LAS INVASIONES AMORRITAS

Algunas ruinas arqueológicas de la Ebla del tercer milenio a.C.

INTRODUCCIÓN

Tal y como vimos en la entrada de cronologías generales de Historia de Mesopotamia que presenté hace ya cuatro meses, la Edad del Bronce Antiguo en este área geográfica se divide en varios periodos, de los cuales el ya recién acabado periodo de la Tercera Dinastía de Ur es el último. Por tanto, teóricamente ya hemos acabado de analizar esta primera fase de la Edad del Bronce. Sin embargo, en la caída del Imperio de Ur intervienen no solo aspectos internos como vimos en la entrada anterior, sino también muchos aspectos externos. Grosso modo, las invasiones de los nómadas semitas occidentales, llamados “martu” en lengua sumeria y “amurru” en lengua acadia (de ahí procedería su nombre actual de “amorrita”), son los factores externos que más juegan un papel esencial en la decadencia y caída del imperio de la Tercera Dinastía de Ur.

Mapa físico del Oriente Próximo
Mapa físico del Oriente Próximo

LAS COMUNIDADES NÓMADAS PERIFÉRICAS

1) Los estereotipos acerca de ellos:

Desde hacía milenios ya, se había establecido una clara relación entre las ciudades urbanas y las tribus de pastores nómadas. Como es normal, el predominio territorial, económico y político de las ciudades habían marginado a estas comunidades nómadas, echándoles cada vez más hacia las periferias. Para los habitantes de las ciudades, incluso después de muchos siglos, los nómadas seguían cumpliendo con el estereotipo de salvajes carentes de todos los apreciables rasgos de la civilización, como lo eran las ciudades, la agricultura y el sedentarismo, el culto religioso, las tumbas, etc. Sin embargo, estas comunidades pastorales no solo tenían su propia y muy valiosa cultura, sino también unas estructuras organizativas y políticas que, a pesar de no seguir los cánones mesopotámicos, estaban muy desarrolladas también.

Algunos ejemplos de los estereotipos de la literatura neosumeria
Algunos ejemplos de los estereotipos de la literatura neosumeria

2) Sus movimientos y ocupaciones poblacionales:

¿Pero quiénes eran realmente estos nómadas? Pues bien, sabemos que, tanto para el área siriopalestina como para la Alta Mesopotamia, nos encontramos con una población semítica occidental, y digo occidental para diferenciarla de los acadios, que eran semitas orientales. Sin embargo, esta ocupación de los semitas occidentales no fue siempre así ni mucho menos. Gracias al descubrimiento arqueológico de los archivos de la famosa ciudad siria de Ebla se ha conocido que el centro y norte de Siria antes de la llega de éstos estaba ocupada por una población cuya lengua era muy diferente al acadio o el amorrita, Probablemente, la transición demográfica entre esta población “eblaíta” y la población semita occidental que la ocupa ahora se produjo en el momento de la caída de la propia ciudad de Ebla.

Algunas ruinas arqueológicas de la Ebla del tercer milenio a.C.
Algunas ruinas arqueológicas de la Ebla del tercer milenio a.C.

Para aclarar todo esto, podemos decir que los amorritas se infiltraron en Siria con la destrucción de Ebla (por parte de los reyes acadios) y que se infiltraron en la Baja Mesopotamia ahora, con la caída de la Tercera Dinastía de Ur. Saber cuál es el sitio original que ocupaban estos nómadas antes de empezar sus ocupaciones de Siria o Mesopotamia es muy difícil, ya que gran parte de la Península Arábiga está muy poco investigada a nivel arqueológico. Por lo poco que sabemos, quizás podamos ubicar el inicio de los movimientos de estas comunidades nómadas para ocupar demográficamente otras regiones a finales del Calcolítico.

Dibujos de la cerámica y armas halladas en la necrópolis de Jericó a comienzos del Bronce Medio
Dibujos de la cerámica y armas halladas en la necrópolis de Jericó a comienzos del Bronce Medio

Sin embargo, que los nómadas amorritas ocupen y rellenen los espacios vacíos de población en Siria no significa que se acaben en esta zona la organización política, económica y territorial de las ciudades. Al contrario, se sabe con certeza que en Siria perduraron los centros urbanos supervivientes y que hay una evidente continuidad de la cultura, experimentando los cambios que marcarían el comienzo de la Edad del Bronce Medio.

Mapa del Imperio de Ur a finales del III milenio a.C.
Mapa del Imperio de Ur a finales del III milenio a.C.

3) Fuentes de conocimiento:

Aparte de los estereotipos que los escribas neosumerios tratan de difundir en sus textos, tenemos varias fuentes de conocimiento más para conocer a estos “martu”. La primera de ellas es la onomástica. Estudiar y conocer como funcionaba su sistema de catalogación de los nombres propios nos revela no solo las evidentes características del lenguaje hablado por estos amorritas, sino también algunos rasgos de su organización tribal, como relaciones de parentesco, por ejemplo, en el sentido de que añadiendo determinados prefijos o sufijos a palabras obtienes la forma de decir otras palabras relacionadas. La segunda de estas fuentes de conocimiento es recurrir a los textos administrativos neosumerios en los que se menciona a los “martu”. En muchos de estos textos se menciona a unos pueblos nómadas que realizaban intercambios con los habitantes de las ciudades, y que son sobre todo pastores y tropas mercenarias. En tercer lugar, no podemos despreciar la importancia de las fuentes de conocimiento provenientes del Egipto contemporáneo (que ahora está en el Reino Medio). En estos textos, los egipcios muestran su preocupación por la presión que están ejerciendo los nómadas en su frontera noreste.

Algunos ejemplos de la onomástica amorrita con sus traducciones
Algunos ejemplos de la onomástica amorrita con sus traducciones

LAS INFILTRACIONES NÓMADAS EN LA BAJA MESOPOTAMIA

Por lo general, hasta ahora se había llevado más o menos de manera exitosa la contención de la presión de los nómadas de las fronteras. Sin embargo, esta contención se derrumba a finales del III milenio antes de Cristo, con la caída del Imperio de Ur en Mesopotamia, y después con el inicio del Segundo Periodo Intermedio en Egipto, a mediados del siglo XVII a.C. Así pues, la oleada de población amorrita ocupa, a través de varias etapas progresivas, toda Palestina, luego el norte de Siria, luego la Alta Mesopotamia y finalmente la Baja Mesopotamia a finales del III milenio a.C., cuando ya pierde fuerza. Esta progresiva “invasión” amorrita la podemos observar en la evolución de la onomástica, ya que vemos como se pasa de nombres sumerios y acadios a nombres amorritas. A nivel práctico, en la política, vamos a encontrar varias dinastías amorritas que van a gobernar en varias ciudades mesopotámicas y sirias, lo que demuestra hasta que punto estas infiltraciones se llevaron a cabo con éxito. A corto plazo, y a nivel lingüístico, todo esto significa que la lengua sumeria propia de la Tercera Dinastía de Ur queda reducida a un papel muy marginal y minoritario, siendo el acadio y el amorrita las lenguas principales de estos comienzos del Bronce Medio en la Baja Mesopotamia.

Escena de unos nómadas en la frontera con Egipto
Escena de unos nómadas en la frontera con Egipto, principios del II milenio a.C.

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