Introducción a la Historia de la Corona de Aragón

Artículo escrito por Luis Galan Campos, graduado en Historia

Introducción

En la España del siglo XXI asistimos al choque de identidades muy diferentes. Por un lado, el nacionalismo español (que reclama una España unida con el castellano como lengua vehicular) y los nacionalismos de diversas partes del estado: Galicia, Cataluña, Valencia, Euskadi, etc. Todas estas identidades construidas sobre símbolos, instituciones, lenguas y sentimientos diferentes son fruto del origen multiforme del actual Estado Español. Al lector quizá le suenen las siguientes imágenes. Nos preguntamos ¿por qué hay un nacionalismo catalán ? ¿Por qué existen una Generalitat catalana y valenciana y un Justicia de Aragón? ¿Por qué se hablan distintas lenguas dentro del territorio español? La Historia puede arrojar luz sobre estos interrogantes y cumplir su función social de ayudarnos a entender la sociedad compleja en que vivimos.

Diversas manifestaciones de diversos grupos nacionalistas en Cataluña y Valencia

¿La nación más antigua de la Tierra?

Aunque se haya generalizado esta afirmación, España no es el país más antiguo del planeta, ni tampoco podemos rastrear los orígenes de una “España unida” hasta antes de nuestra era. El Estado Español nace de la unión de diversos países preexistentes en un solo estado centralizado, proceso que tiene lugar entre los siglos XVIII y XIX. Estos reinos, cuyos orígenes podemos remontar hasta la Edad Media, son Castilla, Navarra y la Corona de Aragón, que hasta entonces habían coexistido como unidades políticas separadas, que compartían una monarquía y algunas instituciones comunes. El interés de esta serie de artículos es proveer al lector de una visión global sobre la Corona de Aragón, que en muchas ocasiones ha sido relegado a un lugar secundario en la Historia peninsular por detrás de la poderosa Castilla.

Retrato de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, los Reyes Católicos, iniciadores del Estado Moderno en la corona unificada de Castilla y Aragón

La Corona de Aragón es una confederación de varios reinos existente desde el siglo XII gracias a la unión del Reino de Aragón y el Condado de Barcelona, que pasaría a ser luego llamado Principado de Cataluña en el siglo XIV. Llegó a comprender además los reinos de Valencia y Mallorca (Las Baleares) y las islas de Cerdeña y Sicilia, aparte del Reino de Nápoles a partir del siglo XV, que ocupaba el tercio meridional de la actual Italia. En el siglo XVIII tiene lugar un cambio fundamental. A raíz de la extinción de la Casa de Austria tiene lugar la Guerra de Sucesión Española (1702-1714) en la que Castilla y la Corona de Aragón luchan en bandos separados. Esta guerra se resuelve con el Tratado de Utrecht-Radstadt (1713-14) y la Paz de Cambray (1725) que suponen la pérdida  definitiva de Sicilia, Nápoles y Cerdeña, la fusión de los estados ibéricos de Aragón con Castilla y la extinción de toda institución diferenciada. Sin embargo, eso no significo que las identidades y las lenguas de estos reinos desaparecieran, sino que se mantuvo como un problema latente hasta nuestros días. Esto lleva a ensayar diferentes fórmulas -desde la represión en momentos de dictadura hasta el actual estado de Comunidades Autónomas basado en la actual Constitución de 1978 que rige nuestra democracia- para conjugar el encaje de las distintas partes en la unidad de España.

Ceremonia del homenaje por el cual un feudal se hacia vasallo de otro según el Liber Feudorum Maior, siglo XII

Presentismo, teleología e intereses políticos

Conviene hacer primero unas aclaraciones. No sólo queremos explicar los principales hechos y procesos históricos, sino también contribuir a desterrar los mitos y errores más comunes. En primer lugar, la teleología, es decir, creer que los hechos históricos están predestinados a un resultado. En nuestro caso, que la unión de Aragón y Barcelona o la de Castilla y León formaban parte del ciclo de eventos destinado a la creación de España, por ejemplo. En segundo lugar, el presentismo, es decir, interpretar los hechos según nuestra mentalidad. Por ejemplo, se abusa del presentismo cuando se cree que la separación de los condados catalanes del Imperio Franco en el siglo X es equiparable a la independencia que se reclama del estado español.

Manifestación del 11 de septiembre de 2012 en Barcelona

El Imperio Franco,  los feudales y las ciudades

El origen de Aragón y los condados catalanes está en el Imperio Franco o Carolingio. Los francos son un pueblo de origen germánico que en el siglo VI construyen un reino en el territorio de la antigua Galia romana y el Valle del Rhin. Aunque a lo largo del siglo VII el reino franco se ve sacudido por una grave crisis de las estructuras centrales relacionada con la agonía de la familia real, los Merovingios, en la primera mitad del siglo VIII da comienzo una etapa de restauración gracias a una importante familia de aristócratas, los Carolingios, que en el 751 logran usurpar el trono. El objetivo de los nuevos reyes es asegurar el reino combatiendo los enemigos exteriores como los sajones por el este o los musulmanes y lombardos por el sur, lo que da lugar a una etapa de conquistas bajo los reinados de Pipino III el Breve (751-768) y su hijo y sucesor, el emperador  Carlomagno (768-814). A la muerte de este último el Imperio se extiende por casi un millón de kilómetros cuadrados, desde el Atlántico hasta el río Elba en la actual Alemania, y hasta Barcelona, Roma y el Adriático por el sur. Para administrarlo mejor, el territorio estaba divido en circunscripciones llamados pagi (unos 500) gobernadas por funcionarios llamados condes que se encargaban de la recaudación de impuestos, la justicia y la defensa del territorio en nombre del rey o emperador. Los emperadores intentan llegar también a la unidad religiosa con la creación de una iglesia única gobernada por el emperador y el Papa de Roma.

Mapa del Imperio Carolingio con los condados catalanes y Aragón bajo el nombre tradicional de Marca Hispánica, concepto que se ha puesto en duda en la actualidad.

Con la crisis que atraviesa el Imperio desde la segunda mitad del siglo IX, los condes de todo el Imperio adquieren cada vez más autonomía y se convierte en costumbre que transmitan su cargo y sus tierras a sus propios hijos, o que incluso usurpen los derechos del soberano como acuñar moneda o elegir a los obispos. Por otro lado, la crisis de las estructuras del poder no se detiene en los condes sino que sigue su curso en provecho de los pequeños señores locales (castellanos) que detentan de forma práctica el poder en sus comarcas valiéndose de fortalezas (castillos) y de la compañía de guerreros a caballo o caballeros. Estos pequeños señores están inmersos en luchas constantes por el control del territorio, lo que les obliga a  ponerse bajo la protección de señores más poderosos a los que juran fidelidad (vasallaje feudal). Por otra parte, el resto de la población que no puede defenderse (inermes) se ve obligada acudir a estos señores para pedir su protección y a concentrarse en aldeas para mayor seguridad. Todos estos procesos que culminan alrededor del año 1000 se conocen como  revolución feudal.

Reyes y políticos

De esta “revolución” nace una nueva clase social, los señores feudales, caracterizados por el control del territorio, el monopolio de las armas (la violencia) y la ostentación de privilegios. En la historia de los distintos reinos de Europa constituyen un actor político de primer orden, especialmente, porque van a luchar de forma encarnizada para proteger sus patrimonios y sus derechos exclusivos. Hasta el siglo XIII, el gobierno se basa en un equilibrio entre los reyes y los nobles, a los que no tardan en unirse otros actores como las ciudades, que se han convertido en los principales centros económicos, lo que dará lugar a importantes transformaciones de los sistemas políticos. En la Historia de la Corona de Aragón, reyes, obipos y abades, órdenes militares, nobles y caballeros y luego corporaciones municipales y poderosos comerciantes interactúan entre ellos y con los poderes exteriores -musulmanes y cristianos-, creando una historia rica y fascinante que está en el origen de nuestra sociedad actual. Descubrámosla juntos.

Artículo escrito por Luis Galan Campos, graduado en Historia

Bibliografía

BELENGUER, E., y GUINOT, E.: Història de la Corona d’Aragó, volumen I : de 1137 a 1479. Barcelona, Edicions 62, 2007.

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BALCELLS,A. (coord): Història dels Països Catalans. Barcelona, Edhasa, 1982.

IRADIEL, P., et alii: Historia medieval de la España cristiana. Madrid, Catedra, 1989.

BENNASSAR,B., et alii, Historia Moderna. Madrid, Akal, 2005.

FLORISTAN, A., Historia de España en la Edad Moderna. Barcelona, Ariel, 2011.

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       Luis Galan Campos es graduado en Historia por la Universidad de Valencia. Actualmente cursa el Máster de Formación en el Mundo Occidental en la misma universidad. Su periodo histórico de investigación es la Edad Media (s. V – XV), contando entre sus áreas de trabajo la aristocracia occidental, la ideología de las élites, la Historia de las religiones y la construcción y establecimiento de los Estados.

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