LAS TIRANÍAS EN LA GRECIA ARCAICA

Tiranos de la Antigua Grecia
Tiranos de la Antigua Grecia

Introducción

La Época Arcaica es una fase cronológica de la Historia de la Antigua Grecia que se extiende aproximadamente entre el 750 y el 490 a.C., y que supone el momento decisivo de formación de los grandes logros alcanzados por la civilización griega a nivel político, cultural e intelectual en los siglos posteriores. Obviamente, no todo fue prosperidad y desarrollo en la Época Arcaica, ya que las guerras, no solo de unas ciudades-Estado con otras sino también en el seno interno de las mismas, se hicieron cada vez más frecuentes. No obstante, a nivel general podemos decir que la Época Arcaica de la Antigua Grecia fue un periodo en el que los ciudadanos vivían juntos en un estado de relativa paz, armonía y prosperidad.

Moneda griega de plata encontrada en Masilia, del siglo V aC
Moneda griega de plata encontrada en Masilia, del siglo V a.C.

Características de las tiranías griegas

Aproximadamente entre el 670 y el 500 a.C., gran parte de las ciudades-Estado griegas experimentaron durante un determinado tiempo una nueva forma de gobierno, basada en la toma de decisiones de un solo hombre, el týrannos. Se trataba del gobierno de un solo hombre que se hacía con el poder mediante un golpe de Estado y lo ejercía de manera ilegítima, siendo equivalente a lo que hoy llamaríamos un dictador, aunque no necesariamente con el sentido negativo que tiene en la actualidad. Desgraciadamente, solo conocemos con un relativo detallismo a unos pocos de las docenas de tiranos que se hicieron con el poder en sus respectivas polis. Aun así, aunque no se pueda hablar mucho particularmente de cada uno, sí que es posible esbozar un esquema general de esta forma de gobierno.

Grupo escultórico que representa a los asesinos del tirano Hiparco de Atenas
Grupo escultórico que representa a los asesinos del tirano Hiparco de Atenas

El primer rasgo destacable de estas tiranías que siempre fueron de corta duración. A pesar de que todos los tiranos intentaron crear dinastías legando el poder a sus hijos, no hubo ninguna que durara más de tres generaciones, y la mayoría no superaron las dos. Estos tiranos podían pertenecer o no a la más alta élite social de la polis, aunque compartían que todos eran miembros de la aristocracia. Otra característica compartida por los tiranos es que eran individuos conocidos por los grandes servicios prestados a sus respectivas polis. Por poner algunos ejemplos, Fidón de Argos fue un basileus hereditario antes de convertirse en tirano, Cípselo de Corinto y Ortágoras de Sición habían ocupado el cargo de polemarchos, y Cilón de Atenas se había hecho famoso tras su victoria en los Juegos Olímpicos. Seguro que os preguntáis cómo es posible que estas formas de gobierno surgieran. Esto es fácilmente comprensible si tenemos en cuenta las constantes luchas internas entre las familias aristocráticas por la obtención de honores y la supremacía en sus respectivas polis, especialmente entre los siglos VII y VI a.C. En otras palabras, la intervención de un hombre fuerte que fuera capaz de detener o frenar todas estas rencillas nobles que impedían prosperar a la sociedad  era mayoritariamente bien recibida por el resto de la población.

Busto atribuido al tirano Cilón de Atenas
Busto atribuido al tirano Cilón de Atenas

La toma de poder de los tiranos

Como os podréis imaginar, para poder acceder al poder estos hombres necesitaban recursos y hombres. Uno de sus principales fuentes de recursos eran los aristócratas descontentos de la propia polis, es decir, los excluidos del círculo dirigente. A ellos podía sumarse también una fuerza mercenaria no originaria de la polis, proporcionada por algún tirano amigo o por el imperio persa. En el caso del tirano mejor conocido, Pisístrato de Atenas, se sabe que contó con múltiples recursos, entre ellos una tropa de guardias de corps locales, mercenarios, y soldados propocionados por poderosos extranjeros. Aun así, como contaremos en su momento, Pisístrato no se hizo con el poder en Atenas hasta la tercera intentona de golpe de Estado. Aun así, ninguno de estos tiranos podría haberse hecho con el poder en sus respectivas polis sin el apoyo de los propios ciudadanos, sobre todo de los hoplitas retirados. Más allá de los recursos, lo único que necesitaba un aspirante a tirano para triunfar era contar al menos con la pasividad de los ciudadanos y la negativa de los hoplitas a defender a los nobles.

Busto del tirano Pisístrato de Atenas
Busto del tirano Pisístrato de Atenas

La toma de poder solía venir seguida de actos violentos contra los ricos, como los de Cípselo de Corinto, que asesinó o desterró a muchos y confiscó sus tierras, muchas de las cuales pasaron a manos de los ciudadanos más pobres. Además, los tiranos promulgaron leyes destinadas a restringir el poder y los privilegios de la aristocracia, como las leyes suntuarias, que pretendían poner coto al lujo y ostentación aristocrática. Al contrario de lo que suele suceder en la actualidad con las dictaduras, bajo el gobierno del tirano muchas polis progresaron y alcanzaron niveles de desarrollo desconocidos hasta entonces. Los grandes programas de construcciones, que incluían templos y otros grandes edificios, puertos y fortificaciones, o servicios urbanos como el suministro de agua o el sistema de drenaje, convirtieron las capitales de las polis en grandes ciudades, donde también floreció el comercio y la artesanía.

El final de las tiranía

Los tiranos griegos de la época arcaica habían obtenido el apoyo popular a la hora de hacerse con el poder gracias a sus hazañas y su carisma personal, cosas de las que carecían sus hijos y herederos en muchos casos. Además, éstos eran los herederos de un cargo inexistente, por lo que eran extremadamente vulnerables. Unos cuantos salieron adelante por sus propios méritos, pero la mayoría tuvo que recurrir a medidas cada vez más extremas para reprimir a la cada vez más exacerbada oposición. Por regla general, los tiranos fueron derrocados y condenados al exilio o a la muerte junto a sus familias, del mismo modo que los aristócratas regresaron y restauraron la oligarquía.

Busto de Periando, hijo y sucesor del tirano Cípselo de Corinto
Busto de Periando, hijo y sucesor del tirano Cípselo de Corinto

Bibliografía

BARCELÓ, P. (2001): Breve historia de Grecia y Roma. Alianza, Madrid.

CÁNFORA, L. (2003): Aproximación a la historia griega. Alianza, Madrid.

GÓMEZ ESPELOSÍN, F. (2001): Historia de la Grecia antigua. Akal, Madrid.

LANE, R. (2008): El mundo clásico. La epopeya de Grecia y Roma. Crítica, Barcelona

POMEROY, S. [et.al.] (2012): La antigua Grecia. Historia política, social y cultural. Crítica, Barcelona.

2 Trackbacks / Pingbacks

  1. CILÓN Y DRACÓN DE ATENAS | Historiae
  2. Causas de las Guerras Médicas | Historiae

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.