EL ORIGEN DEL TEATRO GRIEGO

Estado actual del teatro de Epidauro
Estado actual del teatro de Epidauro

Introducción

La Época Arcaica es una fase cronológica de la Historia de la Antigua Grecia que va entre el 750 y el 490 a.C. Supone el momento decisivo de formación de los grandes logros alcanzados por la civilización griega a nivel político, cultural e intelectual en los siglos posteriores. Esto también incluye, como veremos en esta entrada, el origen del teatro griego.

Obviamente, no todo fue prosperidad y desarrollo en la Época Arcaica, ya que las guerras, no solo de unas ciudades-Estado con otras sino también en el seno interno de las mismas, se hicieron cada vez más frecuentes. No obstante, a nivel general podemos decir que la Época Arcaica de la Antigua Grecia fue un periodo en el que los ciudadanos vivían juntos en un estado de relativa paz, armonía y prosperidad.

Ánfora griega de figuras negras del último tercio del siglo VI a.C.
Ánfora griega de figuras negras del último tercio del siglo VI a.C.

El ditirambo, origen del teatro griego

La primera gran civilización que desarrolla el teatro conscientemente son los pueblos griegos. Una cosa en la que parecen estar de acuerdos todos los manuales en Historia del teatro es que el origen del teatro griego podría estar en la tragedia griega del ditirambo. Esta práctica teatral consistía en un coro, con más parte lírica que dramática en sí, cantado por unos cincuenta hombres o niños que invitaban a los dioses a que bajaran a la Tierra hasta donde estaban ellos cantando para acudir de espectadores. Teniendo en cuenta los destinatarios de estas pequeñas representaciones teatrales, está claro que el origen del teatro griego fue por y para servir a la religión, y estar asociado a las actividades humanas relacionadas con la naturaleza, sobre todo las agrarias.

Plano de cómo debió ser el teatro de Epidauro
Plano de cómo debió ser el teatro de Epidauro

Es cuestionable la idea de que el teatro occidental nacido en Grecia es de desarrollo autóctono. Los pueblos griegos recibieron mucha influencia de los pueblos orientales, lo que debió repercutir en la forma de adorar al dios Dionisos, y por tanto, en el nacimiento del teatro.

Las danzas de culto más antiguas a este dios son ejecutados de tal forma que se bailaba en torno al timele, es decir, el altar colocado en el centro y donde se pondría la estatua de adoración divina. En los tiempos del origen del teatro griego, el público acudía a participar en el espectáculo con coronas de vegetales sobre la cabeza, y bailaban hasta entrar en un estado de trance colectivo. La reproducción del baile y este trance colectivo serviría para liberarse de uno mismo y del furor, a modo de exorcismo. En ciertas ocasiones, estos rituales finalizarían con la ingesta de un animal crudo en el que suplicaban a Dionisios que descendiera para que al comerlo les poseyera.

Fiestas dedicadas a Dionisos

El filósofo Platón añade además que este ditirambo, ese origen del teatro griego, iría especialmente dedicado al dios Dionisos. Los griegos personificaban en él todas las fuerzas misteriosas de la Naturaleza a las que no sabían darle otra explicación. En el Ática, una de las regiones periféricas al sur de la Península del Peloponeso, donde se encuentra Atenas, se celebraban fiestas dedicadas a Dionisios, las fiestas dionisiacas, tres veces al año: a finales de marzo, en enero, y a finales de diciembre.

Las grandes dionisiacas, que así se conocían a las fiestas celebradas en marzo, duraban seis días, y en ellas se celebraban tres concursos dramáticos a los que podían presentarse los grandes dramaturgos. En enero nos encontramos con las dionisiacas leneas, unas fiestas exclusivamente destinadas a los ciudadanos atenienses. A diferencia de las de marzo, estas dionisiacas no contaban con concursos dramáticos, y solo duraban cuatro días. Finalmente, nos encontramos con las dionisiacas rurales, celebradas a finales de diciembre en los poblados griegos, de los cuales solo los más importantes contaban con concursos de ditirambo.

Máscara teatral representativa del dios Dionisos, usada en el origen del teatro griego
Máscara teatral griega representativa del dios Dionisos

Características originales del teatro

Uno de los elementos más característicos del ditirambo es el ritornello, una frase de la representación repetida varias veces, como una especie de estribillo. Este ritornello era transmitido a coro mediante un grito que pretendía alternar el cantar del que era el guía del coro, el llamado exarconte, y que servía para implorar por la llegada y la presencia en la representación del dios Dionisios.

Por tanto, el origen del teatro griego y de sus géneros de la tragedia y el drama satírico se encontraría en el desarrollo y evolución de la complejidad y extensión de los diálogos que decía el coro y su exarconte. Este exarconte es el que se va a convertir en la primera figura de actor de la Historia del teatro occidental, ya que desarrolla a la par sus cantos con distintas acciones y movimientos que realiza en escena, es decir, actúa.

Ya una vez se han desarrollado en Grecia sus géneros más tradicionales, la tragedia y el drama satírico, encontramos una representación teatral que se caracteriza por contar con unos actores que suelen interpretar a personajes mitológicos o históricos de la Historia de Grecia. En este momento, la narración que contaban los primeros actores de la Historia que contaban historias épicas quedaba impregnada ahora por unos movimientos y un conjunto de acciones bien establecidas de antemano.

Nuevos personajes, nuevos autores

Una de las diferencias que presenta este primigenio teatro al teatro de la actualidad es que, al haber al principio como mucho un actor que representaba mientras el coro cantaba, este actor seguramente tenía que hacer varios papeles, es decir, interpretar varios personajes al mismo tiempo.

Relieve votivo en el que se celebra la victoria de un grupo en un concurso dramático
Relieve votivo en el que se celebra la victoria de un grupo en un concurso dramático

La introducción de nuevos actores, personajes y acciones, y la disminución de la importancia del coro y la parte cantada en las obras fue una consecuencia gradual y proporcional según fue avanzando el teatro y apareciendo los grandes autores clásicos, como Esquilo, Sófocles o Eurípides.

Esquilo fue el que añadió un segundo actor a escena, el llamado deuteragonista. Los siguientes autores trágicos, Sófocles y Eurípides, siguieron añadiendo actores (tritagonista en el caso de Sófocles y cuarto personaje mudo en el caso de Eurípides). Cuando llegamos a las obras de comedia de Aristófanes o Menandro, el coro ha desaparecido prácticamente.

El hecho de que el coro vaya desapareciendo gradualmente para dejar sitio a la representación gestual de los actores implica una pérdida del carácter y los rasgos identificativos del primer teatro, ese ditirambo del que hablaba, y por lo tanto, una pérdida del sentido religioso que tenía el teatro en los cultos al dios Dionisios.

Bustos de Esquilo (izquierda) y Eurípides (derecha)
Bustos de Esquilo (izquierda) y Eurípides (derecha)

Bibliografía

BARCELÓ, P. (2001): Breve historia de Grecia y Roma. Alianza, Madrid.

CÁNFORA, L. (2003): Aproximación a la historia griega. Alianza, Madrid.

GÓMEZ ESPELOSÍN, F. (2001): Historia de la Grecia antigua. Akal, Madrid.

LANE, R. (2008): El mundo clásico. La epopeya de Grecia y Roma. Crítica, Barcelona.

OLIVA, C. (1992): Historia básica del arte escénico. Ed. Cátedra, Madrid.

POMEROY, S. [et.al.] (2012): La antigua Grecia. Historia política, social y cultural. Crítica, Barcelona.

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