EL COMPLEJO FUNERARIO DE MENTUHOTEP II

Mentuhotep II en uno de los relieves de Deir el Bahari

Segunda parte del artículo originalmente escrito por mí para el número 5 de la revista Egiptología 2.0, descargable en este enlace

De los más de cincuenta años de reinado de Mentuhotep II no solo hay que destacar la reunificación de Egipto y sus numerosas campañas militares, sino también la construcción de multitud de edificios. Aunque muchos de ellos ya no existen, otros templos y capillas que erigió se encuentran a día de hoy todavía en el Alto Egipto, en sitios como Dendera, Gebelein, Abydos, Tod, Armant, Elkab, Karnak y Asuán. Sin duda, el más impresionante de los edificios conservados de este soberano es su complejo funerario, ubicado en Deir el Bahari, en la orilla occidental de Tebas.

Estatua de Mentuhotep II
Estatua de Mentuhotep II

Los soberanos de la dinastía XI, en su versión local tebana anterior a Mentuhotep II, fueron enterrados en una tipología de tumbas específica para la Tebas del Primer Periodo Intermedio, la tumba saff. Eran unas tumbas excavadas en la roca que contaban con un patio delantero, tras el cual había un pórtico de pilares cuadrangulares que conducía a la zona privada, compuesta de una capilla funeraria y una cámara funeraria, a lo que habría que sumar una serie de tumbas subsidiarias a los lados del patio para albergar a otros miembros de la familia real y cortesanos.
En el caso de las tumbas saff de los tres soberanos Intef (2125-2055 a.C.), cada una tenía un gran patio de 300 metros de longitud y 75 metros de anchura, ubicado todo a una profundidad de cuatro o cinco metros de la superficie, en una montaña con una mezcla particularmente dura de roca y barro. En cualquiera de los casos, los patios servían de antesala a las grandes fachadas de los hipogeos, formadas por una doble fila de entre veinte y veinticuatro pilares excavados directamente en el acantilado de roca. Tras los pilares, un corredor seguía el eje central de la tumba y conducía a una habitación destinada al culto, desde la cual un nuevo corredor permitía la entrada a la cámara funeraria. A pesar de que estas tumbas se encuentran en muy mal estado en la actualidad, algunos de los restos encontrados nos dan a entender que pudieron estar revestidas de losas de arenisca y parcialmente decoradas.

Una de las posibles reconstrucciones del complejo funerario de Mentuhotep II
Una de las posibles reconstrucciones del complejo funerario de Mentuhotep II

En contraposición con esta tipología de construcciones funerarias de sus antepasados más directos, Mentuhotep II va a erigir una estructura organizada en diversos niveles, a los que se accedía por medio de rampas que llevaban a un patio y a la zona más privada, un lugar sagrado dedicado a la diosa Hathor en el corazón de la montaña de Tebas. En la parte baja del recinto se abría un primer templo a imitación de los de las pirámides, contando probablemente a ambos lados de la rampa de acceso con sicómoros, árboles relacionados con la supervivencia en el Más Allá. Por lo que conocemos, los diferentes niveles del complejo estaban decorados con relieves, y en la parte superior se encontraba una estructura de la que no tenemos mucha información. Acerca de lo que pudiera culminar el complejo se barajan tres teorías, basadas en que esa estructura fuera una pirámide, un terraplén plano de piedra, o un montículo de tierra con árboles. Más allá de su rupturismo con el pasado, el complejo funerario de Mentuhotep II supone todo un símbolo del renacimiento egipcio al alcanzar varios hitos: entre otros, ser la primera estructura regia que puso el énfasis en las creencias osiriacas, contar con terrazas y deambulatorios en forma de galerías abiertas añadidas al edificio central, o el diseño anteriormente mencionado de la arboleda de sicomoros.

Restos del complejo funerario
Restos del complejo funerario

Las tumbas de las esposas de Mentuhotep II, Neferu y Tem (la madre del futuro Mentuhotep III) también se encuentran en el complejo funerario. Mientras que la segunda fue enterrada en una tumba en la parte posterior del templo del recinto, la primera lo fue en una tumba en la roca, excavada dentro del muro norte del temenos del patio anterior. Además, detrás del edificio central, a lo largo del corredor occidental, se encontraron capillas y tumbas para seis mujeres, cuatro de las cuales poseían el título de esposa real. Todas parecen haber sido de categoría inferior a Neferu y Tem, compartiendo el hecho de que eran muy jóvenes, ya que la más joven solo tenía cinco años y la más vieja veintidós. El significado de estas “esposas” es aún muy incierto. Pudieron ser hijas de nobles a los cuales el rey deseaba tener controlados, aunque la teoría más aceptada es que pudieron formar parte de algún culto de la diosa Hathor, de la que aparecen mencionadas como sacerdotisas.

Mentuhotep II en uno de los relieves de Deir el Bahari
Mentuhotep II en uno de los relieves de Deir el Bahari

Segunda parte del artículo originalmente escrito por mí para el número 5 de la revista Egiptología 2.0, descargable en este enlace

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