El ejército del imperio persa

Ilustración de la formación de escudos persas, hecha por Giuseppe Rava

Fragmento de un artículo publicado por Jorge Leopoldo Meotto en el blog Bellumartis Historia militar el día 26 de enero de 2016. Puedes acceder al artículo completo a través de este enlace

De la mano de Jorge Leopoldo Meotto nos introduciremos en el ejército del Imperio Aquemenida que dominó durante siglos Irán, Irak, Turkmenistán, Afganistán, Uzbekistán, Turquía, Chipre, Siria, Líbano, Israel, Palestina, Grecia y Egipto. Y en su periodo de máximo esplendor llegó a abarcar parte de los territorios de los actuales estados de Libia, Grecia, Bulgaria y Pakistán, así como ciertas áreas del Cáucaso, Sudán y Asia Central. Los persas tomaron el modo elamita de combate, basado en uso de arqueros a pie. Esto, en Asia, donde la infantería tradicional no llevaba mucha armadura, y gran parte de los ejércitos estaban constituidos por caballería, era un estilo muy efectivo. De los elamitas, los persas también tomaron el estilo de la corte en su periodo temprano…

Bien, para cuando los persas derrotaron a los medos y tomaron el poder, las formaciones de arqueros se habían perfeccionado hasta que nació el soldado persa por excelencia, el sparabara. Estos formaban en filas de diez arqueros de profundidad (los persas usaban divisiones decimales en sus ejércitos). El líder de cada columna de diez hombres estaba delante, y portaba una lanza y un gran escudo rectangular, llamado “spara”. Sparabara significa  portador de spara. De este modo, la fila frontal de los escudos formaba una pequeña barricada que protegía al resto de los arqueros, tanto de asaltos de infantería enemiga como de proyectiles y cargas procedente de la caballería enemiga (los caballos no se lanzan a tontas ni a locas contra un “muro” de escudos). Los arqueros solían estar equipados con cotas de escamas, y como arma secundaria, llevaban puñales persas, llamados akinakes, o bien hachas escitas, llamadas sagaris.

Relieve hallado en Persépolis en el que se representa a los Inmortales

No se limitaban a disparar. Las batallas en Asia se libraban con un fiero intercambio de flechas, y cuando éstas se acababan, llegaban al cuerpo a cuerpo, entablando combates a veces feroces. Sobre la batalla, en la que murió Ciro, contra los escitas de la reina Tomiris, Herodoto escribió: “De las batallas luchadas entre los bárbaros, aquella fue la más sangrienta, y se desarrolló así: primero inundaron el aire con sus flechas, y, cuando éstas se acabaron, se atacaron con lanzas, cuchillos y hachas …

Los reyes aqueménidas crearon un cuerpo especial de sparabara, pagado a cargo del tesoro, de 10.000 hombres, que formaban la guardia real. Estos diez mil hombres serían conocidos como Los Inmortales. Se llamaban así porque el regimiento siempre se mantenía con 10.000 efectivos. Si había bajas, entraban nuevos soldados en el cuerpo hasta recuperar su número. Tenían el mejor equipo y el mejor entrenamiento. Eran la élite de los sparabara. El modo de combate persa, combinando arqueros con salidas de su veloz caballería, equipada con arcos también fue imbatible hasta que invadieron Grecia. En batallas fundamentalmente contra hoplitas, éstos asaltaban a los spara, y una vez que los rompían, los griegos estaban mucho mejor equipados para el combate a corta distancia que los persas.

Ilustración de la formación de escudos persas, hecha por Giuseppe Rava

Fragmento de un artículo publicado por Jorge Leopoldo Meotto en el blog Bellumartis Historia militar el día 26 de enero de 2016. Puedes acceder al artículo completo a través de este enlace

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