Aristágoras de Mileto

Escena de lucha entre un persa y un griego en una copa cerámica

Fragmento de un artículo publicado por el diplomado de Historia Manuel Lara el 30/06/2009 en el blog histórico Los Nueve Libros. Puedes consultar el artículo completo a través de este enlace.

Era sobrino del tirano de Mileto Histieo, cuando este fue recluido en Susa por rey de reyes Darío I, se ocupó del gobierno de Mileto. En el año 500 a. C., un grupo de aristócratas exiliados de Naxos pidió ayuda a Aristágoras. Este vio la oportunidad de aumentar su fortuna a costa de Naxos, isla situada en el Egeo a medio camino de Grecia y con fuertes conflictos de clase. Convenció al sátrapa de Lidia Artafernes, hermano de Darío, para dirigir una expedición contra esta isla.

Artafernes consiguió la aprobación de su hermano para el proyecto y encargó a su primo Megabates la expedición contra Naxos. La expedición contra Naxos fue un fracaso. Para colmo, Aristágoras tuvo un fuerte altercado con Megabates por lo que supo que sus días como tirano de Mileto habían terminado. Mileto, como el resto de la jonia, llevaban mal el dominio persa y ansiaba recuperar su independencia, además, la revolución democrática ateniense caló en todo el Egeo y rápidamente la población de Mileto, y de toda la Jonia, apoyaron al partido democrático al que asociaban con la independencia de los persas. Al regresar la fallida expedición a Naxos, Artafernes destituyó a Aristágoras, pero este, antes de hacerse efectiva su destitución, renunció a la tiranía y se convirtió en el adalid de la democracia y la independencia de los persas, no solo en Mileto sino en toda la Jonia.

Mapa político del imperio persa en su momento de mayor extensión territorial

Rápidamente el ejemplo de Mileto se siguió en toda Jonia alentado por Aristágoras y sus agentes, los tiranos fueron depuestos y corrieron suertes dispares, los que lograron sobrevivir buscaron la protección de Artafernes en Sardes. La euforia invadió Jonia ante estos hechos pero Aristágoras era consciente de la magnitud del desastre que se avecinaba, Artafernes no tardaría en llamar a su ejército con el cual aplastaría la rebelión e instauraría de nuevo los tiranos en las ciudades de la jonia. Pensaba que solo un frente común de todos los jonios tendría alguna posibilidad remota de éxito frente al inmenso poder del imperio persa.

Aristágoras tenía claro que quien tuviera el dominio del Egeo tendría la llave de la situación y por medio de un astuto plan, consiguió adueñarse de la flota persa que había participado en la campaña de Naxos. Así se hizo con el dominio de los mares y privó a Artafernes de su flota, con lo que ganó tiempo para prepararse. Una vez que Aristágoras consiguió que todos los jonios hicieran causa común contra los persas y se hizo con el control de los mares de la jonia, se dirigió personalmente a Grecia para buscar aliados entre los griegos europeos corría el año 499.

Escena de lucha entre un persa y un griego en una copa cerámica

Aristágoras trató de involucrar a Esparta en la contienda, Cleómenes, uno de sus  dos reyes, era consciente del peligro que la expansión persa representaba para Grecia, pero el reciente desastre espartano en Atenas y las noticias de una inminente guerra con Argos, su enemigo tradicional del norte, hizo que declinara unirse a la guerra. Necesitaba su ejército en Esparta no en Asia. Además, quería evaluar el poder persa en un enfrentamiento con griegos y daba por hecho que Atenas se uniría a la revuelta, si esta triunfaba, Persia dejaría de ser una amenaza contra Esparta, pero si fracasaba, con toda probabilidad invadirían el Ática y eliminaría a Atenas como potencia, justo lo que él intento hacer y fracaso. Esparta siempre ganaba.

Aristágoras entonces fue a Atenas, la considerada madre patria de los jonios, y allí habló ante la asamblea ateniense donde no dudaron, entre vítores y aplausos, en unirse a la revuelta. La cuestión es que Atenas en 507 se sometió formalmente a Persia solicitando su protección contra Esparta.  Cierto es que ese pacto nunca se llevó a efecto, pues Artafernes quiso imponer en Atenas un tirano, precisamente al derrocado Hipias y naturalmente los atenienses se negaron. De hecho, los embajadores atenienses  que viajaron a Sardes y toda su familia fueron muertos por firmar este pacto. Para Persia, Atenas era de hecho una provincia rebelde. Además de Atenas, Eretria también se unió a la causa jonia, un pobre bagaje para Aristágoras, pero el hecho de que la madre patria de la jonia enviara un cuerpo expedicionario de 20 naves en 498 al que se unió un pequeño contingente de 5 naves de Eretria fue un revulsivo para la causa Jonia.

Operaciones militares de las revueltas de las ciudades jonias segun los textos de Herodoto

Fragmento de un artículo publicado por el diplomado de Historia Manuel Lara el 30/06/2009 en el blog histórico Los Nueve Libros. Puedes consultar el artículo completo a través de este enlace.

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