EL GOBIERNO DE LAS POLIS GRIEGAS

Introducción

La Época Arcaica es una fase cronológica de la Historia de la Antigua Grecia que se extiende aproximadamente entre el 750 y el 490 a.C., y que supone el momento decisivo de formación de los grandes logros alcanzados por la civilización griega a nivel político, cultural e intelectual en los siglos posteriores. Obviamente, no todo fue prosperidad y desarrollo en la Época Arcaica, ya que las guerras, no solo de unas ciudades-Estado con otras sino también en el seno interno de las mismas, se hicieron cada vez más frecuentes. No obstante, a nivel general podemos decir que la Época Arcaica de la Antigua Grecia fue un periodo en el que los ciudadanos vivían juntos en un estado de relativa paz, armonía y prosperidad.

Ánfora griega de figuras negras del último tercio del siglo VI aC
Ánfora griega de figuras negras del último tercio del siglo VI a.C.

A nivel general, las estructuras de gobierno de las polis griegas de comienzos del siglo VII a.C. siguieron un mismo esquema de funcionamiento, y solo se diferenciaban unas de otras en sus rasgos particulares de la región. Ese esquema pasaba por tres características fundamentales: en primer lugar, el cargo de basileus supremo o bien fue abolido por completo o bien vio su poder drásticamente reducido. Eso nos lleva al segundo punto, ya que las funciones de gobierno anteriormente ejercidas por el basileus ahora van a ser repartidas entre varios magistrados. Y por último, en tercer lugar, la importancia del “consejo de ancianos” aristocrático se incrementó, al contrario que la de la asamblea del pueblo, que disminuyó. Como podréis imaginar, todos estos cambios en la forma de gobierno no se produjeron de la noche a la mañana, por lo que se considera que tuvieron que pasar al menos dos generaciones para que se llevaran a cabo.

Mapa de las principales ciudades-Estado griegas atemporales
Mapa de las principales regiones históricas griegas atemporales

Para poder hacer frente a las nuevas condiciones socioeconómicas creadas por el crecimiento acelerado de la población, y por consiguiente, a la mayor explotación de la tierra y de los recursos naturales, el incremento de la productividad y la riqueza, la expansión del comercio, y a unas relaciones interestatales más complejas, se hizo necesario establecer un sistema de organización y control social más complejo. Los griegos de época posterior llamarían oligoi (de donde viene “oligarquía”, el gobierno de una minoría) al tipo de gobierno en el que unas pocas familias poderosas hacían un pacto de cooperación para subdividir las esferas de poder (administrativo, militar, religioso y judicial) entre una serie de magistraturas de duración limitada y carácter no hereditario. Asimismo, los oligarcas que ejercían el poder se llamaban a sí mismos los áristoi, traducido como los “mejores” y de donde viene la palabra aristocracia. Dentro de este sistema, cada ciudad-Estado desarrolló su propio sistema de magistraturas adaptadas a sus necesidades peculiares, de tal modo que las más grandes, como Atenas, tenían más necesidad de oficiales que las más pequeñas. A medida que la población, y por tanto, la complejidad de la sociedad fue creciendo, se hizo necesario crear nuevos magistrados con funciones más específicas, como pudieron ser los tesoreros o los superintendentes de las obras públicas. Por seguir con el ejemplo de Atenas, cabe decir que, si a finales del siglo VI a.C. esta polis contaba con varias docenas de magistrados, un siglo después llegaba casi a los setecientos.

Mapa del Ática mostrando Atenas y sus principales centros de población circundantes
Mapa del Ática mostrando Atenas y sus principales centros de población circundantes

A grandes rasgos no existía una jerarquía entre las magistraturas más altas, si bien es cierto que en muchas polis existía un magistrado principal considerado como el administrador jefe, recibiendo el nombre de árchon (traducido como “mandatario”) en Atenas y otras ciudades-Estado de la Grecia central, y el de prytanis en Corinto y las polis de Jonia. Muchas de las polis más pequeñas eran gobernadas por pequeñas juntas o colegios de magistrados, que se repartían las funciones de gobierno sin fijar las obligaciones específicas de cada uno. Por otro lado, a mediados del periodo hay que destacar que en la mayoría de lugares la duración de los cargos era de un año, no pudiendo volver a ocuparlos de nuevo hasta que pasara un número de años fijado de antemano. Esta duración tenía una doble funcionalidad: por un lado, poner límites al poder de cada magistratura para así luchar contra la potencial corrupción que podría surgir, y, por otro lado, repartir el honor de ocupar una magistratura entre toda la comunidad de aristócratas.

Mapa con la ubicación de Corinto y las ciudades de su entorno
Mapa con la ubicación de Corinto y las ciudades de su entorno

A pesar de la gran importancia y trascendencia de las magistraturas para la Historia de la política griega, el verdadero centro de poder en el gobierno de las ciudades-Estado de la Época Arcaica fue el Consejo. Sus miembros eran reclutados normalmente entre los magistrados de mayor rango, que pasaban a formar parte de este organismo cuando dejaban su magistratura, y, a diferencia de éstas, la pertenencia en el Consejo podía ser bastante duradera o incluso vitalicia. Por este motivo, el Consejo tenía una supremacía política sobre todos los magistrados, y no solo por el hecho de que sus cargos solo duraran un año, sino porque no muchos querrían oponerse al organismo de gobierno al que querrían pertenecer en el futuro.

Por último hay que mencionar la capacidad limitada que en esta nueva época va a tener la asamblea de ciudadanos adultos para poder influir en la política griega. Algunas polis excluyeron de la asamblea a los más pobres y establecieron restricciones de carácter económico, mientras que otras redujeron el número de las reuniones y temáticas que se podían plantear. Afortunadamente, y como iremos viendo, la soberanía política total del consejo aristocrático fue breve, puesto que con el paso del tiempo, la autoridad y diversidad de la asamblea se fue ampliando, de tal manera que antes de que finalizara la Época Arcaica en todas las polis oligárquicas la asamblea popular había alcanzado mayor poder que el consejo aristocrático.

Moneda ateniense de plata del siglo V a.C.
Moneda ateniense de plata del siglo V a.C.

Bibliografía

BARCELÓ, P. (2001): Breve historia de Grecia y Roma. Alianza, Madrid.

CÁNFORA, L. (2003): Aproximación a la historia griega. Alianza, Madrid.

GÓMEZ ESPELOSÍN, F. (2001): Historia de la Grecia antigua. Akal, Madrid.

LANE, R. (2008): El mundo clásico. La epopeya de Grecia y Roma. Crítica, Barcelona

POMEROY, S. [et.al.] (2012): La antigua Grecia. Historia política, social y cultural. Crítica, Barcelona.

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