Los Tercios españoles en las Guerras de Religión

Soldados de los Tercios españoles en el denominado Camino español. Cuadro de Augusto Ferrer Dalmau

Artículo sobre las guerras de religión escrito por Álvaro Comes Cervera, graduado en Historia.

Las guerras de religión en Francia

Durante la primera mitad del siglo XVI se había extendido por Europa la llamada “Reforma Protestante”, cuya expansión provocó a largo plazo la conversión religiosa de la mayor parte de la población del Sacro Imperio Romano Germánico y de otros Estados como Inglaterra. En el caso de Francia, fue el movimiento calvinista el que tuvo mayor éxito entre los reformistas franceses, que comenzaron a conocerse como Hugonotes. No se sabe muy bien el motivo de este apodo, pues se halló en documentos franceses sin mayor motivo, y también se les conoció como Religionnaires. Sin embargo, Francia seguía siendo católica, por lo que se originó una situación de tensión y sucesos esporádicos entre ambas partes entre los años 1540-1562. Pese a los intentos de paz por parte de Catalina de Médicis, regente del niño rey Carlos IX, la matanza de San Bartolomé de 1562 dio lugar a un enfrentamiento abierto, el inicio de las guerras de religión.

Se consideran como tales un total de ocho guerras, en mayor o menor medida considerables. Tienen en común que desencadenaron un periodo en el que el caos y el desorden reinaban en Francia. Estas guerras se extendieron hasta 1598 y no solo supusieron un conflicto religioso, sino que también dio lugar a una crisis de la monarquía, que acercó al reino a la quiebra total.

Galeón español San Mateo en la batalla de la isla Terceira en 1582. Dibujo de Tony Bryan
Galeón español San Mateo en la batalla de la isla Terceira en 1582. Dibujo de Tony Bryan

España entra en guerra

Tras la firma de la Paz de Cateau-Cambresis en 1559, la paz entre Francia y la Monarquía Hispánica era un hecho tras décadas de guerra. Pese a ser aliados teóricos contra la herejía, tal y como reflejaba una de las cláusulas del tratado, ambas potencias tenían sus rencillas, tal y como se observó en las intervenciones francesas tanto en Flandes por parte del hugonote Gaspar de Coligny (supuestamente apoyado por Catalina de Médicis) en 1570, como en la intervención en favor de Antonio Prior de Crato como candidato a rey de Portugal frente a Felipe II. Esta última, por ejemplo, derivó en la batalla de la isla Terceira en 1582, con victoria española.

Ante la posibilidad de que Enrique IV (un hugonote) sucediera a Enrique III en el trono de Francia, Felipe II empezó a intervenir de forma indirecta en los asuntos franceses. Primero apoyó abiertamente a la liga católica de Francia (formada en 1575)  a través de Enrique de Guisa, el cual se postuló como candidato a rey de Francia en 1585 con la intención de evitar la llegada al trono del candidato hugonote.

Enrique IV de Francia y III de Navarra, motivo de las guerras de religión
Retrato de Enrique IV de Francia y III de Navarra

Enrique III no lograría descendencia y, forzado por los Guisa, tuvo que aceptar sus condiciones denegando los derechos del futuro Enrique IV a sucederle. Sin embargo, tras el desastre de la Felicísima armada (la que conocemos por “Armada Invencible”) en 1588, Enrique III se sintió fuerte y mandó asesinar a Enrique de Guisa. Tras su muerte, Enrique IV ascendió al trono en 1589, aunque no fue reconocido por la liga Católica. En este momento, Felipe II hizo valer los derechos de su hija Isabel Clara Eugenia, por ser hija de Isabel de Valois y nieta de Enrique II de Francia.

Las guerras de religión: la batalla por París

París no solo era la capital de Francia, sino también el gran bastión de la liga católica, cuyo poder se extendía principalmente en Bretaña, París, la región de Picardía y algunas regiones orientales. Enrique IV fijó como objetivo la toma de la ciudad de París para así tomar el baluarte de su enemigo y descabezarlo. La intervención española iba a ser necesaria aunque el Duque de Parma no estaba muy convencido de ella, pues no disponía de fuerzas suficientes para mantener dos frentes abiertos, puesto que la guerra en los Países Bajos seguía en marcha.

Las tropas fueron reunidas en la ciudad de Artois, justo en la frontera entre los Países Bajos españoles y Francia, de donde acabarían partiendo rumbo a París. Mientras avanzaba el Duque de Parma, en los alrededores de París las cosas no iban bien para la Liga Católica, siendo derrotados en Chartres. Asimismo, Saint Denis cayó el 9 de Julio de 1590 en manos de Enrique IV, comenzando así un asedio casi total sobre la ciudad.

Alejandro Farnesio, Duque de Parma, líder de la intervención española en las guerras de religión
Retrato de Alejandro Farnesio, Duque de Parma

La ciudad resistió ferozmente durante los meses de julio y agosto, pero sus fuerzas se agotaban. Según Carlos Coloma, que participó en las campañas del Duque de Parma, este llegó a Meaux (a unos 55 kilómetros de Paris) con 14.000 soldados de infantería y 3000 de caballería.

El 29 de agosto se encontraron en Lagny los ejércitos del Duque de Parma y de Enrique IV. La ciudad caería en manos del Duque y Enrique IV no se atrevió a presentar batalla, pues estaba en clara inferioridad numérica (21.000 efectivos para Enrique IV, y 34.000 el ejército católico incluyendo las fuerzas españolas y de la Liga Católica). El 30 de agosto por la noche, las fuerzas comandadas por el Duque de Parma consiguieron tomar Corbeil, y con ello abrir vías de suministro a París. Ese mismo día, el ejército Hugonote comandado por Enrique IV se retiró definitivamente, por lo que el Duque de Parma entró triunfante en París.

Sucesos posteriores a París

La victoria de París fue un suceso esporádico, pues el problema que tenía la Monarquía Hispánica era la guerra en los Países Bajos, que imposibilitaba mantener el ejército español fuera de sus fronteras (incluyendo a los mercenarios italianos y alemanes) durante mucho tiempo, por no hablar de la falta de recursos para sostener una guerra en dos frentes.

Soldados de los Tercios españoles en el denominado Camino español. Cuadro de Augusto Ferrer Dalmau
Soldados de los Tercios españoles en el denominado Camino español. Cuadro de Augusto Ferrer Dalmau

Esto provocó la marcha del Duque de Parma en noviembre de 1590, tan solo un mes después de liberar París. No obstante, en esta ciudad se mantendrá permanentemente hasta 1594 una guarnición con 1.000 soldados españoles. A partir de ahí las intervenciones en las Guerras de Religión de Francia por parte de Felipe II serán esporádicas. La más destacada de este periodo es la ruptura del asedio de Rouen en 1592, en la que los españoles obligaron a los protestantes a retirarse.

En 1593, Felipe II perdió las posibilidades de poner a Isabel Clara Eugenia en el trono francés, pues en los Estados Generales el rey Enrique IV se convierte al catolicismo. Por su lado, gran parte de la Liga Católica comienza decantarse por un monarca francés, descartando a Isabel Clara Eugenia y provocando la fractura de la Liga, y la entrada final en París de Enrique IV en 1594.

Felipe II optó por seguir apoyando a los jefes de la Liga que se mantenían opositores a Enrique IV, de modo que comenzó una nueva fase de la guerra (1595-1598) en la que la Monarquía Hispánica logró ocupar algunas plazas en Bretaña, Amiens, Calais y Cambrai. No obstante, las últimas grandes plazas de los restos de la liga como Marsella, Bretaña, Borgoña y el Languedoc cayeron en manos de Enrique IV. De esta manera se produjo un estancamiento que terminó en 1598 con la firma de la Paz de Vervins, restableciendo el status quo previo.

Retrato sobre la firma de la Paz de Vervins, que acabó las guerras de religión
Retrato sobre la firma de la Paz de Vervins

Francia acabó destrozada tras esta guerra. Sin embargo, acabadas las Guerras de Religión, comenzó a crecer con mucha fuerza, y así se sentarían las bases de la que en el futuro se convertiría en la primera potencia europea bajo el mando del rey Luis XIV. Por otra parte, España sufrió graves pérdidas económicas al estar envuelta en tres frentes (Inglaterra, Países Bajos y Francia), además de una bancarrota en 1596 y un fracaso al tratar de imponer sus objetivos en Francia. España todavía era la potencia hegemónica en Europa, pero empezó a mostrar síntomas de agotamiento.

Bibliografía

AUTORES VARIOS. Historia Moderna. Madrid: Akal, 1980.

AUTORES VARIOS. Historia de España. La España de los Austrias I. Auge y Decadencia del Imperio español (Siglos XVI-XVII). Madrid: Espasa Calpe S.A., 2004

CARLOS COLOMA DE SAA. Las Guerras de los Estados Bajos: desde el año de 1588 hasta el de 1599. (La construcción de una nación. Guerra, estado y propaganda). Madrid: Ministerio de Defensa, 2010

Artículo escrito por Álvaro Comes Cervera, graduado en Historia.

Para saber más


       Álvaro Comes Cervera es graduado en Historia por la Universidad de Valencia (2013-2017). Es colaborador habitual en la sección de Historia del diario digital “EsDiario”. Sus intereses se centran en la Historia Antigua, Historia moderna de España y la Historia de la Ciencia en general. Es el autor del recién creado canal de Youtube “Proyecto historia”, centrado en la divulgación histórica a niveles generales.

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