La tumba de Tutankamón

Artículo sobre la tumba de Tutankamón escrito por Ainhoa Segura Ordoñez, licenciada en Historia.

Introducción

Uno de los mayores hallazgos de la egiptología ha sido la tumba de Tutankamón (XVIII dinastía), cuyo reinado se desarrolló entre 1336 a.C. y 1327 a.C. Tras un largo tiempo de búsqueda en la necrópolis real del Valle de los Reyes, el 4 de noviembre de 1922 Howard Carter se topó con los primeros escalones de la tumba. Un par de semanas después, el 26 de noviembre de 1922, realizó una perforación en la pared que separa el corredor del resto de la estructura, produciéndose una de las escenas más famosas del mundo de la arqueología, en la que se le preguntó a Carter «¿Ve usted algo?», a lo que este contestó «Sí, cosas maravillosas».

La KV62 (uno de los códigos usados por los arqueólogos para denominar a las tumbas del Valle de los Reyes) es una de las tumbas más pequeñas del valle, ya que fue acabada con mucha prisa. Esto hace que la tumba apenas tenga decoración, salvo en el caso de la cámara sepulcral, la cual se encuentra estucada,  policromada y decorada con diferentes escenas. Aún así, todas las paredes de la tumba se encuentran pulidas.

A pesar de que la tumba permaneció prácticamente aislada durante 3300 años, se encontraron evidencias de la presencia de ladrones. Estos seguramente extrajeron pequeños objetos que pudieran obtenerse de manera rápida, por lo que se limitaron a acceder a las primeras zonas de la estructura. En el caso de la cámara funeraria, los ladrones solo accedieron al primer sepulcro.

Howard Carter examinando el último ataúd de Tutankamón, que contenía la momia en su interior
Howard Carter examinando el último ataúd de Tutankamón, que contenía la momia en su interior (Fuente: National Geographic)

Estructura de la tumba de Tutankamón

La tumba de Tutankamón consta de una entrada formada por dieciséis escalones y un pasillo de ocho metros de longitud, el cual conecta con el hipogeo. Nada más terminar de recorrer el pasillo, nos topamos con la antecámara, que en el momento de su descubrimiento estaba llena de objetos del ajuar del faraón. Esta estructura continúa por un lado hacia un anexo, que guardaba diversos objetos y la despensa del faraón para el Más Allá, y por otro lado hacia la cámara funeraria. A continuación se ubica una última estancia conocida como el Tesoro en la que se hallaron otros objetos del faraón, como la capilla que contenía los cuatro vasos canopos. En total, la longitud de la tumba es de 30,79 metros, contando con una superficie total de 109,83 m² y un volumen de 277,01 m³.

De entre todas estas estancias destaca la cámara funeraria, puesto que en ella descansaba la momia de Tutankhamon intacta. Cuando Howard Carter entró en el lugar, lo primero que vio fue un conjunto de cuatro sepulcros, dentro de los cuales se encontraba un sarcófago de cuarcita y granito, tres ataúdes y dentro de todo esto la momia de Tutankamón, portando su famosa máscara.

Fotografía tomada por Harry Burton en diciembre de 1922 de los objetos de la antecámara de la tumba de Tutankamón
Fotografía tomada por Harry Burton en diciembre de 1922 de los objetos de la antecámara (Fuente: National Geographic)

Tesoros de la tumba de Tutankamón

Como consecuencia de la escasa presencia de ladrones, la tumba conservó gran parte de sus tesoros. En total se  hallaron más de 5000 objetos a lo largo de toda la tumba, tales como ungüentarios, mobiliario, cofres, pequeñas estatuillas, elementos de tocador, joyas, ushebtis, instrumentos musicales, telas y ropas, artículos de uso personal, barcas, etc. Debido a esta gran cantidad de elementos, vamos a hablar aquí de los más relevantes:

Para empezar, y debido a su trascendencia, tenemos la máscara de Tutankamón, la cual cubría el rostro y pecho de la momia. Este gran tesoro está fabricado en oro, lapislázuli, obsidiana, cuarzo, turquesa y pasta de vidrio, y representa, de manera idealizada, el rostro del faraón. Además, porta una corona a rayas llamada nemes, y en la frente, de manera protectora, aparece la representación de la cobra y el buitre, es decir, la representación de las diosas tutelares del Alto y Bajo Egipto. Por último, en la parte posterior se encuentra un texto grabado, correspondiente con un pasaje del Libro de los Muertos.

Máscara funeraria de Tutankamón expuesta en el Museo egipcio de El Cairo
Máscara funeraria de Tutankamón expuesta en el Museo egipcio de El Cairo

También destacan los vasos canopos, que servían para contener las vísceras del faraón. Estas se localizaron dentro de un cofre de calcita dividido en cuatro compartimentos, el cual a su vez se guardó dentro de una estructura de madera de color dorado, protegido con la representación de las cuatro diosas aladas. Asimismo, para proteger esta capilla se colocó una figura de madera del dios Anubis en forma de chacal.

Por otra parte, en la tumba se encontraron diferentes piezas con diversas decoraciones para colocar en los pectorales. A modo de ejemplo tenemos, por un lado, un pectoral donde se puede leer el nombre del faraón; y por otro lado, un pectoral formado por cuentas de fayenza. Otros elementos abundantes son los collares, destacando un colgante con un escarabajo representado en el centro, revestido de elementos simbólicos.

Es importante destacar el hallazgo del trono de Tutankamón. En lo referente a su manufactura, estamos ante un asiento construido en madera, revestido con incrustaciones de oro, plata, pasta vítrea y piedras preciosas, y en el que aparece representada la pareja real. Las patas del trono tienen forma de león, animal que era considerado un elemento protector.

Fotografía de la cámara funeraria de la tumba de Tutankamón en 2015
Fotografía de la cámara funeraria de la tumba de Tutankamón en 2015 (Fuente: National Geographic)

En otro orden de cosas, entre el ajuar personal del faraón se hallaron Ushebtis, es decir, pequeñas estatuillas encargadas de cumplir con las tareas del faraón en el Más Allá. En total se encontraron 413 piezas, muchas de ellas guardadas en cajas de madera pintadas de color negro. En último lugar, se localizaron también cuatro reposa cabezas, donde destaca uno construido en marfil que representa en el centro una figura arrodillada y un león tallado en cada esquina.

Conclusiones

Aunque Tutankamón fue un faraón con escasa relevancia en el panorama político de Egipto (lo cual se debe entre otros factores a su corto reinado), los suntuosos tesoros de su tumba hicieron que su nombre quedara grabado para siempre en la Historia. Esto se debe a que los miles de objetos contenidos en ese espacio nos revelan multitud de aspectos de la vida y la muerte en el Antiguo Egipto. Asimismo, el misterio que rodeó a esta tumba, primero por el hecho de no ser encontrada, y posteriormente por la supuesta maldición que la acompañaba, hizo que pasara a considerarse uno de los hitos más importantes de la historia de la arqueología.

El Valle de los Reyes visto desde el cielo
El Valle de los Reyes visto desde el cielo (Fuente: National Geographic)

Bibliografía

CARTER, H. (2002): La tumba de Tutankhamón. Ed. Destino, Barcelona.

REEVES, N. (2001): Todo Tutankamón. El rey. La tumba. El tesoro real. Ed. Crítica, Barcelona.

VANNINI, S. (2018): Tutankhamón. El viaje por el inframundo. Ed. Tachen,.

WILKINSON, R.; REEVE, N.: Todo sobre el Valle de los Reyes, de. Ed. Destino, Barcelona, 1998.

AA.VV. : La tumba de Tutankhamon (reconstrucciones en 3D de la tumba del faraón) National Geographic. Ed. RBA, 2018.

Artículo escrito por Ainhoa Segura Ordoñez, licenciada en Historia.

Para saber más


       Ainhoa Segura Ordóñez es licenciada en Historia por la Universidad de Santiago de Compostela (2004-2009). Ha estudiado el Máster de Profesorado en Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato y el Máster de Arqueología y Ciencias de la Antigüedad en la misma universidad. Su principal campo de investigación se centra en el Mundo Antiguo, más concretamente en lo referente al mundo funerario.

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