EL COMERCIO FENICIO

INTRODUCCIÓN: LA ECONOMÍA FENICIA

Con el nombre de fenicios llamamos a los habitantes de la costa entre Siria y el Líbano, que hablaban lengua semítica noroccidental, y que, sobre todo a partir del 1200 a.C., se extendieron por todos los territorios del Mar Mediterráneo hasta más allá de la Península Ibérica. En Fenicia, comparada con otras regiones de Oriente Próximo, las ciudades tenían una importancia mayor respecto al campo, y las actividades de transformación e intercambio respecto a las de producción primaria. Por este motivo, la economía fenicia se basaba en la elaboración y comercialización de productos originarios de otras zonas, más que en los recursos del propio territorio. Para llevar a cabo este modelo económico, Fenicia contaba con una posición geográfica ventajosa: entre la zona continental de Oriente Próximo, con sus antiguos centros de cultura y sus grandes mercados (Mesopotamia, Anatolia y Siria), y el Occidente mediterráneo, con todos los recursos mineros y agrícolas que todavía estaban por descubrir y explotar.

Extensión aproximada de Fenicia
Extensión aproximada de Fenicia

ORIGEN Y BASES DEL COMERCIO FENICIO

Como seguramente podréis intuir, antes de la “aparición” de los fenicios en torno al 1200 a.C. ya existía cierta actividad de comercio marítimo en esta zona, ejercida sobre todo por ciudades costeras como Ugarit. Ya desde ese entonces ciertos productos artesanales (tejidos teñidos de púrpura, objetos de bronce, tallas de marfil…) eran característicos de la región, siendo objetos privilegiados que importaban las grandes potencias. Así pues, el comercio fenicio tiene una serie de antecedentes que le sirven de base, incorporando ahora una serie de importantes novedades derivadas de la crisis de los palacios reales. Por un lado, en las propias ciudades costeras el fin o la decadencia de los palacios hace que los comerciantes tengan que ejercer su actividad sin contar con todo el apoyo organizativo y financiero que hasta entonces habían recibido. Por otro lado, el fin o la decadencia de otros palacios obliga a los mercaderes a buscar mercados más desperdigados por el territorio y menos oficiales que los palaciegos.

Ubicación de Biblos, Tiro y otras ciudades de la costa mediterránea occidental
Ubicación de Biblos, Tiro y otras ciudades de la costa mediterránea occidental

Además, también hay que tener en cuenta que la desaparición del sistema regional del Bronce Final hace que la actividad mercantil sea más arriesgada, ya que se estimula la piratería. Vemos como la navegación siria se detenía por el sur a la altura del Delta egipcio, por el oeste en Chipre o Cilicia, y cortándole el paso las flotas egipcia o micénica. A raíz de la crisis del siglo XII (con un Egipto en apuros y los micénicos eliminados del tablero político), las naves fenicias no encuentran obstáculos para desarrollar su comercio, pudiendo dirigirse a metas lejanas, aprovechando la experiencia heredado de la navegación egipcia en el mar Rojo y la micénica en el Mediterráneo.

Dibujos basados en ejemplos reales de piezas cerámicas fenicias
Dibujos basados en ejemplos reales de piezas cerámicas fenicias

EL COMERCIO EN EL RELATO DE WEN-AMUN

Entre las muchas cosas para las que nos sirve, el relato de Wen-Amun (fuente de conocimiento egipcia de la que hablé en el anterior artículo) nos da una visión del comercio marítimo mediterráneo oriental a mediados del siglo XII a.C. Mientras que en el lado egipcio sigue habiendo un comercio basado en un agente palatino que parte con una dotación económica para conseguir los materiales demandados, en el lado siropalestino actúan varias flotas pertenecientes a casas comerciales privadas. Por estos motivos, la competencia, las represalias y la piratería están a la orden del día, tal y como demuestran, por poner un ejemplo, los poemas de Homero. En definitiva, el relato de Wen-Amun nos presenta un marco histórico bastante realista en el que podemos observar el despegue del comercio fenicio, dejando atrás el viejo comercio palatino de la Edad del Bronce final.

Dibujos basados en piezas reales de artesanía fenicia halladas en yacimientos arqueológicos
Dibujos basados en piezas reales de artesanía fenicia halladas en yacimientos arqueológicos

EXTENSIÓN DEL COMERCIO FENICIO

No se sabe con certeza, pero es posible que ya en su primera fase (siglo XI-IX a.C.) el comercio fenicio llegase bastante lejos, surcando las viejas rutas egipcias y micénicas. En el caso de las rutas más meridionales, tenemos una documentación más explícita y fiable, aunque referente a episodios aislados, dado que las ciudades fenicias no tenían acceso directo al mar Rojo. Por poner un ejemplo, en las campañas que emprenden conjuntamente el rey de Tiro y el de Jerusalén para conseguir el oro y el incienso del lejano país de Ofit (probablemente se refiera en la actualidad a Yemen o la costa norte de Somalia), Jerusalén aporta la travesía de su reino y el puerto de Esiongaber, el golfo de Aqaba, mientras que Tiro aporta sus barcos y su pericia marinera y comercial. Estas expediciones comerciales tienen un ritmo trienal, en el sentido de que se emplea un verano para el viaje de ida y el verano siguiente para el de vuelta. Además, hay que decir que posee un claro carácter estatal y no hace escalas intermedias, yendo directamente a la meta lejana rica en las materias preciadas.

Durante los siglos posteriores, del IX al VII a.C., la presencia fenicia en el Mediterráneo se intensifica, dejando más huellas arqueológicas. Las regiones más frecuentes son las grandes zonas mineras, como Cerdeña, el sur de España (los fenicios llamaban a nuestro país Tarshish), Túnez o Sicilia. A escala comercial, se advierte una competencia con los griegos, dotados de medios técnicos y objetivos similares, desembocando en una tendencia a repartirse las rutas y los mercados. Poco a poco, en los países del Mediterráneo occidental van apareciendo Estados cada vez más complejos desde el punto de vista organizativo, siendo el comercio fenicio un estimulante para la aparición de los progresos tecnológicos y urbanos necesarios.

Relieve de Senaquerib (Nínive) en el que se puede ver la flota fenicia
Relieve de Senaquerib (Nínive) en el que se puede ver la flota fenicia

En este contexto, los fenicios lo que más hacen es exportar productos artesanales característicos: objetos de bronce, tallas de marfil, telas bordadas y teñidas, y objetos de vidrio. La difusión y popularidad de estos productos artesanales fenicios da lugar a la moda orientalizante que se extiende por todo el Mediterráneo, incluyendo Grecia. Podemos usar, siempre con mucha cautela, al profeta Ezequiel como fuente de información para tener una visión de los horizontes y modalidades del comercio de Tiro durante los años finales del siglo VII a.C. En cuanto a los horizontes, se distinguen cuatro franjas concéntricas en relación con las materias importadas por Tiro: la más interior (Judá, Israel y Damasco) suministra productos agrícolas; la zona intermedia (alto Éufrates y Arabia septentrional) proporciona animales y lana; la tercera zona (Grecia, Anatolia, Alta Mesopotamia, Edom y Arabia) suministra productos artesanales y esclavos; y la cuarta zona, la franja exterior (España, es decir, Tarshish en el extremo occidental mediterráneo y el sur de Arabia en el extremo opuesto) proporciona metales y productos exóticos, como especias, piedras preciosas, ébano, marfil… A la hora de usar esta fuente, hay que tener en cuenta que seguramente está deformada por la fuente israelita que lo ha transmitido, no siendo del todo fiable. Sin embargo, al margen de todas sus deformaciones ideológicas, el texto nos sirve para explicar la importancia de la base financiera y de los productos manufacturados que exporta Tiro.

La red comercial de Tiro según el profeta Ezequiel
La red comercial de Tiro según el profeta Ezequiel

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