ESPOSAS REALES DE LA DINASTÍA XVIII

CRONOLOGÍA DEL PERIODO

La cronología del periodo cubre tres dinastías, y recoge dos maneras de gobernar. La dinastía XVIII son los herederos de la dinastía XVII, y van desde el 1550 al 1295. Durante la dinastía XVIII, en el que los nombres más frecuentes son Amenhotep o Tutmosis, la capitalidad cambia mucho, desde Tebas, la gran ciudad ceremonial de fiestas religiosas, a Memphis un siglo después y a Amarna en torno a 1350 a.C., una ciudad nueva fundada que tendrá la capitalidad unos 30 años, cuando se traslada otra vez a Memphis. A partir de la dinastía XIX, el trono egipcio estará ocupado por jefes militares que destacan en el ejército. Su primera actividad fundamental fue la de ser el general del ejército. Esto también influye en que la documentación del periodo muchas veces sea militar. Siempre me gusta dejar claros los aspectos cronológicos, y es por eso por lo que empiezo mis entradas siempre igual, para ir familiarizándonos con estas cronologías.

Tabla que muestra la cronología y todos los reyes del Egipto del Reino Nuevo
Tabla que muestra la cronología y todos los reyes del Egipto del Reino Nuevo

EL PAPEL DE LAS MUJERES REALES EN LA DINASTÍA XVIII

1) Fuentes para saber sus nombres:

Como mencioné en mi entrada anterior, las princesas de la realeza egipcia se casan con sus hermanos reyes, por lo que son esposas reales además de princesas. Las princesas reales de los inicios de la Dinastía XVIII eran hijas de los últimos reyes de la Dinastía XVII y los primeros de la XVIII. De muchas de ellas solo conocemos sus nombres debido a que a finales del Reino Nuevo se veneraba en capillas a la familia real original del periodo, es decir, la de la dinastía XVIII, y aquí es donde se recogen los nombres.

Pequeña escultura que representaría a Ahmose-Nefertari, la madre de Amenhotep I, el segundo rey de la dinastía XVIII
Pequeña escultura que representaría a Ahmose-Nefertari, la madre de Amenhotep I, el segundo rey de la dinastía XVIII

2) La cerrada familia real:

Cabe destacar que el éxito económico de la Dinastía XVIII se debió a que se restringió mucho más el acceso a la familia real. Es decir, que los maridos de las hijas del rey, es decir, los yernos del rey, no cobraban ni eran partícipes de las ganancias conseguidas en las guerras o conquistas militares. De este modo, los reyes se consiguieron nuevos apoyos políticos y militares, al repartir gran parte de sus ganancias entre sus seguidores en la batalla. Sin embargo, esta restricción económica no duraría todo el periodo, ya que sabemos que, cuando el Reino Nuevo ya estaba bastante avanzado, existían hombres no militares con fortunas que derivaban de concesiones de los reyes, es decir, que eran ricos porque los reyes les habían enriquecido.

Mapa de Egipto y Nubia durante las primeras décadas del Reino Nuevo (1550-1530 a.C.)
Mapa de Egipto y Nubia durante las primeras décadas del Reino Nuevo (1550-1530 a.C.)

Otra de las medidas de restricción de acceso a la familia real ya la he mencionado anteriormente: a partir de los últimos reyes de la dinastía XVII, y hasta Ramsés II en la dinastía XIX, las princesas reales solo se podían casar con reyes, así que normalmente se casaban con su hermano. Pero claro, no supuso un debilitamiento del linaje real porque no era una medida ambivalente, ya que los reyes no tenían la obligación de casarse solo con princesas. Y el casarse entre hermanos no era un problema a nivel genealógico o genético, ya que lo habitual a lo largo de toda la Dinastía XVIII era que los niños futuros reyes hubieran nacido del matrimonio de sus padres con esposas secundarias de origen no real (recordemos que la poligamia era algo totalmente normal).

Representación de Nefertary Meritenmut, una de las esposas reales del rey Ramsés II
Representación de Nefertary Meritenmut, una de las esposas reales del rey Ramsés II

3) Reinas en la práctica:

A pesar de las restricciones matrimoniales de la dinastía XVIII, existieron varios casos de princesas reales que también fueron reinas en la práctica, no en la teoría, ya que como indiqué en mi entrada anterior, no existía el título de reina, solo el de esposa real. Pero en todo caso, estas mujeres eran esposas reales que ejercían de reinas. Es el caso de Ahhotep, Ahmose-Nefertari y Hatshepsut, que se mantuvieron activas e interesadas en la política y el gobierno durante los reinados de sus maridos/hijos. Uno de los principales motivos por los que estas mujeres gobernaran es por la regencia: cuando sus hermanos-maridos murieron, sus hijos fueron entronizados siendo niños, de modo que ellas llevaron la regencia del reino hasta que el legítimo heredero cumpliera la edad suficiente para gobernar el país por sí solo. Por lo que sabemos, la reina Ahmose-Nefertari, esposa del rey Ahmose (el iniciador del Reino Nuevo y la dinastía XVIII) y madre de Amenhotep I (hijo de Ahmose, y segundo rey de la dinastía XVIII), sobrevivió a la vida de su marido y su hijo, y mantuvo parte de sus títulos durante el reinado del siguiente rey, Tutmosis I.

Imagen que muestra otra representación de Ahmose Nefertari, madre de Amenhotep I
Imagen que muestra otra representación de Ahmose Nefertari, madre de Amenhotep I

Otro caso de regencia es el de la reina Hatshepsut, la tía y madrastra del rey Tutmosis III (1479-1425 a.C.). Una de las maneras que tenemos de saber que Hatshepsut hizo las funciones de reina mientras crecía Tutmosis III, es que en algunas inscripciones se recoge a esta persona con su nombre de coronación, Maatkara. No obstante, una vez tomó el nombre de coronación y se transformó para todo el mundo en reina, el problema era tener un modelo de referencia sobre el que gobernar, ya que durante siglos no había habido mujeres gobernantes. Había que remontarse hasta Sobekkara Sobekneferu (1777-1773 a.C.) para encontrarse el modelo de alguien que,  no siendo reina, sino que había sido gobernante, a finales de la dinastía XII.

Estado actual de una estatua dedicada a Sobekkara Sobekneferu, la reina de finales de la dinastía XII
Estado actual de una estatua dedicada a Sobekkara Sobekneferu, la reina de finales de la dinastía XII

Su único vástago conocido, cuyo padre sería su hermano, el efímero rey Tutmosis II (que se cree que solo gobernó tres años), fue la princesa real Nefrura. En torno a esta princesa real hay un gran debate abierto, porque se conoce poco acerca de ella. No hay nada confirmado, pero se cree que fue gran esposa real de su hermanastro, el rey Tutmosis III, pero solo durante los años de la corregencia que lleva a cabo este rey con Hatshepsut. Se cree que, una vez que Hatshepsut muere, Tutmosis III acaba formalmente la relación con Nefrura y la sustituye por Sitiah, una mujer con la que se casó cuando comenzó a gobernar por sí solo. Otro gran problema es saber como pasamos de Tutmosis III a Amenhotep II, ya que en la actualidad desconocemos si Nefrura tuvo hijos. Sin embargo, es lo más lógico de pensar, y probablemente en el futuro se encuentre alguna evidencia arqueológica que demuestre que Nefrura tiene algún vínculo familiar con Amenhotep II (1427-1400 a.C., aprox.)

Escultura con fuentes epigráficas dedicada a Nefrura, hija de Hatshepsut
Escultura con fuentes epigráficas dedicada a Nefrura, hija de Hatshepsut

3 Comentarios

  1. La cronología del principio , a mi juicio es incorrecta por que después del reinado de Tutmosis II (1492-1479) , la sucesora fue HATSHEPSHUT ( 1479 – 1457) y no TUTMOSIS III (1457- 1425) .

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