El debate de los antiguos y los modernos

Vista aérea del Palacio de Versalles en la actualidad
Vista aérea del Palacio de Versalles en la actualidad

Artículo sobre el debate de los antiguos y los modernos escrito por Inma Velarde, graduada en Historia.

El origen del debate de los antiguos y los modernos

A consecuencia de la transformación que sufre la academia francesa como centro institucionalizado de la magnificencia cultural de la corona se plantea, a modo de asunto de Estado, la elección de un modelo pedagógico adecuado para la educación del Delfín, Luis de Francia. A esta polémica, se le ha dado el nombre de Debate o Querella de los Antiguos y de los Modernos.

Su origen se sitúa en la lectura del poema que, en 1687, Charles Perrault recitó ante la Academia Francesa titulado Le Siècle de Louis le Grand. Dicho poema tenía la pretensión de mostrar el resplandor de las letras, de las artes y de las ciencias bajo el reinado de Luis XIV. El debate se agudizó más con la publicación de otro texto del mismo Perrault. Su título: Parallèle des ancients et des modernes. En él se trataban los temas de la literatura y del arte a modo de comparación entre las ciencias modernas y las antiguas.

Retrato de Charles Perrault, punto de origen del debate de los antiguos y los modernos
Detalle del retrato de Charles Perrault hecho por Lallemand en 1672

El debate en Michel de Montaigne

A finales del siglo XVI ya se había manifiestado lo que algunos autores llaman un “partido moderno en las filas mismas de los humanistas”. Estos habrían iniciado una reforma anti-aristotélica de la retórica. En este punto destaca Michel de Montaigne, quien escribe sus Ensayos, inaugurando un nuevo modelo literario. Fue el primer modelo alternativo al discurso filosófico. Montaigne escribe Los Ensayos en francés para un amplio público de honnêtes gen y para hacer ver la decadencia a la que se había llegado.

Pese a que los Modernos atribuyen los avances a una realidad puramente moderna, para Montaigne estos avances debían mucho a la Antigüedad. Esta obra no aparece en la mente de Montaigne espontáneamente, sino que se trata de una respuesta a otros textos que aparecieron a modo de apologías de la modernidad. Montaigne quiso, argumentando con las mismas ideas que defendía Petrarca, romper una lanza por la Antigüedad.

Michel de Montaigne, por Daniel Dumonstier
Michel de Montaigne, por Daniel Dumonstier

¿Antiguos o modernos?

Será de esta forma, con las traducciones al francés de los escritores antiguos, como las honnêtes gens llegarán a conocer a un Tucídides, Cicerón o Tácito. Consiguieron que este “público” apoyara la opinión de los “Antiguos” en cuanto a la importancia de estos autores y sus conocimientos. Pero hay que admitir que el bilingüismo que utiliza Montaigne recuerda al bilingüismo de los italianos. Podríamos afirmar que la Querella o Debate de los Antiguos y los Modernos encierra en sí una querella de la traducción, en donde cada “partido” busca traducir siguiendo criterios acomodados a los cánones antiguos u otros libres de este corsé.

Charles Perrault escribe:

…Miro a los Antiguos sin ponerme de rodillas; es cierto que son grandes, pero hombres como nosotros; y cabe comparar sin temor a ser injusto el siglo de Luis al bello siglo de Augusto …”.

La perfección moderna a la que se había llegado, teniendo como modelo más característico el palacio de Versalles, se entendía desde la óptica del progreso. Una de las ideas clave de los Modernos, común en Bacon, Descartes y Fontenelle es que el orden de la Naturaleza es inmutable. Sus leyes se mantienen constantes en el tiempo: ni declinan, ni mejoran; pero algunos siglos son más ilustrados que otros. Este progreso al que apela Perrault no es sólo literario, es también moral y político (con todo el entramado administrativo y técnico que esto contiene).

Vista aérea del Palacio de Versalles en la actualidad
Vista aérea del Palacio de Versalles en la actualidad

El necesario cambio cultural

El debate de los antiguos y los modernos no sólo es un debate sobre el modelo de enseñanza. También encierra un debate sobre el cambio de modelo cultural, e incluso literario. La idea de libertad intelectual es la pieza clave de todo este dilema y va de la mano de un juego diplomático que hay que entender en su contexto político. Esta era la amenaza de la libertad de espíritu que el proyecto de “monarquía universal” de los Habsburgo. Esta libertad hará que los intelectuales de la República de las Letras tengan una visión crítica de la situación política y militar. Digamos que la emergencia de ejercer un contrapeso a este imperialismo se ve claro tanto en Francia como en Italia. Será esta idea será la que los Antiguos utilicen como base en su ataque contra los Modernos.

La búsqueda de un logro literario duradero será el camino que los Antiguos busquen. Este estará en contraposición a la serie de “panegíricos” que durante el reinado personal de Luis XIV emergieron de los literarios y eruditos, miembros de la Academia. Esta búsqueda de cambio del modelo literario será también algo fundamental en la Querella o debate de los Antiguos y los Modernos. Los Antiguos argumentaban que el servilismo de las letras francesas sólo llevaba a la decadencia.

Manuscrito de los Ensayos de Montainge en 1580
Manuscrito de los Ensayos de Montainge en 1580

El debate en las Academias

Una figura esencial, destacada por Fumaroli, es Bernard Le Bovier de Fontenelle. Con él entraron en la Querella los logros de la “nueva ciencia”. Se debate pues entre la preceptiva clásica como método de alcanzar el conocimiento y la experimentación moderna, en sentido científico, pero también literario. El rey, según Fumaroli, es considerado antiguo por el “elevado gusto” que impera en sus letras y sus artes, pero moderno por el método de su administración, de su política económica y militar.

Quizás esto sea reflejo de que, en el sistema académico, la querella quedó institucionalizada en dos academias: la Academia de las Inscripciones por parte de los Antiguos, y la Academia de Ciencias por parte de los Modernos. Al final del reinado de Luis XIV esta disputa se había transformado en un debate entre arte y técnica, genio y método. Los antiguos eran como los valedores del arte, del genio, de la variedad y la verdad humana, mientras que los modernos lo eran de la ciencia, del método y de la razón crítica.

Retrato de Fontenelle hecho por Largillière
Retrato de Fontenelle hecho por Largillière

El debate en Inglaterra

Es innegable que los avances y técnicas científicas ofrecen recursos suficientes. Los antiguos no pueden discutir la superioridad que en esta faceta había alcanzado “su siglo” con respecto a los anteriores. Podría parecer que los antiguos tenían la batalla perdida. Sin embargo, durante el siglo de las Luces amplificaron el debate de los antiguos y los modernos más allá de Francia. Llegaron incluso a Inglaterra, donde se forjó el emblema más completo de la Querella, abejas y arañas. El irlandés Jonathan Swift comparó a los modernos con las arañas, que extraen el hilo de sus propias entrañas, sin deber nada a algo preexistente, al contrario que las abejas, quienes extraen su miel del jugo de numerosas flores, siendo estas quienes dan la materia a las abejas para crear su miel.

Bibliografía

BOTS, H.; WAQUET, F. (1997): La République des Lettres. París, Ed. Berlin.

BOWSMA, W. (2001): El otoño del Renacimiento (1550-1640). Barcelona, Ed. Crítica.

FUMAROLI, M. (2009): Las abejas y las arañas: la Querella de los Antiguos y los Modernos. Barcelona, Acantilado.

FUMAROLI, M. (2011): La diplomacia del ingenio: de Montaigne a La Fontaine. Barcelona, Acantilado.

Artículo de la saga sobre la República de las Letras escrito por Inma Velarde, graduada en Historia.

Para saber más


       Inma Velarde es músico profesional, concretamente, violinista, (2009-2013) y graduada en Historia por la Universidad de Valencia (2013-2017). Actualmente cursa un Máster de Patrimonio Cultural en la misma universidad. Centra su investigación en lo referente al Patrimonio Bibliográfico y Documental de la Península Ibérica. Colabora en diferentes proyectos de divulgación histórica y creó el blog “Historia y otros monstruos” en 2013.

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