FUENTES DE CONOCIMIENTO DE LA UNIFICACIÓN DE EGIPTO

Artículo escrito por María González Rodríguez

Hacer un artículo en pocas palabras de los documentos de la unificación de Egipto, es prácticamente imposible, pero en este artículo he tratado de sintetizar las ideas principales y hacer un recorrido por los diferentes documentos que nos llevan a la unificación del país del Nilo.

Mapa que muestra la localización de Abidos, necrópolis de la ciudad de Tinis, desde donde se realizó la unificación de las dos Tierras
Mapa que muestra la localización de Abidos, necrópolis de la ciudad de Tinis, desde donde se realizó la unificación de las dos Tierras

Durante Nagada IIb, ca. 3200-3100 a.C. desde el Alto Egipto, en concreto desde la zona de Abidos se emprende el proceso de unificación de las “Dos Tierras” expandiéndose hasta al Delta donde había tierra fértil y cultivable y debido a que era una zona de contactos con el Próximo Oriente de donde llegaban materiales de prestigio por lo que a los reyes de Abidos les interesaba controlar esas rutas comerciales. Los conocidos objetos de la unificación son de tres tipos: mangos de cuchillo rituales, paletas votivas cosméticas y cabezas de maza que imitaban a las mazas usadas en la guerra. Algunos de estos documentos denominados de la unificación, han sido comprados en el mercado de antigüedades, como es el caso del cuchillo de Djebel el-Arak o la paleta de la caza. Otros han sido encontrados in situ, destacando de entre estos el grupo de documentos procedentes del Main Deposit de Hieracómpolis donde se encontraron las cabezas de maza de Narmer y de Escorpión o la famosa paleta de Narmer. Estos documentos no pueden ser leídos de forma directa, si no que debemos realizar una serie de interpretaciones, ya que lo que transmiten estos documentos no son hechos históricos fidedignos, si no hechos míticos y simbólicos.

A la izquierda filas de animales ordenadas en el mango de cuchillo de Brooklyn. A la derecha imagen de la paleta de los perros
A la izquierda filas de animales ordenadas en el mango de cuchillo de Brooklyn. A la derecha imagen de la paleta de los perros

Estos documentos tratan cuatro temas: la dialéctica orden-caos, la caza, la guerra y el ritual. El tema del orden y del caos podemos encontrarlo en documentos como el cuchillo de Brooklyn procedente de Abu Zaidan (Nagada III) donde se ven filas de animales ordenados o la contención del caos tratada en la paleta de los perros procedente del Main Deposit donde los perros  contienen el caos de los animales salvajes. La dualidad es muy importante en la mentalidad de los egipcios, no solo ven el mundo de manera dual, y conciben su propia tierra dividida en dos partes, en dos orillas, si no que ven el mundo de forma dual, y por eso el orden y el caos son necesarios. El tema de la caza queda retratado en la denominada paleta de la caza, del período Nagada IIIa. Según R. Tefnin muestra una caza simbólica con sus dos polos opuestos: la caza del herbívoro que sirve como alimento y la caza del león, ritual y prestigiosa. El rey es en última instancia el cazador por excelencia y en los documentos del dinástico temprano aparecerá representado con la vestimenta típica del cazador, faldellín corto, cola de toro y arma en lo alto, como ocurre en la paleta de Narmer.  En este documento volvemos a ver la importancia de la dualidad en la vida de los egipcios.

Paleta de la caza donde una serie de cazadores ataviados con diferentes armas, muestran la caza dual de herbívoros y fieras salvajes como los leones
Paleta de la caza donde una serie de cazadores ataviados con diferentes armas, muestran la caza dual de herbívoros y fieras salvajes como los leones

El tema de la guerra aparece en documentos como el cuchillo de Djebel el-Arak donde podemos observar motivos elamitas de la temática del señor de los animales, pero solo aparece esta temática con motivo elemita en este cuchillo, mientras que en otros cuatro documentos predinásticos aparece con un estilo autóctono. La temática bélica se organiza en términos duales en este cuchillo; se pueden ver dos grupos de combatientes, unos con trenza y otros sin ella y dos tipos de embarcaciones. La masacre del enemigo tiene su primer precedente en la tumba 100 de Hieracómpolis (HK100), donde también vemos el antes mencionado motivo del señor de los animales pero con un estilo autóctono. Este motivo de la guerra evoluciona en Nagada IIIb y vemos que se asocia el motivo de la guerra explícitamente a la figura del rey. Este era representado como un animal (el león, el toro, el halcón y el escorpión) que son fuerzas de la naturaleza. Esta representación del monarca como fuerza de la naturaleza se debe a que el rey debe dominar el caos. Este prestigio de gran fiera le viene dado por su tradición de cazador de bestias que en época monárquica se representara con la masacre de enemigos. Como cazador dominaba a las fieras de la naturaleza pero también podía ser representado como una de ellas pues el rey era un hombre con cualidades de fiera a la hora de dominar a sus enemigos. Se trata nuevamente de una representación dual.

Cuchillo de Djebel el-Arak donde podemos observar en el recto el motivo del señor de los animales
Cuchillo de Djebel el-Arak donde podemos observar en el recto el motivo del señor de los animales

Solo en los últimos documentos de la unificación, aquellos que corresponden a finales de Nagada IIIb, el rey es representado de forma humana, y de forma canónica como se hará durante toda la historia de Egipto. En la maza de escorpión podemos ver al rey ataviado como un cazador, realizando algún rito de fundación. Algunos autores han interpretado el escorpión que aparece cerca de él como su nombre, otros autores creen que se trata de Ka o de Narmer y que el escorpión hace referencia a la fuerza animal del rey. En la cabeza de maza de Narmer se representa el festival Sed, en concreto dos de sus ceremonias: el botín obtenido de las campañas militares y la escena en la que se representaba la muerte y el renacimiento del rey, donde aparece amortajado y con un mayal. La paleta de Narmer se considera el documento de la unificación más importante de todos, en él vemos por primera vez al rey, en este caso Narmer, tocado con las dos coronas: la corona roja del Bajo Egipto y la corona blanca del Alto Egipto. Estas dos coronas son en realidad de origen altoegipcio, pero con Narmer se implantan ya los principios de una monarquía y un Estado egipcio definidos a través de la dualidad, de manera que las coronas al igual que otros símbolos como: Seth y Horus, el junco o la planta de papiro o la capilla zoomorfa frente a la abovedada serán elementos que harán referencia a las dos tierras de Egipto como duales de la misma realidad. Durante la unificación aparecerían otros símbolos como la caña y la abeja o Nekhbet y Uadjet.

En la paleta de los buitres, otro de los documentos de la unificación podemos observar como el rey, masacra enemigos bajo la forma de un león
En la paleta de los buitres, otro de los documentos de la unificación podemos observar como el rey, masacra enemigos bajo la forma de un león

Este último documento de la unificación simboliza un punto y aparte en la historia de Egipto. Por un lado representa en final de una tradición iconográfica. Después de la paleta de Narmer, no serán utilizados de nuevo ninguno de los soportes de los llamados documentos de la unificación, tampoco volverán a utilizarse motivos elamitas y el rey ya no será representado nunca más como una fuerza de la naturaleza, es decir, en Narmer es la última vez que el rey es representado como un animal. Sin embargo la paleta de Narmer representa también una nueva realidad iconográfica, como la del rey masacrando al enemigo que será utilizada durante toda la historia de Egipto, el rey como un símbolo de orden frente al caos y la dualidad del estado unificado representado en las dos coronas.

Paleta de Narmer donde vemos en el recto al rey con la corona roja y como un toro masacrando a enemigos y en el verso masacrando a los deltitas tocado con la corona blanca
Paleta de Narmer donde vemos en el recto al rey con la corona roja y como un toro masacrando a enemigos y en el verso masacrando a los deltitas tocado con la corona blanca

Artículo escrito por María González Rodríguez

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