El trienio liberal (1820-1823)

Fragmento de unos artículos publicados por mí en la web de QueAprendemosHoy entre el 22-24/12/2017. Puedes acceder a los artículos completos a través de este enlace y este enlace.

El liberalismo en el Sexenio Absolutista

Un fenómeno característico del Sexenio Absolutista (1814-1820) serán las conspiraciones del liberalismo, ya que la restauración del absolutismo perseguía, exiliaba y encarcelaba a los liberales, indistintamente. Es por eso que ésta se considera la primera gran migración por causas políticas de la España Contemporánea. Por este motivo, surgen muchas tentativas de organizar formas de derrocar a Fernando VII y el absolutismo.

Estas conspiraciones tienen unos rasgos comunes, lo cual también dice mucho de la fortaleza ideológica liberal. Los liberales están integrados por sectores urbanos, siendo importante una incipiente clase media. Adquieren un papel importante las sociedades secretas, como los masones, que suelen utilizar arengas, emitidas por personas con una elevada significación política y social, convocando a sus hombres y a la ciudadanía a acabar con una situación considerada ilegítima.

Juramento de la Constitución por Fernando VII

Los principios fundamentales son los de libertad, la nación, la propiedad y la constitución. El pronunciamiento no se desarrolla sobre el centro geográfico del poder, sino desde las periferias, pretendiendo que se produzca un efecto dominó en el resto del territorio. La lejanía con respecto al poder central será un elemento importante para su desarrollo. A pesar de que se dieron movimientos de insurrección desde 1814 hasta 1820, los militares liberales van a fracasar en sus pronunciamientos, y algunos serán ejecutados, convirtiéndose en los primeros mártires de la causa liberal y en figuras clave de la opresión absolutista.

La llegada del Trienio Liberal

Mediante un pronunciamiento militar que sí tiene éxito y que tiene lugar el 1 de enero de 1820 en Sevilla, el coronel Rafael del Riego da origen al Trienio Liberal, tres años durante los cuales se restablece la Constitución de 1812, aunque se plantea la discusión en el seno del liberalismo en torno al contenido de la misma. Fernando VII se mantiene como rey durante esos años, aunque es obligado a jurar la Constitución, restaurando toda la legislación pre restauración absolutista. El gobierno de los presidiarios se llama así porque es un gobierno de liberales que se habían ido al exilio durante el sexenio absolutista.

Mapa que muestra la evolución del pronunciamiento de Riego

En este periodo también se da el fortalecimiento y apertura de focos de debate. La prensa experimenta un crecimiento enorme, siendo el primer momento de la Historia de España en el que podemos usar la prensa como fuente de conocimiento. Las sociedades patrióticas serían un elemento importante de este periodo, reuniéndose en cafés como el de la Fontana de Oro.

Asimismo, se decreta la creación de la milicia nacional, se vuelven a convocar elecciones a Cortes, y se obliga al rey a suprimir la Inquisición Española. Se busca recuperar las ideas que se establecieron en Cádiz, lo que no va a suceder. No obstante, se va a dar hasta cierto punto la dualidad de poderes entre las juntas locales, con pretensiones de ir más allá del poder constituido, y el gobierno central. Se trata de un choque que va a ser el origen del surgimiento de la primera división del liberalismo más o menos clara: exaltados y moderados.

Retrato del coronel Rafael Riego

El fracaso del Trienio Liberal

Como suele suceder en todo proceso histórico, no hay una única razón para explicar el fracaso del Trienio Liberal, sino que hay todo un conjunto de factores que interactuaron entre sí para que este intento de acabar con el absolutismo monárquico de Fernando VII no funcionara. Una de las causas puede ser la propia debilidad del liberalismo, debido en parte a todas las ya mencionadas divisiones internas dentro del partido, la fragmentación de carácter general de la propias concepciones que tenían unos liberales y otros de lo que debía ser estado liberal, cómo se imaginan unos y otros ese estado y como planteaban unos y otros la propia revolución liberal.

Bibliografía

CARR, R. (2006): España 1808-1975. Editorial Ariel Historia, Barcelona.

FUSI, J.P. (1998): España 1808-1996: el desafío de la modernidad. Editorial Espasa, Madrid.

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