CAUSAS DE LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS

Artículo escrito por Luis Galan Campos, graduado en Historia.

En nuestro anterior artículo exploramos el contexto económico y cultural en el que se fraguó la contienda. Pasemos ahora a analizar cuales fueron las causas de su estallido. Básicamente, podemos citar tres, las tensiones entre la corona inglesa y francesa por los territorios del rey de Inglaterra en Francia, la espiral de violencia en la que se entremezclan las dos monarquías a partir del reinado de Eduardo I de Inglaterra y los problemas derivados de la sucesión al trono de Francia tras el fin de la dinastía Capeto.

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Mapa en inglés territorial de las causas de la Guerra de los Cien Años

Los angevinos

Dos siglos atrás, Enrique II de Inglaterra (1154-1189), por herencia, el matrimonio con Leonor de Aquitania o su habilidad militar y diplomática, había reunido vastos territorios tanto en las Islas Británicas como en Francia, el mal llamado “Imperio Angevino”, y que incluía Inglaterra, Irlanda y Gales, los condados de Anjou, Tourena, Maine y Poitou y los ducados de Bretaña y Aquitania. Además era reconocido como “señor” (overlord) por Escocia y el condado de Tolosa. Así, la nueva dinastía que llegaba con él al trono inglés, los Plantagenêt, Anjou o angevinos, controlaban dos tercios de Francia y eran más poderosos en esta que su propio rey aunque formalmente fueran allí sus vasallos.

Después de la muerte de Ricardo I (1189-1199), la monarquía inglesa entro en una etapa de decadencia ante el poder de los nobles ingleses. Por otro lado, las repetidas agresiones de los monarcas franceses los territorios de los Plantagenêt redujeron sensiblemente su extensión. En el Tratado de París (1259), Enrique III de Inglaterra renunciaba a todos los feudos excepto a los ducados de Aquitania y Gascuña, al suroeste del reino, en calidad de vasallo de Luis IX de Francia. Así pues, la corona francesa se hacía cada vez más poderosa mientras la inglesa veía mermados su poder e influencia dentro y fuera del reino.

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Mapa en francés con la extensión del reino francés

Dos poderosos reyes

Con Felipe IV (1285-1314) la monarquía gala llega a su punto más alto de poder hasta el Renacimiento. Cada vez tiene bajo su control directo más territorios, que gobierna mediante una red de funcionarios que garantizan la justicia y el pago de impuestos, y ha conseguido someter la levantisca nobleza. Además Felipe IV conseguirá el traslado del Papa a Aviñón (1308) con lo cual controlará la cabeza de la iglesia e inicia un proceso contra los caballeros templarios que, a la postre, le permitirá hacerse con sus innumerables bienes. Al mismo tiempo, Eduardo I de Inglaterra (1272-1307) logra sacudirse el sopor en qué se había sumido la monarquía y pone en marcha un proceso de fortalecimiento con una serie de reformas destinadas a mejorar la administración y el fisco e incrementar el patrimonio de la corona. Por último somete a los últimos príncipes autónomos galeses. Su política exterior se orienta a al recuperación del poder inglés y en contra de las ansias francesas.

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Representación de Roger Mortimer

Aprovechando la crisis sucesoria en Escocia, coloca en el trono a Juan I de Balliol en 1292 quien le rinde homenaje (se convierte en su vasallo). Tal relación no tarda en deteriorarse y la nobleza impone un consejo de 12 pares, los Guardianes (1295), para acabar con el dominio inglés. Al año siguiente firman una alianza con Francia, Auld, por lo que Eduardo I invade Escocia, tras lo cual el Balliol abdica. La nobleza encabezada por caballeros como William Wallace o Andrew de Moray continúa con la lucha que en 1306 es coronado Roberto I Bruce, que pasa a liderar la causa escocesa. Por otra parte, Eduardo decide apoyar las pretensiones del Conde de Flandes, Guy de Damiperre con quien se alía formalmente en 1296. Las relaciones del rey de Francia con el condado de Flandes son tirantes a causa de la excesiva presión fiscal a que se ven sometidas las ciudades flamencas. Después de haber sido encarcelado con sus hijos por el rey (1294), de nuevo en 1296 el conde es llamado a comparecer y se le exige un rescate por las principales ciudades para obtener la gracia real.

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Mel Gibson caracterizado como William Wallace en la película “Braveheart”, llena de múltiples errores de ambientación histórica.

Esto le lleva a ultimar la alianza bélica con Inglaterra. En respuesta Felipe IV le priva de sus territorios e invade el condado para unir-lo a su reino. Tras la rendición de Brujas (1297) se firma un armisticio de 3 años durante el cual los reyes de Francia e Inglaterra negocian ante el Santo Padre. Finalizado el armisticio en enero de 1300, el francés ultima la conquista de Flandes. Sin embargo, la ocupación mueve a la rebelión de las ciudades cuyas milicias derrotan al ejército francés en la Batalla de Courtray (1302). Con esto los franceses se retiran temporalmente. Pero las hostilidades se retoman en 1304 cuando, aliados con el Juan II, Conde de Holanda, se imponen en la Batalla de Zierikzee. Luego, Felipe IV en persona lidera su ejército en Mons-enPrevale. Poco después, el Tratado de Athis-sur-Orgue ratifica la independencia de Flandes. Mientras tanto, Inglaterra ha sido domeñada. Felipe IV exige a Eduardo vasallaje por el Ducado de Guyena. Ante la amenaza de una invasión, el inglés se doblega. Por el Tratado de París (1303) Eduardo I le rinde homenaje, le cede la Gascuña y se confirma el matrimonio entre el príncipe Eduardo y la princesa Isabelle.

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Representación de Isabel de Francia y su amante, Roger Mortimer. Siglo XV.

Un rey sin carácter

A Eduardo I le sucede su hijo Eduardo II. De carácter mucho más débil, pronto se ve desbordado por la situación en Escocia y se convierte en la marioneta en manos de sus múltiples “favoritos”, que marginaban la influencia de la joven reina en la corte. La llamada guerra de San Sardos (1323-24), se inicia con la invasión francesa de Guyena tras el ataque a la ciudad de San Sardos, bajo la protección del rey de Francia. El fracaso militar obliga a la reina Isabelle y al príncipe Eduardo (futuro Eduardo III) a viajar a Francia para negociar la capitulación y rendir homenaje al soberano francés. La suerte de Eduardo II está echada. Finalmente, es destronado por un complot nobiliario dirigido por su esposa y Sir Roger Mortimer. Eduardo III es coronado con solo 15 años aunque es controlado por Mortimer. Eduardo II, encerrado lejos de la corte, muere en un accidente de caza en extrañas circunstancias.

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Moneda que representa a Felipe IV

¿La maldición templaria?

Felipe IV fallece en 1314. Le sucederán, uno tras otro, sus tres hijos Luis X, Felipe V y Carlos IV. A la muerte de este último en 1328 se extingue la dinastía de los Capeto en Francia. Tradicionalmente esta desgracia se había atribuido a la maldición que el último Gran Maestre de los Templarios había proferido contra el rey, su familia y el Papa Clemente V. Ante tal situación, los nobles imponen un consejo de 24 pares y se convocan los Estados generales. La sucesión finalmente recae en Felipe de Valois, primo del rey, con quien llega la dinastía de los Valois. Sin embargo la elección no será aceptada unánimemente. Alegando los derechos de su madre, Eduardo III se postula como candidato al trono y no reconoce a Felipe VI; y , para mayor escándalo, acoge en su corte a otro renegado, el Barón de Conches, Roberto de Artois. Las consecuencias de estas acciones no tardaran en llegar y desatarán la mayor contienda hasta entonces conocida. ¿Se había cumplido la maldición ?

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Representación de Felipe VI de Francia

Artículo escrito por Luis Galan Campos, graduado en Historia.

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       Luis Galan Campos es graduado en Historia por la Universidad de Valencia. Actualmente cursa el Máster de Formación en el Mundo Occidental en la misma universidad. Su periodo histórico de investigación es la Edad Media (s. V – XV), contando entre sus áreas de trabajo la aristocracia occidental, la ideología de las élites, la Historia de las religiones y la construcción y establecimiento de los Estados.

1 Comentario

  1. Los antecedentes económicos sociales e históricos son fundamentales para comprender el escenario político y las causas que orillaron a este conflicto, referente de la historia universal.

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