CRÍTICA DE “EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI”

El actor Alec Guinness caracterizado como el Coronel Nicholson

Fragmento de un artículo publicado originalmente por Sergio Alejandro Chifflet en el blog El Kronoscopio el día 07/11/2015. Puedes acceder al artículo completo a través de este enlace.

El cine nos ha mostrado en varias ocasiones historias sobre los prisioneros de guerra durante la II Guerra Mundial, míticas películas que han convertido en legendarios a varios de sus protagonistas, pero en algunas ocasiones la verdadera historia estaba bastante alejada de la realidad. El “Puente 277″ saltó a la fama gracias a la novela de Pierre Boulle publicada en 1952 con el nombre de “El Puente sobre el río Kwai” y, sobre todo, a la película homónima de 1957, filmada en Sri Lanka, ganadora de 7 Oscar. Pierre Boulle (autor también de “El Planeta de los Simios”) había sido un ingeniero del ejército francés capturado en Singapur durante la II Guerra Mundial. Su experiencia de 2 años de trabajos forzosos y los testimonios de oficiales franceses a los que conoció sirvieron como base para su novela, pero los personajes y el argumento principal son ficticios. De hecho, hubo en realidad dos puentes en la zona: uno de madera y otro de acero. Ambos fueron destruidos en bombardeos durante la guerra y reconstruidos en poco tiempo, pero el de madera se perdió finalmente para siempre, quedando sólo el de metal. En la década posterior a la guerra, la línea del Tren de la Muerte fue reconstruida parcialmente y aún hoy sigue activa desde Bangkok hasta Nam Tok (210km).

La película “El puente sobre el río Kwai“ fue una producción británica-estadounidense de 1957 que dirigió David Lean, cuyo guión lo adaptaron Carl Foreman y Michael Wilson a partir de la novela escrita en 1953 por Pierre Boulle con el mismo nombre. Estaba basada en unos hechos reales, aunque no del todo ciertos, acontecidos en el campo de concentración de Tamarkan. El cine, una vez más, a través de una de esas grandes películas clásicas consagró e hizo conocida por todos la historia del puente sobre el río Kwai. La película, que se llevó siete estatuillas de los Oscar, es un clásico del cine.

El actor Alec Guinness caracterizado como el Coronel Nicholson

La película trata sobre la complicada situación de los prisioneros de guerra británicos durante la Segunda Guerra Mundial . Los prisioneros británicos deben construir por orden de los japoneses un puente sobre el río Kwai, en Tailandia, para que pase el ferrocarril desde Birmania hacia Siam. Al principio su instinto es sabotear el puente, pero, la construcción está bajo la dirección del coronel Nicholson (Alec Guinness), un ingeniero y el oficial más antiguo al mando de los prisioneros. Después de conseguir su propósito de alejar de los trabajos manuales a los oficiales no sin cierta dificultad, presta una colaboración a los japoneses en la construcción del puente  que podría considerarse traición. Él está convencido -y convence a los demás prisioneros- de que el puente debe ser construido como un símbolo de la moral británica, el espíritu y la dignidad ante las circunstancias adversas en las que se encuentran. Al principio, los prisioneros admiran al coronel Nicholson cuando es liberado tras ser encerrado por los japoneses por negarse a construir el puente en lugar de comprometer sus principios para el beneficio del comandante japonés Saito (Sessue Hayakawa). Los aliados han enviado una misión a la selva, dirigida por el mayor Warden (Jack Hawkins), cuyo objetivo es volar el puente que han construido los prisioneros británicos antes de que pase el primer tren por él.

El actor Sessue Hayakawa caracterizado como el Coronel Saito
Pero si la película se basó en una novela, la novela parte de una historia real, ocurrida en Birmania durante la Segunda Guerra Mundial. El puente sobre el río Kwai fue construido realmente por prisioneros aliados, principalmente ingleses, holandeses y australianos. El puente formaba parte de una línea de ferrocarril de más de 400 kilómetros de longitud, que fue construida en menos de año y medio entre 1942 y 1943. Es obvio que la mano de obra “esclava” de los soldados de guerra fue una buena ayuda para conseguir su construcción en este tiempo, a pesar del terreno. 68.000 prisioneros de guerra ayudaron a 200.000 obreros en el proyecto, y la construcción de toda la vía férrea se llevó la vida de 18.000 de los primeros y 78.000 de los segundos. Impresionantes números. Sólo la construcción del puente costó 200 vidas a los prisioneros de guerra. Y estas 200 muertes perdieron el poco sentido que tenían cuando en 1945 la aviación norteamericana acabó con el puente, que fue reconstruido después de la guerra.
Cartel en español de la película

Fragmento de un artículo publicado originalmente por Sergio Alejandro Chifflet en el blog El Kronoscopio el día 07/11/2015. Puedes acceder al artículo completo a través de este enlace.

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