PERIODO AMARNIENSE

LOS ANTECEDENTES AL PERIODO AMARNIENSE

1) La riqueza y monumentalidad:

Durante el reinado de Amenhotep III (1390-1352 a.C., dinastía XVIII), Egipto consiguió importantes y diversos tratados y acuerdos con algunos de los estados de por aquel entonces en el Próximo Oriente, lo que se tradujo en unos años de un gran esplendor y riqueza. Como consecuencia, cuando Amenhotep III murió en el 1352 a.C., dejó un Estado egipcio que era mucho más rico y poderoso de lo que había sido nunca.

Esta imagen muestra el plano que tendría el templo funerario de Amenhotep III
Esta imagen muestra el plano que tendría el templo funerario de Amenhotep III

En la práctica, este “superávit” de ingresos estatales se tradujo en unos programas constructivos sin precedentes, ya que los egipcios entendían que la riqueza que vivía Egipto en ese momento debía quedar simbolizada por el tamaño de representación de los monumentos, es decir, que todo tenía que ser más grande y monumental que lo anterior, desde los templos hasta los palacios, y pasando por las tumbas y estatuas colosales.

Imagen que muestra una de las dos estatuas colosales colocadas a la entrada del templo funerario de Amenhotep III
Imagen que muestra una de las dos estatuas colosales colocadas a la entrada del templo funerario de Amenhotep III

2) La apertura de Egipto al exterior:

La paz y la estabilidad de Egipto durante este reinado también cambió la propia actitud de los egipcios respecto a sus vecinos del extranjero. Se iba olvidando el odio que les tenían por la invasión de los hicsos del Segundo Periodo Intermedio, así que dejaron de ser considerados como fuerzas alteradoras del mundo ordenado egipcio creado al principio del tiempo. Prueba de todo esto es que la corte de Amenhotep III se convirtió en un centro diplomático de importancia internacional, lo que conllevó a que existiera un ambiente de aperturismo hacia las culturas extranjeras.

Estatua en la que se representa al rey Amenhotep III junto al dios Sobek
Estatua en la que se representa al rey Amenhotep III junto al dios Sobek

REINADO DE AMENHOTEP IV ANTES DEL PERIODO AMARNIENSE

1) Definición de periodo amarniense:

Llamamos periodo amarniense al pequeño sub periodo dentro de la Historia del periodo del Reino Nuevo en el Antiguo Egipto que abarca la mayor parte del reinado de Amenhotep IV (1352-1336 a.C.), concretamente desde su quinto año de reinado hasta el final del mismo, es decir, entre el 1347 y el 1336 a.C., y que se caracteriza principalmente por el establecimiento de la capital egipcia en una ciudad y un territorio totalmente virgen hasta el momento, y el cual recibiría el nombre de “Akhetaton”, que es conocida hoy en día como Amarna. De ahí que se llame el periodo amarniense, porque la capital estuvo durante esos once años en esta totalmente nueva ciudad, Amarna. Pero veamos primero los cinco primeros años del reinado de Amenhotep IV, más conocido por el nombre que adoptaría a partir del periodo amarniense, Akhenaton.

Imagen que representa al rey Amenhotep IV (Akhenaton) antes del periodo amarniense, y acompañado de la diosa Maat
Imagen que representa una escena en la que se ve al rey Amenhotep IV (cuando todavía no era Akhenaton) antes del periodo amarniense, y acompañado de la diosa Maat

2) Los primeros años de reinado de Amenhotep IV:

El reinado de Amenhotep IV comenzó con un importante programa constructivo en Karnak, sede del centro religioso dedicado al dios Amón más importante del territorio egipcio. Sin embargo, la ubicación exacta de los templos que construyó se desconocen, si bien es verdad que lo más probable es que estuviesen orientados hacia el lugar de salida del sol. Y precisamente será el sol el protagonista religioso a partir de este momento. Amenhotep IV construye estos templos en Karnak dedicados a una nueva forma del Dios Sol que a partir de este momento se llamó “El disco solar viviente”, o como lo conocemos nosotros, Atón.

Escena que representa al rey ya bajo el nombre de Akhenaton, acompañado de la reina Nefertiti y bajo la protección de Atón
Escena que representa al rey ya bajo el nombre de Akhenaton, acompañado de la reina Nefertiti y bajo la protección de Atón, el disco solar viviente.

Pero os preguntaréis, ¿por qué de golpe Amenhotep IV/Akhenaton adopta este nuevo dios solar y construye templos en un centro religioso dedicado a Amón? La respuesta es compleja, pero no es difícil de entender. Desde los últimos años del reinado del rey anterior Amenhotep III, el culto al dios solar se había vuelto bastante importante. Una de las pruebas que tenemos para saber esto es que, en el pilar dorsal de una estatua recientemente descubierta, el rey Amenhotep III se llama a sí mismo «El brillante Atón». Originalmente, esta “nueva” forma del dios sol era representada de la forma tradicional, como siempre se había hecho, es decir, como un hombre con cabeza de halcón coronado por un disco solar. Sin embargo, no sabemos exactamente el motivo, pero el caso es que a comienzos del reinado de Amenhotep IV esta iconografía del hombre halcón y el disco solar se abandonó en favor de un modo radicalmente nuevo de representar al dios: un disco con rayos que terminaban en manos que tocaban al rey y a su familia, tendiéndoles símbolos de vida y poder y recibiendo sus ofrendas (tal y como se puede ver en la imagen de arriba).

Imagen que muestra de manera simplificada la iconografía del nuevo Dios Atón
Imagen que muestra de manera simplificada la iconografía del nuevo Dios Atón

Otro rasgo muy importante y fuera de lo ordinario de los edificios de Karnak construidos por Amenhotep IV es la importancia sin precedentes de la representación de la esposa del rey, Nefertiti, como ya hemos visto en la imagen de arriba. El motivo de que se represente por igual tanto al rey como a la reina Nefertiti reside en el hecho de que esta pareja real se representaba como la primera pareja divina mítica de la religión tradicional egipcia, Shu y Tefnut, la primera pareja divina surgidas del andrógino dios creador del mundo Atum. Lo importante de esto es que se representa a Atón como si se tratara de Atum, y se representa al rey y a la reina como si fueran sus hijos celestiales, Shu y Tefnut.

Escena que representaría a esta mítica pareja divina Shu y Tefnut, hijos del dios Atum
Escena que representaría a esta mítica pareja divina Shu y Tefnut, hijos del dios Atum

En mi próxima entrada, hablaré ya sobre el periodo amarniense en sí, sobre el traslado y la creación de Amarna, características de este periodo y muchas cosas más. Espero que esta entrada introductoria te haya gustado. Si tienes cualquier duda respecto a esta o cualquier otra entrada, no dudes en decírmelo.

2 Comentarios

  1. HE ESTADO EN EGIPTO. ELEGÍ UNA DE LAS PROVINCIAS QUE CREÍ IMPORTANTE POR SU HISTORIA, SUS COSTUMBRES, CULTURA Y MAGNIFICOS TEMPLOS. ELLA ES ASWAN. VISITÉ KARNAK, LOS COLOSOS DE MEMNON. REALMENTE UN APROXIMACIÓN A LOS VÍVIDOS MUDOS PROTAGONISTAS Y TESTIGOS DE UNA CULTURA SIN IGUAL.

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*