CRÍTICA DE “EXODUS”

Uno de los fotogramas de la película, con Christian Bale y Joel Edgerton en primer plano

Artículo sobre la película Exodus escrito por Jorge Álvarez, licenciado en Historia.

Crítica de “Exodus”

La mediocridad del Hollywood actual, la miseria artística y conceptual que pide arriesgar lo más mínimo y ha sumido el cine norteamericano en la peor crisis de su historia, ha llevado a las productoras a instalarse en un estado continuo de producción y estreno de remakes, uno detrás de otro como las olas en la playa, a cual peor y más innecesario.

Cabía esperar que los cineastas con ínfulas, aquellos que trascienden -aunque sea un poco- la condición de meros operarios en serie, dieran un puñetazo en la mesa y se atrevieran a romper esas arenas movedizas en las que se hunde el cine un año sí y otro también ya desde hace demasiado. Pero Ridley Scott no será uno de ellos; no sólo porque su carrera fue decayendo progresivamente -y cada vez cogiendo mayor velocidad- tras Blade runner, sino porque en el año 2000 hizo el remake-plagio más descarado de la historia del séptimo arte y le fue tan bien que levantó el vuelo cuando llevaba ya una buena temporada arrastrándose por el fondo de su fosa séptica. Así que debió de pensar que si Gladiator había sido un chollo ¿por qué no repetir la jugada? Y se fijó en otro clásico al que asaltar, Los diez mandamientos.

Cartel de la película "Los Diez Mandamientos"
Cartel de la película “Los Diez Mandamientos”

La historia de Moisés ha conocido sucesivas versiones en la pantalla desde que en 1923 Cecil B DeMille rodara la primera, muda, aunque fue la que él mismo dirigió en 1956 la que verdaderamente ha quedado en el recuerdo de los espectadores: la que protagoniza Charlton Heston como el profeta bíblico junto a  Yul Brinner en el rol de Ramsés II y Anne Baxter en el de Nefertari, más otros secundarios de lujo como Edward G. Robinson, John Derek, Yvonne de Carlo y Debra Paget. Más tarde la RAI haría una serie televisiva en 1977 con Burt Lancaster (de la que se realizó un montaje especial para su estreno en salas comerciales) y en 1998 Dreamworks presentó El príncipe de Egipto, un filme de dibujos animados que venía a ser una versión musical de Los diez mandamientos.

Así que ya llevábamos dieciséis años sin judíos errantes, malvados egipcios explotadores, plagas pintorescas, aguas que se abren milagrosamente y zarzas ardiendo. Demasiado, por lo visto, y Scott nos puso a temblar a todos anunciando la puesta en marcha de Exodus. Dioses y reyes. El título hace obvia referencia al libro de la Biblia que cuenta aquel pasaje, del que siempre hemos de tener en cuenta que no hay más referencias historiográficas, lo que hace a muchos investigadores sospechar que carece de historicidad y que se trató más bien de una leyenda creada para explicar el origen del pueblo hebreo, como han hecho tantos otros pueblos de pasado incierto.

Al fin y al cabo hay demasiados puntos oscuros (negrísimos, más bien), en todo ello: Moisés, por ejemplo, aparece citado en la Biblia casi exclusivamente, sin que se tenga la más mínima prueba de su existencia (por mucho que la tradición le atribuya la autoría del texto del Éxodo y del Pentateuco en general) y con una historia detrás sospechosamente parecida a la de Sargón de Akkad.

Cartel de la película "Exodus. Dioses y reyes"
Cartel de la película “Exodus. Dioses y reyes”

Lo cierto es que toda la aventura de Moisés es un enigma sobre el que no hay forma de que los arqueólogos se pongan de acuerdo. Incluso los defensores de su existencia apuntan más bien a que era egipcio, ya que la presencia de hebreos en el país del Nilo es discutible y no digamos ya la fecha concreta en que habría que situarla: en el período hicso según unos; en el reinado de Akhenatón dicen otros; en el de Ramsés II ilustra el cine…

Alguna teoría incluso habla de más de un éxodo, durante reinados de faraones distintos. Imposible saber nada seguro ante la ausencia absoluta de reseñas de los propios egipcios. Y como resulta que tampoco se ha encontrado registro arqueológico alguno, tampoco es posible determinar con exactitud el itinerario seguido por Moiśes al frente de los suyos. Lo dicho: muy sospechoso.

El director Ridley Scott junto a Sigourney Weaver
El director Ridley Scott junto a Sigourney Weaver

La película de Scott se apunta a la moda, un tanto chirriante, de intentar dar explicación racional a las cosas. Las plagas tienen su causa científica, ambiental, al igual que la apertura y posterior cierre de las aguas del Mar Rojo (con sus tiburones y todo) se debe a un maremoto originado por un meteorito. Asimismo, el trato de Moiśes con Yahvé parece obedecer a una jugada en falso de su mente, si bien ese cientifismo parece obviarse cuando la maldición divina cae sobre Egipto y mata a los primogénitos egipcios exclusivamente sin mayor explicación.

Claro que de un tiempo a esta parte los guiones con los que trabaja este director no destacan precisamente por su rigor ni por su coherencia y ahí está el desmadre de Prometheus, una de las cotas más bajas de su filmografía si no la que más, para demostrarlo. Y eso que el libreto de Éxodus lo firman nada menos que cuatro autores: Adam Cooper, Bill Collage, Jeffrey Caine y Steven Zaillian (este último oscarizado por La lista de Schindler).

Uno de los fotogramas de la película, con Christian Bale y Joel Edgerton en primer plano
Uno de los fotogramas de la película, con Christian Bale y Joel Edgerton en primer plano

Artículo escrito por Jorge Álvarez, licenciado en Historia.

Para saber más

Crítica de “Exodus” (II)


       Jorge Álvarez es licenciado en Historia y diplomado en Archivística y Biblioteconomía. Fue fundador y director de la revista Apuntes (2002-2005), creador del blog “El Viajero Incidental”, y bloguero de viajes y turismo desde 2009 en “Viajeros”. Además, es editor de “La Brújula Verde”. Forma parte del equipo de editores de Tylium.

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