La Guerra Decélica (413-404 a.C.)

¿Qué es la Guerra decélica?

La Guerra del Peloponeso fue una serie de conflictos que enfrentaron entre el 431 y el 404 a.C. a la Liga de Delos capitaneada por Atenas contra la Liga del Peloponeso liderada por Esparta, con el objetivo de conseguir la hegemonía del mundo griego. A la hora de estudiar la Guerra del Peloponeso (431 – 404 a.C.), los historiadores solemos dividirla en cuatro fases distintas: la Guerra arquidámica o Guerra de los Diez Años (431 – 421 a.C.), la Paz de Nicias (421 a.C.), la Gran expedición a Sicilia (415 – 413 a.C.), y la Guerra Decélica (413 – 404 a.C.).

La cuarta de las fases de la Guerra del Peloponeso es la llamada Guerra decélica o Jónica (413 – 404 a.C.) debido a los dos principales frentes donde se libró: Decelia, una localidad cercana a Atenas desde donde la ciudad fue incesantemente atacada; y la costa jónica, al oeste de la península de Anatolia, donde se sucedían las revueltas y rebeliones contra Atenas.

Mapa de las ciudades y regiones del mundo griego en la Guerra decélica
Mapa de las ciudades y regiones del mundo griego en la Guerra decélica

Las consecuencias de la expedición a Sicilia

Consecuencias para Atenas

Las características de la Guerra Decélica, que ocupa la última década de la Guerra del Peloponeso, van a estar muy influenciadas por todo lo que pasó en Sicilia. Este monumental desastre militar va a dejar a Atenas en una situación económica catastrófica. Por un lado, los atenienses tuvieron que aceptar las inmensas pérdidas humanas. No podemos olvidar que en la gran expedición a Sicilia participaron cerca de 30.000 personas, entre atenienses y aliados, y que la gran mayoría de ellos acabaron muertos o esclavizados en las canteras de Siracusa.

Esto produjo un gran vacío demográfico en Atenas, tanto de ciudadanos como de esclavos, por lo que pronto se vio que no había suficiente mano de obra para llevar a cabo las actividades agrícolas, artesanales y comerciales. Por si todo esto no fuera suficiente, Esparta aprovechó el momento para tomar la ciudad de Decelia, por lo que los atenienses no pudieron realizar la normal explotación de los recursos de las minas de Laurio.

Itinerario seguido por la flota ateniense en la expedición a Sicilia
Itinerario seguido por la flota ateniense en la expedición a Sicilia

Por otro lado, la gran depresión económica conllevó una gran crisis política. La población ateniense echaba la culpa del desastre militar y la situación económica que ahora vivían a los políticos democráticos. Para solventar esta situación, se nombró a diez ancianos estadistas (entre ellos estaba Sófocles), el llamado colegio de los diez Próbulos, para que decidieran las medidas económicas a tomar por la polis. Aunque en principio nadie discutía el carácter demócrata de este consejo, poco tiempo después se demostrarían los intereses oligárquicos que estaban detrás.

Consecuencias para Esparta

La caída del prestigio de Atenas como líder indiscutible del mundo griego fue utilizado por su mayor rival, Esparta, para alzarse y asumir el liderazgo perdido. Para ello, el argumento básico fue el de la defensa de la libertad de todos los griegos frente a la opresión imperialista de los atenienses. Por otra parte, los medios para conseguirlo pasaron incluso por pactar con los mayores enemigos de antaño, los persas.

El Imperio Persa de Darío II (424-404 a.C.), realizó importantes subvenciones económicas y apoyo político a la Liga del Peloponeso a cambio de que éstos renunciaran al dominio griego sobre la costa de Asia Menor. Esto, que implicaba motivar a las ciudades jonias para que se sublevaran contra Atenas, se convertiría en realidad en el 412 a.C.

Mapa del Ática en el que se ve la ubicación de Decelia y Atenas
Mapa del Ática en el que se ve la ubicación de Decelia y Atenas

La Guerra Decélica en el bando ateniense

En el año 412 a.C., una larga lista de ciudades del mundo jónico y del Helesponto buscaron la ayuda militar de Esparta y la subvención económica persa para abandonar la Liga de Delos y sublevarse contra Atenas. Y a pesar de que los atenienses realizaron en los años siguientes grandes esfuerzos para recuperar a sus aliados jonios, lo cierto es que ciudades como Quios, Cnido, Rodas, Mileto, Colofón o Eritrea no volvieron a estar bajo la influencia de la polis.

La historia de los ocho años que pasan entre estos hechos y la rendición final de Atenas en el 404 a.C. está repleta de cambios de alianzas, conspiraciones, traiciones y asesinatos. Si por algo el bando ateniense consiguió resistir tanto partiendo de una situación económica tan deprimida fue por dos motivos, principalmente: por un lado, por la inacción del bando espartano. En Esparta, la euforia predominante después del fracaso aliado en la expedición a Sicilia duró muy poco, y pronto volvieron a mostrar una falta de entusiasmo por llevar a cabo el golpe de gracia que necesitaba Atenas para rendirse. De hecho, la idea de ocupar Decelia fue de Alcibíades, que también había colaborado en la insurrección de las ciudades jonias.

Por otro lado, por los fondos de emergencia atenienses. Desde el comienzo de la Guerra del Peloponeso, los atenienses habían estado almacenando en la Acrópolis unos fondos que solo se utilizarían en caso de emergencia mayor. Usando estos fondos, Atenas consiguió construir una nueva flota y contratar y entrenar a nuevas tripulaciones para defenderse y luchar en las ciudades rebeldes.

Alcibíades con las cortesanas, cuadro de Felix Auvray (1833)
Alcibíades con las cortesanas, cuadro de Felix Auvray (1833)

Irónicamente, tras haber ayudado en tantas ocasiones a los espartanos a ganar la guerra, Alcibíades empezó a hacer maquinaciones para poder regresar a Atenas, lugar que le tenía condenado a muerte. Esto es debido a que el astuto político trabajaba para que el clima de descontento y crisis política desembocara en un golpe oligárquico que significara una transformación total del sistema de gobierno ateniense. Y así fue como sucedió. Entre mayo y junio del año 411 a.C., Atenas viviría un cambio político sin precedentes, con un nuevo proyecto constitucional de carácter oligárquico. La democracia ateniense ya era cosa del pasado.

Bibliografía

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FERNÁNDEZ, P. (2002): Historia antigua universal II: el mundo griego hasta la segunda mitad del siglo IV a.C. UNED, Madrid.

GÓMEZ ESPELOSÍN, F. (2001): Historia de la Grecia antigua. Akal, Madrid.

LANE, R. (2008): El mundo clásico. La epopeya de Grecia y Roma. Crítica, Barcelona.

POMEROY, S. [et.al.] (2012): La antigua Grecia. Historia política, social y cultural. Crítica, Barcelona.

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