El archivo de Lagash

Artículo sobre el archivo de Lagash publicado por mí el día 07/11/2018 en la web de QueAprendemosHoy. Puedes acceder a la versión original del mismo a través de este enlace.

Introducción

En el Próximo Oriente antiguo no existían las bibliotecas y los archivos tal y como los entendemos en la actualidad. A día de hoy, las dos funciones, inseparables la una de la otra, que cumple un archivo son las de conservar el patrimonio documental de la cultura en la que se inscribe, y difundir y facilitar su conocimiento a la sociedad que los ha producido. Por el contrario, en el Antiguo Oriente estos archivos se ubicaban en los templos y palacios, y solo tenían acceso a ellos los reyes, los sacerdotes y los escribas.

En la actualidad se calcula que existen distribuidas por los museos y entidades científicas entre 700.000 y 1.000.000 tablillas de arcilla, de las cuales en torno a un 10% son textos literarios. Además, se ha estimado que, solo durante el periodo de tiempo que transcurre entre el 1500 y el 300 a.C., existieron más de 200 archivos y bibliotecas, distribuidos a lo largo de más de 50 ciudades diferentes de todo el Próximo Oriente antiguo.

Mapa del Oriente próximo en el que están señaladas las grandes bibliotecas y archivos de la Antigüedad
Mapa del Oriente Próximo en el que están señaladas las grandes bibliotecas y archivos de la Antigüedad

Los primeros archivos de la Historia

El nacimiento del primer sistema de escritura, el cuneiforme, en torno al 3300-3200 a.C., no fue aparejado indiscutiblemente a la creación de los primeros archivos, puesto que no fue hasta los primeros siglos del III milenio a.C. cuando los reyes delegaron en los escribas el poder para la creación y custodia total de las tablillas.

Por este motivo, los primeros testimonios de lo que podrían ser archivos se hallaron en las excavaciones arqueológicas de las ciudades de Ur y Adab primero (2800-2700 a.C.) y Fara, Abu Salabikh y Kish después (2600-2500 a.C.). En algunos de éstos se hallaron registros económicos, listas lexicográficas, catálogos de flora, fauna y minerales, o textos de poesía y magia, y la incorporación de una importante novedad: los escribas incluían en la parte superior de la tablilla el nombre del escriba que la había compuesto y el nombre del supervisor a cargo.

El archivo de Lagash

Estos ejemplos constituyeron los antecedentes de lo que sería uno de los primeros grandes archivos de la Historia, el archivo del templo de E-Ninnu, en la ciudad-Estado sumeria de Lagash. Los primeros restos de la ciudad de Lagash fueron descubiertos por Ernest de Sarzec, cónsul de Francia en Iraq, en 1877, hallando él mismo el archivo en 1894 en la ciudad vecina de Ngirsu, la cual se encontraba bajo el dominio de Lagash en aquella época. Allí aparecieron unos 70.000 fragmentos de arcilla, los cuales formarían en torno a unas 30.000 tabletas de arcilla completas, dispuestos en una estancia estructurada con un patrón que se repetiría en el tiempo futuro: pequeñas habitaciones comunicadas entre sí sin puertas e incomunicadas del exterior, solo pudiendo acceder a ellas a través de una única entrada desde el interior del palacio o templo donde se ubicase.

Una de las miles de tablillas cuneiformes halladas en el archivo de Lagash
Una de las miles de tablillas cuneiformes halladas en el archivo de Lagash

Estas habitaciones contaban con unos bancos de unos 50-60 centímetros de profundidad para colocar las tablillas directamente o metidas en cestas de mimbre. Estos textos tratan de gran variedad de temas, destacando especialmente los registros de negocios y la especial minuciosidad aplicada a la hora de describir la administración y economía de los templos, detallando aspectos como el tipo de propiedad, los métodos de explotación de la tierra, los tratados comerciales llevados a cabo…

El archivo de Lagash y la Estela de los Buitres

También se localizaron documentos historiográficos e inscripciones históricas, como la Estela de los Buitres, un monumento iconográfico y epigráfico mandado levantar por el monarca Eannatum de Lagash (2455-2424 a.C.) para conmemorar su triunfo sobre la vecina ciudad-estado de Umma. Es un documento de vital importancia, ya que supone una fuente de conocimiento imprescindible no solo para conocer cómo eran los ejércitos sumerios de la época, sino para analizar cómo eran los mecanismos de propaganda y visualización del poder entre los gobernantes.

Fragmento de la Estela de los Buitres, hallada en el archivo de Lagash
Fragmento de la Estela de los Buitres, hallada en el archivo de Lagash

En la parte superior de la misma se puede observar una formación de infantería de seis líneas de profundidad con grandes escudos cuadrangulares, cascos individuales y largas lanzas con puntas metálicas. Por otra parte, en la zona inferior la estela muestra fuerzas de infantería ligera con lanzas cortas y lo que parecen hachas de cobre o bronce, además de un carro de combate con un carcaj, hachas y jabalinas. Asimismo, en este archivo de Lagash también se descubrió una de las más de treinta estatuas del rey (ensi como se llama técnicamente a los reyes de las ciudades-Estado sumerias) Gudea de Lagash (c. 2144-2122 a.C.), hecha en diorita, de 45 centímetros de altura, en posición sedente y en actitud de reverencia al estar dedicada a la divinidad Ningishzzida.

Cronología del archivo de Lagash

No se sabe a ciencia cierta la cronología que se le puede atribuir a este archivo, aunque por lo general se sitúa su origen a mediados del periodo Dinástico Antiguo IIIb (2450-2350 a.C.). La época en la que llegó a su final se desconoce, mas todavía existía durante el periodo de dominio de los príncipes guti en la Baja Mesopotamia tras la caída del imperio acadio (2200-2120 a.C.), como prueba el hecho de que el rey Gudea de Lagash hiciera guardar ahí una colección de textos históricos y poemas de la primera escritora conocida de la Historia, Enkheduanna, hija del emperador Sargón de Akkad.

Estatua sedente de Gudea de Lagash, hallada en el archivo de Lagash
Estatua sedente de Gudea de Lagash

Bibliografía

BÁEZ, F. Nueva Historia universal de la destrucción de libros: de las tablillas sumerias a la era digital. Barcelona: Destino, 2013.

CASSON, L. Las bibliotecas del mundo antiguo. Barcelona: Bellatierra, 2003.

ESCOLAR SOBRINO, H. Historia de las bibliotecas. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1996.

LIVERANI, M. Antiguo Oriente: Historia, sociedad y economía. Barcelona: Crítica, 1995.

VITA BARRA, J.P. “Los primeros sistemas alfabéticos de escritura”. En: Escrituras y lenguas del Mediterráneo en la Antigüedad. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2005.

Artículo publicado por mí el día 07/11/2018 en la web de QueAprendemosHoy. Puedes acceder a la versión original del mismo a través de este enlace.

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