El Apartheid en Sudáfrica (IV)

Fragmento de un artículo publicado originalmente por mí en la web QueAprendemosHoy el día 24/09/2017. Puedes acceder al artículo completo a través de este enlace.

A lo largo de las siguientes entradas voy a llevar a cabo una serie de artículos sobre el régimen racista y segregacionista del Apartheid, instaurado en Sudáfrica entre 1948 y 1994. En la primera publicación abordé los antecedentes y el origen del régimen, para ahora ahondar en su historia misma en las tres siguientes, distinguiéndolas por sus tres periodos cronológicos clave: 1948-1959, 1959-1973, y 1973-1994. Esta es la cuarta y última entrada de la serie, en la que abordo a grandes rasgos los principales hechos históricos del periodo final del Apartheid, entre 1973 y 1994.

A finales de la década de los 80, el apartheid estaba prácticamente derrumbado por completo. Entre las muchas fuerzas que lo destruyeron, las más fundamentales fueron las mismas que desestabilizaron a los regímenes coloniales y poscoloniales de la mitad norte africana. En primer lugar, habría que citar el incremento demográfico, ya que la población sudafricana se triplicó en pocas décadas, pasando de los más de doce millones y medio de habitantes de 1951 a los treinta y nueve millones de 1991. Para entender esto, hay que comparar la composición social de ambas fechas: mientras que en 1951 el 21% de la población era blanca y el 68% negra, a finales de los 80 la población negra suponía más del 75% del total y la blanca no llegaba ni al 15%. Esta tendencia no solo hizo inclinar la balanza del poder racial, sino que hizo que una economía moderna como la que se pretendía tener ya no pudiera actuar sin que el pueblo negro ocupara un lugar más importante en ella en los roles de productor y consumidor.

Fotografía de Nelson Mandela votando en las elecciones de abril del año 1994

También hemos de hablar de lo importante que fue el aumento de la educación de los jóvenes africanos lo que les llevó a tener una mayor conciencia política, y por tanto, a querer reivindicar, muchas veces de forma radical, sus derechos naturales y el fin de todos los sistemas de segregación racial existentes. Para ello, muchos se impregnaron de las ideas de la Black Consciousness (Movimiento de la Conciencia Negra en español) sobre la autoconfianza racial defendidas por intelectuales como Steve Biko, desprendiéndose así del sentimiento de inferioridad racial que se les había inculcado a sus padres desde pequeños. Este Movimiento de la Conciencia Negra tenía dos características principales: la primera es que, como era una corriente política que tenía en parte sus orígenes en un movimiento cristiano, ponía mucho énfasis en el papel de cada individuo para la liberación, entendida casi como una salvación. La segunda era la consideración de que el fracaso, sobre todo del CPA en torno a 1960, había sido consecuencia de la impaciencia, por lo que no había que precipitarse en buscar enfrentamientos con el gobierno. Además, cabe destacar que los fundadores del movimiento tenían poca afinidad con la clase obrera de las ciudades, mal pagada, escasamente formada y cada vez más insegura en sus empleos.

Fotografía de Steve Biko

Bibliografía

JOHNSON, R. W. (2005): Historia de Sudáfrica: el primer hombre, la última nación. Barcelona, Debate.

ROSS, R. (2006): Historia de Sudáfrica. Madrid, Akal.

BISSIO, B. (1977): “Sudáfrica: la crisis del apartheid”, en Nueva Sociedad, nº 31/32, pp. 231-240.

MOERDIJK, D. (1982): Antidesarrollo Suráfrica y sus bantustanes. Barcelona, Serbal/UNESCO.

Para saber más

Entradas de Herodoto en QueAprendemosHoy

 

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Fragmento de un artículo publicado originalmente por mí en la web QueAprendemosHoy el día 24/09/2017. Puedes acceder al artículo completo a través de este enlace.

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