LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS (1337-1356)

Artículo escrito por Luis Galan Campos, graduado en Historia.

Nacido para reinar

El 1 de febrero de 1327 era coronado rey de Inglaterra Eduardo III,  de apenas 15 años, y como regentes, su madre y el amante de ésta, Sir Roger Mortimer, que habían encabezado la conspiración contra Eduardo II. El joven monarca, nacido en 1312 en el Palacio de Windsor, con apenas 12 años había sido nombrado Conde de Chester, y había recibido tierras y una mesnada, como si fuera un noble adulto. 3 años después ya  reinaba aunque el poder estuviese de facto en manos del ambicioso Mortimer, que usaba su posición para conseguir títulos y enriquecerse a él y a sus acólitos, lo cual acabó por enfrentarlo a la nobleza. Con su ayuda, Eduardo III consigue que Mortimer sea arrestado (19 de octubre de 1330), desposeído de sus bienes y ejecutado. La reina viuda fue enviada al castillo de Hereford hasta el fin de sus días. Al contrario que su malogrado progenitor, Eduardo III demostrará tener un gran carácter y determinación. Continuó el proyecto político de Eduardo I y en su reinado la monarquía renovará su poder apoyándose fundamentalmente en los nobles, el Parlamento y la boyante clase mercantil, así como en los éxitos militares en Escocia y Francia.

Eduardo III de Inglaterra (1312-1377), en la ilustración con la Orden de la Jarretera que él mismo fundó
Eduardo III de Inglaterra (1312-1377), en la ilustración con la Orden de la Jarretera que él mismo fundó

Un trono, dos reyes

La nobleza había dado el trono francés a Felipe VI de Valois, pero Eduardo también reclamaba el trono en virtud de los derechos de su madre. No encontrando simpatizantes, en 1329 había prestado homenaje al nuevo rey. Sin embargo, adoptó una actitud desafiante frente a los intentos de Valois para someterlo y no tardaron en repetirse los patrones de la época de su abuelo, con  Francia apadrinando a los autonomistas escoceses e Inglaterra al lado de las ciudades flamencas. Lo que desencadenó la guerra fue el hecho de acoger en su corte de Londres al exiliado Roberto de Artois. En noviembre de 1336, Eduardo recibe un ultimátum del soberano francés: o extradita a Artois o habrá consecuencias.

La Batalla de Sluys (1340),según una miniatura del siglo XV de la Crónica de Jehan Froissart
La Batalla de Sluys (1340),según una miniatura del siglo XV de la Crónica de Jehan Froissart

La guerra en el canal de La Mancha (1337-1340)

En cumplimiento de sus amenazas, Felipe VI confisca Guyena y el Ponthieu el 1 de enero de 1337. Por el momento, ninguno de los dos reyes disponía de los recursos necesarios para empezar una guerra. Eduardo, cuyo plan era resistir en Guyena hasta invadir Francia por el norte, debe recurrir a  préstamos de las bancas Badi y Peruzzi, las ciudades flamencas, el comerciante Guillaume de Pal y la Cámara de los Comunes, además de que el Parlamento aprueba que pueda disponer de toda la lana del reino. Mientras tanto empieza una guerra marítima. En la primavera y verano de 1338 se suceden los ataques a los puertos del sur de Inglaterra. El objetivo francés es destruir la economía inglesa, muy dependiente del comercio marítimo. En abril incendian el puerto de Southampton y toman las Islas Anglo-normandas y en septiembre, en  la Batalla de Armenuiden, es capturada la nave capitana de la flota inglesa, la coque Christopher, y se intercepta la valiosa carga de lana que llevaba a Amberes.

Nantes rinde homenaje a Juan de Montfort, miniatura del siglo XV
Nantes rinde homenaje a Juan de Montfort, miniatura del siglo XV

Durante el invierno de 1338-1339 los ingleses toman la iniciativa. Se crean milicias coordinadas por los nobles para proteger la costa, a expensas de retrasar la invasión. En el continente, Felipe VI ha invadido la Guyena pero  esta resiste gracias a la estrategia de su Senescal, Oliver d’Ingham, basada en los castillos. El año siguiente, D’Ingham conseguiría la ayuda de los Condes de Albret. En la primavera de 1339 los ingleses rechazan varios ataques pero Eduardo fracasa en su intento de crear una flota mercenaria que ataque Francia. La batalla naval de Sluys (25 de junio de 1340) en Flandes entre las dos flotas se saldó con una importante victoria inglesa. Eduardo penetró en el continente  y dividió su ejército en dos: el primero fue vencido a los pocos días en Saint-Omer; con el otro se dedicó a saquear el norte de Francia y puso  sitio a la ciudad de Tournai hasta septiembre. Los tesoros de ambos reyes estaban agotados por lo que se avienen a la Tregua de Esplechim (25 septiembre 1340) negociada ante el Papa.

La Batalla de Crecy (1346), según una miniatura del siglo XV de la Crónica de Jehan Froissart
La Batalla de Crecy (1346), según una miniatura del siglo XV de la Crónica de Jehan Froissart

La guerra de sucesión bretona (1341-1364)

Firmada la tregua, surgía otro foco en el Ducado de Bretaña. En 1341 murió el Duque Juan III sin descendencia. Los principales candidatos a sucederle eran Juan de Montfort y la sobrina del finado, Juana del Penthièvre, casada con Carlos VI de Blois, familiar de Felipe VI. Aunque era el rey quien había de dirimir el asunto, Montfort se proclamó duque y pidió ser reconocido. Se había impuesto en la mayor parte del ducado y  las principales ciudades (Rennes, Vannes, Nantes…), y  contaba con el apoyo de la baja nobleza, el clero popular y el campesinado. A continuación pidió ayuda a Eduardo III, mientras tanto Felipe VI decide a favor de su pariente e invade Bretaña. Montfort es entregado y  encarcelado.

Ahora su mujer, Juana de Flandes, dirige la lucha por su causa des del sudoeste del ducado. A pesar de la tregua, Eduardo envía un ejército en el  verano de 1342 para socorrerla y vence en septiembre en la Batalla de Morlaix. En octubre toman Vannes y se dirigen hacia Rennes pero el enfrentamiento entre el ejército inglés y el francés es impedido por la intervención del Papa. Éste presiona para que se firme la Tregua de Malestroit (enero de 1343), mientras la guerra continúa en Bretaña con victorias de Montfort y Eduardo III.

Retrato de Juan Ii, el Bueno (1319-1364)
Retrato de Juan II, el Bueno (1319-1364)

La guerra en Francia

Tanto Inglaterra como Francia lidian con las subidas de impuestos y la deuda y esta  última con el problema añadido de los mercenarios o routiers que, sin ningún jefe que les pague, vagan ociosos por el país dedicándose al bandidaje. En julio de 1346 Eduardo III lanza la ansiada invasión a Francia con casi 10.000 hombres. Felipe VI envía un gran ejército que cae en Caen (julio) y Blanchetaque (agosto). El gran enfrentamiento tiene lugar en la Batalla de Crecy (26 de agosto de 1346). La caballería francesa, sin parangón en toda Europa, es derrotada por los arqueros ingleses de arco largo (longbowmen), lo que permite a Eduardo tomar Calais. En el verano 1348 hizo su aparición la Peste negra, que hizo estragos en Inglaterra. Durante los años siguientes, la guerra se paralizó.  En 1350 muere Felipe VI y es sucedido por su hijo Juan II, el Bueno.

Las cosas en Bretaña sigue su curso, pero la guerra se retoma en 1355 bajo la dirección del hijo de Eduardo III, Eduardo de Woodstock, llamado “el Príncipe Negro”. La táctica utilizada por Woodstock, la chevauchée, imita a la caballería francesa. Esta consiste en incursiones rápidas de largo abasto para devastar el territorio, atacar a sus habitantes y sembrar el terror. Para detenerlo, Juan II envía un ejército que comanda él en persona. Los ingleses intentan retirarse pero  quedan bloqueados en Malperthuis, cerca de Poitiers, e intentan negociar sin éxito.

La Batalla de Poitiers (1356),según una miniatura del siglo XV de la Crónica de Jehan Froissart
La Batalla de Poitiers (1356),según una miniatura del siglo XV de la Crónica de Jehan Froissart

En la Batalla de Malperthuis o Poitiers (19 de septiembre de 1356) se repiten los hechos de Crecy y la caballería cae ante las flechas inglesas, pero la victoria viene dada por el capitán gascón Captal de Buch, que realiza con éxito un movimiento envolvente pese a la inferioridad numérica inglesa. La contienda acababa con innumerables bajas y la captura del propio rey y varios nobles. Ahora los ingleses son los amos de la situación y Francia se desmorona por la pérdida de su soberano y  los principales pares.

Artículo escrito por Luis Galan Campos, graduado en Historia

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       Luis Galan Campos es graduado en Historia por la Universidad de Valencia. Actualmente cursa el Máster de Formación en el Mundo Occidental en la misma universidad. Su periodo histórico de investigación es la Edad Media (s. V – XV), contando entre sus áreas de trabajo la aristocracia occidental, la ideología de las élites, la Historia de las religiones y la construcción y establecimiento de los Estados.

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