El origen de Cataluña y Aragón

Mapa de la Corona de Aragón a la muerte de Jaime I (1276)
Mapa de la Corona de Aragón a la muerte de Jaime I (1276)

Artículo escrito por Luis Galan Campos, graduado en Historia

Introducción

En la España del siglo XXI asistimos al choque de identidades muy diferentes. Por un lado, el nacionalismo español y los nacionalismos de diversas partes del estado: Galicia, Cataluña, Valencia, Euskadi, etc. Todas estas identidades construidas sobre símbolos, instituciones, lenguas y sentimientos diferentes son fruto del origen multiforme del actual Estado Español. La Corona de Aragón nace con la unión del reino de Aragón y el Condado de Barcelona, dos de los principados cristianos que ocupaban el tercio septentrional de la Península Ibérica. Debemos detenernos en las circunstancias que rodean a cada uno para entender el cambio fundamental del siglo XII.

Manifestación del 11 de septiembre de 2012 en Barcelona

La Península Ibérica en la alta Edad Media

Como es conocido por todos, en el año 711, ante la crisis que desgarra el Reino visigodo de Toledo, la Península es invadida por las tropas del califato omeya de Damasco. Contrariamente a la visión tradicional, no llegan a ocupar todo el espacio ibérico, pues aunque ciertamente las fuerzas expedicionarias traspasan los Pirineos (Nîmes, 725), el dominio musulmán es inestable al norte del Sistema Central, hecho que se agrava con las luchas intestinas que lo sacuden a lo largo del siglo VIII. Por un lado, esto permite un cierto grado de autonomía a los pueblos del norte poco romanizados -cántabros y astures en la cornisa cantábrica y vascos en los pirineos centrales y occidentales- que nunca llegaron a estar del todo bajo la órbita visigoda. Dichos pueblos poseían una fuerte tradición militar -eran guerreros organizados entorno de un jefe o caudillo-  y mostraban un fuerte rechazo a los poderes extranjeros que intentaban someterlos. Dentro de este grupo bien podríamos incluir a buena parte de la aristocracia visigoda (romanizada y cristiana) bien implantada en el Valle del Ebro, cuya respuesta a la invasión islámica en las diferentes regiones dependerá en buena parte de la consolidación del dominio islámico. Por otro lado, allende los Pirineos se extendía el Reino de los Francos.

Extensión del califato de Córdoba en la Península Ibérica hacia el año 1000

Los condados catalanes

Siguiendo su plan de asegurar los límites del reino, Pipino III el Breve conquistó entre el 752 y el 759 las ciudades del valle del Ródano ocupadas por los árabes. Posteriormente, Carlomagno (768-814) y el hijo de éste, Luis, rey de Aquitania, -más tarde Luis I el Piadoso (814-840)– conquistan un amplio territorio entre los Pirineos centrales y Barcelona, el cual es integrado al Imperio Franco, dividido en varios condados (Barcelona, Girona, Osona, Urgell, Besalú, Cerdanya…) y sometido a la jurisdicción eclesiástica del metropolitano (arzobispo) de Narbona. En esta empresa es clave el concurso de los nobles visigodos de la región que se convierten en los administradores del territorio (condes, vizcondes, obispos) en nombre de los monarcas francos. En el caso de los condados francos en la Península -los condados catalanes-, ya podemos decir que son totalmente independientes a finales del siglo X. Sin embargo, mantienen su fidelidad al arzobispado de Narbona y por tanto a la Iglesia del Imperio y al Papa de Roma. En esta área, los condes de Barcelona -descendientes del aristócrata de origen godo Wifredo el Belloso (940-987), también titulares de Girona, Osona y Cerdanya- han impuesto su hegemonía sobre los demás condados a través de una serie de alianzas y matrimonios.

La lengua de las poblaciones de estos condados es una variante vulgar del latín que empieza a tomar forma del primer romance o “catalanesc”, es decir catalán, emparentada con el francés y el occitano. Aunque los primeros testimonios completos son del siglo XII, como las llamadas “Homilies d’Organya” (sermones en catalán), encontramos palabras y fragmentos en romance en otros documentos desde el año 1000. En esta época sin embargo no podemos hablar todavía de Cataluña (nombre que ni siquiera existe aún), sino que en principio nos hallamos ante un conjunto de condados con características similares (sistema político, sumisión a la Iglesia de Roma, lengua) que ocupan una parte de la actual Cataluña, y que poco a poco van siendo arrastrados a la órbita de los condes de Barcelona.

Mapa del noreste de la península Ibérica en la primera mitad del siglo XI

El reino de Aragón

Aragón, por su lado, tiene su origen en los condados de Aragón (alrededor del rio del mismo nombre), Sobrarbe y Alta Ribagorza en el Pirineo central. Su origen es poco claro. La tradición aragonesa habla de un grupo de guerreros que ante la invasión islámica se juntan y fundan un reino bajo un código llamado “Fuero de Sobrarbe”, así como de un primer conde semilegendario llamado AureolusOriol. Sea como fuere, detectamos un grupo de poder -posiblemente de origen euskera- formado en la pinza entre dos grandes poderes, al-Ándalus y el Imperio Franco, por unos grupos de guerreros en torno de un caudillo carismático y de una pequeña capital, Jaca. Por su parte éstos reconocerían formalmente la autoridad franca, aunque con ciertas particularidades, como la manutención de las estructuras militares propias o el mantenimiento de una iglesia propia de corte hispánico diferente a la del Imperio, y eso a pesar de que también reciben influencias decisivas de los francos .

Igual que en el caso catalán, con la llegada de la crisis que desgarra el Imperio en el siglo IX empiezan a cobrar una mayor autonomía y empiezan a gestarse las relaciones feudales de forma idéntica, lo que dará lugar a una vibrante clase nobiliaria, llamada a jugar un importante papel en el futuro. Estos aristócratas se recogen entorno a los condes (de Aragón Sobrarbe y Ribagorza) de la dinastía Aznárez (descendientes de Aznar I Galíndez). En este condado la lengua evoluciona al romance aragonés (muy próximo al vecino castellano), que junto con este último, el leonés y el gallego integra la rama de las lenguas ibéricas occidentales, dentro de la familia románica.

Mapa de la Península Ibérica en la segunda mitad del siglo XII

Eventualmente, mediante el matrimonio de la última condesa Andregoto Galindez (m. ca 972) con el rey García I Sánchez de Pamplona, los condados de Aragón quedan unidos a este reino. La construcción de Aragón en un reino tiene lugar con Sancho I Ramírez de Pamplona. Éste previamente (1063) había heredado los condados de su padre, el conde Ramiro I -pues su abuelo Sancho III Garcés el Mayor (1004-1035) había repartido sus teritorios entre sus diversos hijos varones- al llegar al trono pamplonés paso a gobernar todos sus estados con idéntico título regio. Aragón bajo los reyes de la Dinastía Ramírez vive un periodo de expansión aprovechando los vaivenes de la política de Al-Andalus. Este periodo es especialmente expansivo bajo el reinado de Alfonso I el Batallador (1104-1134), que cruza el valle del Ebro y conquista la ciudad de Zaragoza (1118). Sin embargo, a su muerte deja una importante crisis pues, no teniendo descendientes varones directos, nombra en su testamento heredero de todos sus estados nada menos que a Dios, y en su provecho a los ordenes militares del Temple, el Hospital y Santo Sepulcro. Semejante situación forzará a la nobleza a intervenir para salir de este impass pudiendo conservar su autonomía y su status quo, buscando una alianza con los reinos vecinos.

Los Usatges de Barcelona, manuscrito de finales del siglo XIII

Artículo escrito por Luis Galan Campos, graduado en Historia

Bibliografía

BELENGUER, E., y GUINOT, E.: Història de la Corona d’Aragó, volumen I : de 1137 a 1479. Barcelona, Edicions 62, 2007.

FURIÓ, A.: Història del País València. València, Edicions Alfons el Magnànim, 1995.

BALCELLS,A. (coord): Història dels Països Catalans. Barcelona, Edhasa, 1982.

IRADIEL, P., et alii: Historia medieval de la España cristiana. Madrid, Catedra, 1989.

BENNASSAR,B., et alii, Historia Moderna. Madrid, Akal, 2005.

FLORISTAN, A., Historia de España en la Edad Moderna. Barcelona, Ariel, 2011.

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       Luis Galan Campos es graduado en Historia por la Universidad de Valencia. Actualmente cursa el Máster de Formación en el Mundo Occidental en la misma universidad. Su periodo histórico de investigación es la Edad Media (s. V – XV), contando entre sus áreas de trabajo la aristocracia occidental, la ideología de las élites, la Historia de las religiones y la construcción y establecimiento de los Estados.

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