobar, con un druida: Cathbadh. Los druidas no sólo se dedicaban a los sacrificios, sino que, igual que los bardos y ovates, también podían realizar cantos y vaticinios, tal y cómo se menciona del druida en cuestión, a quien también se le identifica como un file. En algunas versiones es el padre de Conchobar, fruto de una relación con la madre de este, Nessa; pero será quien vaticinará la destrucción del reino de Ulster.

Conclusiones

Lo que podemos ver en común con estas tres figuras de la religión celta es que tanto bardos como ovates y druidas todas se solapan en sus funciones o atribuciones de una forma u otra: entre los bardos y druidas hay una serie de funciones que se encuentran solapadas, pues los primeros están relacionados con el mundo de la poesía, y esta entraría dentro de la educación, que correspondería a los últimos. Los druidas también compartirían las funciones relativas a las profecías y la adivinación con los vates u ovates.

Bibliografía

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D’ARBOIS DE JUBAINVILLE, H. (2003): El ciclo mitológico irlandés y la mitología céltica. Ed. Brontes, Barcelona

ELLIS, P.B. (2003): A Brief History of the Celts. Robinson, Gran Bretaña.

HARRINGTON, C. (2002): Women in a Celtic Church Ireland 450-1150. OUP Oxford, Gran Bretaña.

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KING, J. (1995): The Celtic Druids’ Year: Seasonal Cycles of the Ancient Celts. Blandford Pr, Gran Bretaña.

LUCANO, Farsalia. Antonio Holgado Redondo (trad.). Madrid, 1984.

SAINERO, R. (1999): Diccionario Akal de Mitología celta. Ed. Akal, Madrid.

Artículo escrito por Enol Alonso Capín, graduado en Historia.

Para saber más


       Enol Alonso Capín es graduado en Historia por la Universidad de Oviedo, con especialización en Historia Antigua en Sevilla y en Historia Militar en la UNED-IUGM. Actualmente es doctorando en la Universidad de Oviedo en el área de Historia Antigua, compaginando esta labor con el estudio de las oposiciones de secundaria.

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