CRÍTICA DE “FUGA DE ALCATRAZ”

Fragmento de un artículo publicado originalmente por Sergio Alejandro Chifflet en el blog El Kronoscopio el día 10/06/2017. Puedes acceder al artículo completo a través de este enlace

San Francisco, 18 de enero de 1960. Frank Lee Morris (Clint Eastwood), un preso muy inteligente especializado en fugas, es trasladado a Alcatraz, cárcel de máxima seguridad situada en una isla rocosa en medio de la Bahía de San Francisco. El Alcalde del lugar le asegura con su vida, que dicha prisión es una cárcel de la que no podrá escapar. Frank, en toda su trayectoria, nunca vio un reto tan fascinante, por ello, junto con otros presos, ideará un plan para escapar de Alcatraz. El y otros reclusos empiezan a preparar minuciosamente un plan de fuga que concretarían la noche del 11 de junio de 1962. Este hecho se ha convertido en un mito, y -según sugiere la película- provocó el cierre de la prisión. El protagonista es Frank Morris, un experto en fugas, que tras una charla con el alcaide de la prisión, ve su final predestinado fugándose de la prisión. Para ello se alía con otros tres presos más, y en la película, podemos ver como se llevó a cabo el plan de fuga minuciosamente.

Fotografía de los tres presos de la fuga en la realidad

La prisión

Emplazada en una isla descubierta por el español Juan Manuel de Ayala, en 1775, la cárcel estuvo en uso durante 29 años, desde 1934 hasta el 21 de marzo de 1963, albergando un total de 1545 reclusos. Al encontrarse en una isla, todo el que quisiera fugarse tendría que atravesar a nado las frías aguas de la bahía, exponiéndose a sufrir una hipotermia o un ataque por parte de los supuestos tiburones que había en la bahía. Las duchas se llevaban a cabo con agua muy caliente para evitar que su cuerpo se acostumbrara al agua fría. Para evitar los motines y las fugas, cada día se efectuaban trece recuentos individuales, seis de conjunto así como aquellos que se ordenasen de modo imprevisto. La prisión contaba con 336 celdas, que nunca se ocuparon por completo. El número más alto jamás registrado fue de 302, y el número más bajo 222. El número medio de reclusos durante los 29 años de servicio fue de alrededor de 260. Había aproximadamente 1.545 hombres en total encarcelados allí, si bien se emitieron 1.576 números, más de treinta convictos fueron devueltos a Alcatraz con diferentes números emitidos. En 1934, estando en Alcatraz, Alphonse Gabriel Capone, más conocido como Al Capone, se convirtió en uno de los reclusos más famosos de la cárcel. Capone, ya maduro, comenzó a mostrar signos de demencia, probablemente a causa de una sífilis sin tratar, que le contagió una prostituta siendo joven. Pasó gran parte de sus últimos años de reclusión en el hospital de la prisión y finalmente fue liberado el 16 de noviembre de 1939.
Prisión de Alcatraz

La fuga

Muchos meses, grandes dosis de paciencia, cucharas y cuchillos robados de la cocina de la prisión, unas cabezas de muñecos e impermeables de varios internos para construir una especie de balsa. Estos son los elementos que necesitaron Frank Morris y John y Clarence Anglin para protagonizar la fuga más famosa de la cárcel de Alcatraz, la prisión de máxima seguridad considerada hasta entonces un lugar infranqueable. Cincuenta años después de este episodio, que ha inspirado novelas y películas, el paradero de los tres hombres que se escaparon sigue siendo un misterio. Algunas teorías apuntan a que fallecieron en las aguas de la bahía de San Francisco. Pero otros, incluido el agente Michael Dyke, el único oficial que sigue destinado a investigar el caso, consideran que “lograron la hazaña”. Ninguno de los tres era un delincuente de los considerados peligrosos. No eran asesinos ni violadores. Estaban en la cárcel por robar bancos, pero les trasladaron a la prisión de máxima seguridad entre 1960 y 1961 porque se habían fugado con facilidad de otros centros. De estar vivos, hoy serían octogenarios. Sus delitos prescribirán cuando cumplan 100 años.
Cartel de la película
Morris empezó a planear su fuga en cuanto llegó a Alcatraz. Tras observar la rejilla que servía de ventilación para las celdas, comprobó que tanto ésta, como la pared donde se encontraba empotrada no eran muy sólidas. Advirtió enseguida que arrancando el cemento de alrededor podría quitarla, y agrandar el agujero lo suficiente como para poder pasar a través de él y llegar al pasillo de mantenimiento, situado detrás y paralelamente a las celdas. Para lograr su propósito, fue ayudado por otros tres prisioneros y amigos: John Anglin, su hermano Clarence Anglin y Allen West. Los cuatro internos comenzaron la formulación de una estrategia de escape, bajo la dirección de Morris, el más inteligente de los cuatro, después de que se asignaron las celdas adyacentes en diciembre de 1961. Trabajaron por la noche durante los siguientes seis meses, ampliando gradualmente las aberturas de los conductos de ventilación en las paredes de sus celdas, utilizando hojas de sierra que encontraron desechados en los terrenos de la prisión, cucharas robadas del comisario, y una taladro improvisado a partir del motor de una aspiradora rota. Ocultaron los agujeros con cartón y pintura, y su ruido de trabajo con el acordeón de Morris.
Clint Eastwood en una de las escenas de la película

Fragmento de un artículo publicado originalmente por Sergio Alejandro Chifflet en el blog El Kronoscopio el día 10/06/2017. Puedes acceder al artículo completo a través de este enlace

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