Artemisia de Caria y la batalla de Salamina

Artemisia de Caria, interpretada en el cine por Eva Green
Artemisia de Caria, interpretada en el cine por Eva Green

Fragmento de un artículo sobre Artemisia de Caria publicado por Carolina Álvarez Díaz en la web Revista de Historia el día 12/07/2016. Puedes acceder al artículo completo a través de este enlace.

Introducción

Artemisia de Caria, tirana de Halicarnaso, fue una reina doria que comandó las tropas auxiliares del rey Jerjes durante la Segunda Guerra Médica. Participó en las batallas navales de Artemisión y Salamina, demostrando una gran valentía y determinación. Esto la llevó a adquirir una gran reputación y a convertirse en uno de los consejeros más queridos del Gran Rey Jerjes.

Mapa del mundo griego durante las Guerras Médicas
Mapa del mundo griego durante las Guerras Médicas

Artemisia de Caria

Son muy pocos los datos que se tienen sobre la reina Artemisia de Caria. Todo lo que tenemos se debe al historiador griego Plutarco, quien sentía hacia ella una gran admiración. Artemisia era hija de Lígdamis, rey de Halicarnaso, y de una aristócrata cretense. Tras quedar viuda y a cargo de un niño demasiado pequeño para gobernar, ascendió al poder, asumiendo la tiranía de la ciudad. Halicarnaso era una ciudad griega situada en Caria, una de las satrapías del imperio persa. Esto la llevó a tomar parte en la expedición que el rey Jerjes organizó contra Grecia en el año 480 a.C. Artemisia aportó cinco navíos, los mejores de la flota persa después de los sidonios, y los comandó personalmente en la batalla.

Artemisia de Caria, interpretada en el cine por Eva Green
Artemisia de Caria, interpretada en la película “300: el origen del imperio”por Eva Green

Toma de Atenas

A finales de agosto del año 480 a.C, las tropas del rey Jerjes entraron en Grecia central y se dirigieron a Atenas con la intención de atacarla por sorpresa. Ante la inminente invasión, los atenienses se vieron obligados a evacuar la ciudad y buscar refugio. Cuando los persas llegaron a Atenas se encontraron con una ciudad desierta. Solo encontraron resistencia en la Acrópolis, donde un pequeño grupo de hombres se había atrincherado con la intención de defenderla con sus vidas. Una vez tomada la ciudad, Jerjes centró su atención en la isla de Salamina, donde los griegos estaban concentrando todas sus fuerzas. Sabía que si lograba derrotar a su armada, tendría las puertas abiertas al resto de Grecia.

Preparativos para la batalla

Los persas permanecieron varios días en Atenas, sin decidir atacar, hasta que recibieron un mensaje del general ateniense Temístocles. Por medio de su esclavo de confianza, Temístocles declaró su lealtad al Gran Rey y le hizo creer que el plan de los griegos era retirarse. También le aconsejó que atacase cuanto antes, ya que de este modo lograría la victoria sin apenas encontrar resistencia.

Ilustración de la batalla de Salamina (Blog Odisea, de Sergi Torrents)
Ilustración de la batalla de Salamina (Blog Odisea, de Sergi Torrents)

Jerjes decidió reunir a sus comandantes y les pidió consejo sobre la decisión que debía tomar. Todos se mostraron partidarios de presentar batalla naval a los griegos, con la única excepción de la reina Artemisia. Artemisia sabía que la flota griega, aunque inferior en número, estaba mejor preparada que la persa. Por ello propuso esperar hasta que los griegos se quedaran sin víveres. Entonces, coordinarían un ataque por tierra y por mar, lo que obligaría a sus enemigos a retroceder y dispersarse para proteger sus ciudades. Jerjes alabó su sabio consejo pero respetó la opinión de la mayoría y dio la orden de atacar. A pesar de que Artemisia se opuso a su plan hasta el último momento, ocupó su puesto en la flota y se preparó para el combate.

La batalla de Salamina

Jerjes envió a uno de los escuadrones de élite de su flota, el egipcio, a bloquear el canal de Megara. Situado entre Salamina y el continente por el oeste, cerrar este canal significaba cerrar la única vía de escape a los griegos. Después emplazó un fuerte destacamento en la isla de Psitalia, con el objetivo de acabar con los náufragos griegos y los barcos averiados. El resto del ejército terrestre permaneció a la retaguardia de la armada, y la flota persa, alineada en tres filas, comenzó adentrarse en el estrecho. Los griegos, al ver que los persas habían caído en su trampa, no desaprovecharon la oportunidad. Cogiéndolos por sorpresa, se aproximaron a ellos en perpendicular y embistieron con  sus arietes los costados de sus naves.

“La batalla de Salamina”, cuadro pintado en 1868 por Wilhelm von Kaulbach

El comandante Mardonio fue uno de los primeros en retirarse. Por el contrario, Artemisia mantuvo su posición aun cuando la derrota ya estaba asegurada. Su barco acabó acorralado por varios navíos griegos y esto la llevó a elaborar un plan para escapar. Durante la batalla, Artemisia había cambiado varias veces la enseña de su barco para confundir a sus enemigos. Esta vez, enarboló la bandera espartana y dio la orden de hundir un barco aliado que navegaba cerca de ella. Creyendo que Artemisia había cambiado de bando, los griegos dejaron de perseguirla y la reina consiguió llegar con vida a la costa.

Bibliografía

BENGTSON, H., Historia de Grecia, Madrid, Editorial Gredos, 2008.

DÍEZ, V., Diccionario Biográfico Universal de Mujeres Célebres, Google books.

HERÓDOTO, Historias, Los Berrocales de Jarama, Akal, 1994.

NEGRETE.J., La gran aventura de los griegos, Madrid, La esfera de los libros, 2015.

Fragmento de un artículo publicado por Carolina Álvarez Díaz en la web Revista de Historia el día 12/07/2016. Puedes acceder al artículo completo a través de este enlace.

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