El reino de Macedonia antes de Filipo II

Mosaico hallado en la Casa del Rapto de Helena, en Pella
Mosaico hallado en la Casa del Rapto de Helena, en Pella

Introducción

La Historia de la antigua Grecia está repleta de paradojas que no solo nos asombran en la actualidad, sino que ya llamaban la atención entre sus contemporáneos. Hasta casi el último tercio del siglo IV a.C., las polis griegas habían logrado mantener su independencia frente a las amenazas del mundo exterior. Después de haber temido y luchado contra los persas durante más de un siglo, la caída definitiva del mundo griego la provocaría el reino de Macedonia, que hasta ese momento había sido un Estado insignificante y mísero del norte.

El antiguo reino de Macedonia se extendía desde las laderas norte del monte Olimpo por el sur hasta los lagos Licnítide y Prespa y el monte Orbelo por el norte, y desde la cordillera del Pindó por el oeste hasta la orilla derecha del río Estrimón por el este. Su territorio se dividía en dos grandes regiones: la Baja Macedonia, formada por la gran llanura creada por los ríos Haliacmon y Axio, que desembocan en el golfo de Terma; y la Alta Macedonia, integrada por la zona de mesetas y montañas escarpadas extendidas por el noroeste hacia Iliria y Epiro, y regada por los ya mencionados ríos.

Mapa del mundo griego a la muerte de Filipo II de Macedonia, en el 336 aC
Mapa del entorno del mundo griego a la muerte de Filipo II de Macedonia, en el 336 a.C.

Fuentes de conocimiento del reino de Macedonia

Como sucede en gran medida para otras épocas o sociedades de la Antigüedad, más allá de las fuentes arqueológicas, el principal problema que tenemos a la hora de reconstruir la Historia del reino de Macedonia es la falta de fuentes de conocimiento textuales. Para conocer la Historia de Macedonia anterior al reinado de Filipo II tenemos que remitirnos a los fragmentos de obras de un par de autores. De entre todos ellos, el más importante es Teopompo de Quíos (s. IV a.C.), cuya obra, los cincuenta y ocho libros que componen Filípicas, se conservaron originales hasta el siglo IX de la era. No obstante, gran parte de su contenido se conserva en historias generales como la de Diodoro Sículo (siglo I a.C.) o la de Justino (siglo II d.C.). Además, estas fuentes textuales se complementan con algunas aportaciones menores, como las del biógrafo Plutarco, el geógrafo Estrabón, y los oradores atenienses Demóstenes, Esquines e Hipérides.

Mapa del mundo griego entre el 360 y el 336 a.C., destacando el reino de Macedonia
Mapa del mundo griego entre el 360 y el 336 a.C., destacando el reino de Macedonia (Pomeroy, 2012)

Los orígenes del reino de Macedonia

Según los escritos de Herodoto de Halicarnaso (s. V a.C.), el primer rey del reino de Macedonia fue Perdicas (aprox. 700 – 678 a.C.), que fue objeto de una profecía según la cual sus terrenos se extenderían por toda la tierra alumbrada por el sol. Sin embargo, sabemos que la realidad fue muy distinta. Durante toda la Época Arcaica y las primeras décadas de la Grecia Clásica, el reino de Macedonia se caracterizó por una inestabilidad política crónica que lo llevó a ser un Estado insignificante y poco importante según la opinión de los Estados griegos del sur.

Al menos hasta las últimas décadas del siglo VIII a.C., el reino de Macedonia estaba habitado mayoritariamente por pequeños labradores y pastores trashumantes que se movían por todo el territorio dependiendo de las estaciones. Las llanuras de la Baja Macedonia eran el corazón del reino, y allí vivía la mayor parte de la población agrícola. Por otro lado, las zonas montañosas de la Alta Macedonia contaban con abundantes depósitos de minerales y amplios bosques, los cuales cobijaban a diversas tribus no sometidas a la autoridad de los reyes macedónicos. Precisamente, no fue hasta finales del siglo VIII a.C. cuando éstos iniciaron la conquista de todo el territorio macedonio, expulsando, exterminando o asimilando a estas tribus.

Ilustración de una falange macedónica Arrecaballo
Ilustración de una falange macedónica (Arrecaballo)

Los inicios de una gran potencia

A nivel teórico, desde que culminó este proceso de conquista, a finales del siglo VI a.C., todos los macedonios estaban obligados a reconocer el dominio del rey de Macedonia, miembro de la dinastía de los argéadas. Sin embargo, a nivel práctico, el soberano únicamente tenía poder real sobre la Baja Macedonia y el este del río Axio. Solo a partir del 479 a.C., tras la derrota persa en las Guerras Médicas, pudieron los reyes macedonios empezar a controlar de verdad a los rebeldes de la Alta Macedonia. Asimismo, pudieron expandirse por la zona comprendida entre los ríos Axio y Estrimón, al norte de la península Calcídica, configurando de esta manera la tercera gran región de Macedonia: Migdonia.

A través de este proceso expansivo, a finales del siglo V a.C., cuando el mundo griego estaba autodestruyéndose en la Guerra del Peloponeso (431 – 404 a.C.), el reino de Macedonia se había convertido en una potencia. Los reyes macedónicos de este siglo aprovecharon su nueva posición y sus nuevos recursos para lograr la helenización de la vida de la corte real. Esto llama mucho la atención si tenemos en cuenta que, durante la Antigüedad, ni los macedonios ni los helenos pensaban que los macedonios eran griegos. De hecho, para los helenos los macedonios eran tan bárbaros como lo podían ser los tracios o los ilirios.

Mosaico hallado en la Casa del Rapto de Helena, en Pella
Mosaico hallado en la Casa del Rapto de Helena, en Pella

A pesar de que esta política de helenización comenzó con el rey Alejandro I (aprox. 498 – 454 a.C.), se vio intensificada con el reinado de Arquelao I (aprox. 413 – 399 a.C.). Arquelao I creó una nueva y sólida capital, Pella, que sustituyó a la antigua, Egas, estableció en Dión unas fiestas en honor a Zeus, y concedió generosos mecenazgos artísticos a numerosos artistas y escritores. De esta manera, artesanos de toda Grecia se fueron a Macedonia para participar en la construcción de los edificios, fortalezas y calzadas de Pella. Incluso Eurípides, uno de los tres mayores autores de tragedia griega clásica, llegó a pasar sus últimos años de vida en la corte del reino de Macedonia.

No obstante, a pesar de todos estos avances, cuando Filipo II llegó al poder en el 360 a.C., el reino de Macedonia estaba en la peor crisis política de su Historia, como demuestra el hecho de que solo entre el 400 y el 360 a.C. hubiera ocho reyes. Después de la muerte del rey Perdicas III (aprox. 365 – 360 a.C.), los enemigos del reino de Macedonia, tanto ilirios como peonios, y hasta los atenienses, vieron la oportunidad perfecta para invadir el país. Lo que no podían esperar era que su hermano y sucesor, Filipo II, fuera el iniciador de uno de los mayores imperios que conoció la Antigüedad.

Dracma de Arquelao I, soberano del reino de Macedonia
Dracma de Arquelao I, soberano del reino de Macedonia

Bibliografía

CÁNFORA, L. (2003): Aproximación a la historia griega. Alianza, Madrid.

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FERNÁNDEZ, P. (2002): Historia antigua universal II: el mundo griego hasta la segunda mitad del siglo IV a.C. UNED, Madrid.

GÓMEZ ESPELOSÍN, F. (2001): Historia de la Grecia antigua. Akal, Madrid.

LANE, R. (2008): El mundo clásico. La epopeya de Grecia y Roma. Crítica, Barcelona.

POMEROY, S. [et.al.] (2012): La antigua Grecia. Historia política, social y cultural. Crítica, Barcelona.

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